Largos periodos de sequía, olas de calor más frecuentes e intensas y episodios de vientos muy vivos y súbitos constituyen factores de riesgo evidente porque están detrás de los devastadores incendios que asolan medio mundo y parte de Bizkaia, como ocurrió el año pasado en Balmaseda, por ejemplo. Ya ni siquiera es requisito imprescindible estar bajo la estación veraniega. Aquel potente fuego se desató en octubre, a finales de mes y calcinó casi quinientas hectáreas con una virulencia desconocida en estas latitudes. Las voces expertas en materia de prevención los conocen como incendios de sexta generación y sí, ya están aquí, a la vuelta de la esquina. 

Las lecciones aprendidas sobre el comportamiento incontrolado y explosivo de las llamas en el incendio de Balmaseda -el de mayor gravedad en Bizkaia en los últimos 30 años- han servido para actualizar el protocolo de actuación ante la posibilidad real de que este tipo de fuegos destructores y fulminantes se repitan en cualquier punto de la geografía vizcaina. En jerga política, esta revisión y refuerzo de los planes de actuación “tiene como objetivo lograr un territorio más resiliente ante estos fenómenos adversos”. A pie de calle, se traduce en salvar vidas -humanas y animales- y en proteger los bosques.

Una familia observa desde la lejanía el incendio que asoló Balmaseda el 23 de octubre de 2022. Pablo Viñas

Grosso modo, a partir de ahora, el operativo contará con un equipo de análisis de incendios forestales y con una brigada especializada para la investigación de las causas de los mismos que trabajará en colaboración con los servicios de investigación ambiental de la Ertzaintza para tratar de determinar las causas del origen del fuego.

Este recurso estará complementado por otros como, por ejemplo, un servicio de análisis de incendios forestales que dará apoyo a la dirección técnica de extinción, tanto en la prevención como en la extinción de incendios. “Este equipo realizará tareas de planificación y prevención, identificando las zonas críticas que requieren atención prioritaria”, explicaba Amaia Antxustegi como diputada de Sostenibilidad y Medio Natural. Además, se continuará desarrollando el uso de maquinaria pesada para las labores preventivas y la extinción del fuego -como se hizo en Balmaseda- y se reforzará la formación que reciben las personas que trabajan en estas tareas.

La Diputación Foral de Bizkaia prevé adquirir una nueva bulldozer para aumentar la capacidad de respuesta en el territorio ante incendios de tal magnitud. Estas máquinas son efectivas en tareas de prevención, mantenimiento de cortafuegos y caminos forestales, así como en la extinción misma del fuego, pero es que además, ofrecen protección a los equipos de trabajo y facilitan los ataques directos e indirectos al frente de fuego, aportaban desde el Servicio de Bomberos de Bizkaia.

Estas actualizaciones introducidas en el Plan de Emergencias por Incendios Forestales en Bizkaia ya han sido puestas en práctica para mejorar la respuesta en caso de que sea necesario actuar.

Por ejemplo, los pasados 25, 26 y 27 de abril, las brigadas de extinción -técnicos y guardas forestales del Servicio de Montes, bomberos de la Diputación Foral de Bizkaia y personal de Basalan- se instruyeron en el manejo de maquinaria pesada en el contexto de un incendio forestal: apertura y acondicionamiento de pistas y accesos para los medios de extinción y la creación de áreas cortafuegos; el ataque directo al frente de llama, ataque indirecto y creación de áreas de defensa. Además, se puso en práctica una maniobra de autodefensa de los equipos de extinción en caso de que se vieran atrapados por el fuego.

Ejercicio práctico para dar protección a efectivos de extinción ante un cambio inesperado en la dirección e intensidad de las llamas. DFB

Este reciente entrenamiento se realizó en Derio y en Peñas Negras, pero en realidad los equipos de prevención y extinción lleva desde el pasado 23 de octubre -fecha en la que se registró aquel incendio de Balmaseda- formándose, actualizando conocimientos y reciclando operativas. Lo han hecho, además, sobre el terreno de los montes -hoy calvos y hace un año poblados de árboles- que rodean esa localidad. Han recorrido la zona afectada y han recibido explicaciones sobre el comportamiento del incendio, las maniobras realizadas para controlarlo y extinguirlo y, también, las conclusiones extraídas con posterioridad.

Y también se ha incidido en los ámbitos de mejora identificados tras el análisis en profundidad que ha desarrollado el personal técnico experto en la gestión de este tipo de emergencias. “Con ello, quienes integran el dispositivo podrán identificar más claramente cuándo un incendio tiene un comportamiento inusual y las medidas más eficaces y seguras a adoptar en esos casos”, enfatizaba Amaia Antxustegi tras la aprobación en el Consejo de Gobierno de la Diputación Foral de Bizkaia de esa modificación para adaptar el Plan de Emergencias por Incendios Forestales al escenario que ya dibuja la crisis climática.