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La iluminación y el entorno urbano, claves en la sensación de seguridad en Bilbao

El estudio Bilbao Hiri Segurua recomendaba varias estrategias para aumentar la percepción ciudadana, entre ellas la mejora de la iluminación

La iluminación y el entorno urbano, claves en la sensación de seguridad en BilbaoJosé Mari Martínez

 ¿Qué influye en que una persona se sienta segura o insegura? Según el informe elaborado por la EHU, Bilbao Hiri Segurua, las claves para una visión negativa están en la “mayor exposición mediática a hechos delictivos” que se unen a la mayor concienciación ciudadana hacia los actos incívicos. Además, también se han ampliado las expectativas de los vecinos y vecinas sobre las respuestas que tienen que dar las instituciones ante los delitos.

De ese análisis encargado por el Ayuntamiento de Bilbao se desprenden varias recomendaciones que se fijan en medidas como “reforzar la seguridad mediante el entorno físico y la disuasión visible”. Esto es, efectuar intervenciones en el espacio urbano eliminando las barreras que generen esa sensación de inseguridad. Por otra parte también propone que se actúe en las “raíces sociales de la delincuencia” y esta sugerencia está intrínsecamente ligada con la propuesta para incrementar la percepción de seguridad de la ciudadanía instando a reducir el miedo y la sensación de inseguridad llevando a cabo acciones sobre el incivismo unido a una cercanía ciudadana.

Los obstáculos urbanos que frenan esa sensación de seguridad se pueden salvar aplicando medidas para fortalecer los planes de urbanismo seguro, “asegurando que nuevos desarrollos o renovaciones urbanas incorporen criterios de seguridad”. Esto es, impulsar los espacios bien iluminados, abiertos y con actividad. El estudio indicaba que la seguridad “no es sólo el control del delito” sino la creación de entornos como “garantía de bienestar y convivencia”.

Daniela Viloria y José Luis Revuelta explican cómo mejorar la percepción de seguridad a través de la iluminación.

Caminar por la calle con una iluminación adecuada, sin recovecos que creen zonas oscuras, es una de las bases de la sociedad. Sin embargo, esa sensación de seguridad no se genera únicamente porque haya puntos de luz en las calles sino que está relacionada con el funcionamiento del ojo humano. “El ojo no percibe si hay más o menos luz, sino si el espacio es más o menos brillante que el de al lado”, explica Daniela Viloria, diseñadora de iluminación, que junto a José Luis Revuelta analiza cómo se puede mejorar la percepción de seguridad en Bilbao.

La dinámica de las ciudades con grandes zonas dedicadas al comercio provoca que esas calles estén “sobreiluminadas” por lo que las vías paralelas o perpendiculares a las grandes avenidas comerciales parezcan que “son más oscuras de lo que en realidad son”. Por ello es preciso aplicar, lo que los expertos de la junta de la Asociación Profesional de Diseñadores de Iluminación indican, el factor de “uniformidad”, que haya una cantidad de luz constante sin más iluminación en una calle que en otra. Esto supone que “la calle principal no va a brillar más que las calles aledañas”.

La colocación de los puntos de luz en la calle y la manera en la que emiten la luz es otra de las variables que influyen en la percepción de seguridad en la vía. Revuelta apuesta por una “luminancia horizontal” ya que, según expone, la vertical es “como la del teatro en la que la persona se convierte en una sombra”. Por lo tanto, a la hora de caminar por la calle “si te veo a quince metros, quiero saber si estás borracho, si traes buenas intenciones o si simplemente estás paseando al perro”. Los nuevos puntos de led “llevan óptica” lo que permite “dirigir la luz” para que emita de manera horizontal. Además, muchas de esas farolas cuentan con un sistema de telegestión, por lo que se pueden controlar de manera telemática y regular qué cantidad de luz es necesaria en una calle en función de la hora de la noche que sea porque “no es lo mismo una vía a las once de la noche que a las cuatro de la mañana” ya que el tránsito peatonal es muy diferente.

Tono de la luz

“Convivimos mejor con la luz cálida que con la luz blanca”, comenta José Luis Revuelta que añade que la blanca se relaciona mentalmente con espacios menos agradables para las personas como pueden ser los hospitales. De hecho, afirma que la “luz blanca es agresiva y por la noche nos genera rechazo”. Su compañera de junta destaca que “lo natural es que pro la noche no vemos perfectamente todos los colores” porque la propia naturaleza de la noche. Sin embargo, el organismos de personas está acostumbrado a vivir con las luminarias cálidas y son éstas las que favorecen la sensación de seguridad.

Regulación

Son muchos los factores lumínicos que influyen en cómo de segura se siente una persona. Desde las administraciones públicas se pueden favorecer las medidas que mejoren esa percepción. Pero también “deben regular cómo iluminan los establecimientos privados” sus escaparates.

Daniela Viloria y José Luis Revuelta ponen ejemplos de sobreiluminación de calles por las luces que se emplean en los comercios. “Las compañías de viajes o los bancos suelen tener luminarias muy potentes”, refieren. Esa situación, por las noches, implica que haya demasiada luz en esos puntos donde se ubican los locales, lo que genera que unos metros más adelante el ojo perciba que hay menos cantidad de luz.

Instaurar unos mínimos y máximos de iluminación en los espacios públicos que tienen una gestión privada es primordial para ambos expertos. “Los propietarios de locales o de edificios deberían cumplir con unos criterios de iluminación” para que no haya esos contrastes en la vía pública.

Pasear por una calle en la que hay edificios emblemáticos iluminados también redunda en la mejora de la percepción ciudadana. “Que un edificio tenga iluminación arquitectónica cambia por completo la percepción que tenemos del paisaje y de la calle”, subraya Revuelta, quien insiste en que ver fachadas de edificios emblemáticos de las ciudades provoca que éstas sean “más habitables e invita a estar y a que haya público” en las vías urbanas.

Plan director de iluminación

Cuando se va a poner en marcha un nuevo proyecto siempre se cuenta con un plan director, pero en pocas ocasiones se cuenta con los expertos en materia de luz para esas nuevas urbanizaciones. “Un master plan de iluminación establecerá cuáles son las diferencias de uniformidad que va a haber en las calles: principales, secundarias, zonas residenciales, edificios principales de la ciudad o fachadas a destacar”, apuntan los diseñadores quien abundan en la necesidad de que se elimine la contaminación lumínica nocturna y en el establecimiento de una regulación para una mayor percepción de seguridad.