Bizkaia analizará la posibilidad de habilitar baños en estaciones de metro
El CTB se compromete a revisar el último informe, de 2017, tras las peticiones de varios ayuntamientos
La posibilidad de instalar baños públicos en estaciones de metro regresa a la agenda política. Lo hace después de que varias administraciones municipales hayan trasladado esta petición al organismo encargado de decidir sobre la conveniencia o no de llevarla a la práctica. El Consorcio de Transportes de Bizkaia (CTB) ha recibido, efectivamente, los acuerdos plenarios aprobados en los Ayuntamientos de Leioa y Urduliz -el de Sopela hacía lo propio esta misma semana- en los que se solicita la elaboración de un nuevo informe de viabilidad técnica y económica sobre este asunto.
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El último estudio lleva fecha de 2017 y, desde entonces, la falta de este tipo de instalaciones en el entramado del suburbano, donde cohabitan estaciones bajo tierra y al aire libre, ha estado siempre presente en conversaciones a pie de andén. Ahora, tras el paso al frente protagonizado por estos municipios, esta cuestión ha vuelto a ser puesta sobre la mesa. Y, tal y como ha podido saber DEIA, el CTB ha recogido el guante para comprometerse a revisar aquel expediente presentado hace casi una década.
26 estaciones subterráneas
“A día de hoy, no se pueden concretar las líneas principales de trabajo del futuro informe ya que hace falta recabar toda la información necesaria. Una vez recopilados dichos datos, se concretarán las premisas y se marcarán las líneas de trabajo de éste”, han anunciado a este periódico fuentes consultadas. No hay fechas, pero sí garantía de que los equipos técnicos del Consorcio de Transportes de Bizkaia se pondrán manos a la obra para valorar las posibilidades que puedan ser contempladas en una red como la del metro, que no llega a los 50 kilómetros de extensión y con 42 estaciones, 16 de ellas en superficie.
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Los criterios técnicos y económicos serán determinantes para definir las hipótesis de actuación. Ya lo fueron en aquel informe precedente que desaconsejaba esta actuación aduciendo el elevado coste de estas intervenciones -se habló de uno 5 millones de euros- y de “dificultades técnicas” como falta de espacio y una “afectación grave al proyecto funcional”, del suburbano. Esas conclusiones fueron clave para que las Juntas Generales de Bizkaia cerraran la puerta en noviembre de 2017 a este proyecto.
Privacidad y protección
El nuevo documento también deberá detenerse en cuestiones esenciales como la seguridad de aquellas personas usuarias del servicio de metro que, en algún momento, necesitarían ir al baño: acceso al interior de la instalación con el título de viaje, colocación de cámaras que garanticen la privacidad y la protección al mismo tiempo… y otros muchos aspectos que deberán ser definidos en los próximos tiempos por el Consorcio de Transportes de Bizkaia como la accesibilidad. Un asunto crítico y siempre de actualidad debido al progresivo envejecimiento de la población vizcaina -vasca y europea- y que tienen unas necesidades fisiológicas propias de su edad.
De hecho, ese punto es uno de los que se repite en las reclamaciones planteadas desde los ayuntamientos enmarcado bajo el paraguas del “consenso institucional y social en torno a la necesidad de servicios públicos accesibles e inclusivos”. Eso y que también es necesario ofrecer cobertura a gente de cualquier edad con necesidades médicas que puedan requerir acceso urgente a un servicio durante el trayecto. Hace unos meses, sin ir más lejos, las mismas Juntas Generales de Bizkaia acordaban pedir a la Diputación una estrategia para habilitar en las sedes oficiales baños adaptados a personas ostomizadas con el fin de garantizar “la dignidad, la salud y la autonomía”.
185.000 euros
Así las cosas, se abre un tiempo para recopilar documentación, analizarla y valorar la conveniencia y el retorno social de una futura inversión en las instalaciones del metro. El contenido de aquel informe de 2017 habrá que actualizarlo y aprovechar lo que pueda ser de utilidad para enriquecer el nuevo documento de trabajo. Los costes, lógicamente, habrán variado sustancialmente desde entonces. Hace nueve años se cifró el coste de cada habitáculo en 185.000 euros -sin contar con los gastos de mantenimiento- desglosados en 80.000 euros para prolongar dos metros la estación, 60.000 euros más por el propio aseo y otros 45.000 euros correspondientes a los equipos de bombeo.
En total, cinco millones de euros para cubrir toda la red. Aunque tampoco sería necesario instalar baños en todas las paradas. De hecho, los textos aprobados en los plenos municipales retoman la vieja idea de habilitar este tipo de servicios en puntos estratégicos o “cada cuatro o cinco estaciones”. Las cabeceras de línea -Plentzia, Kabiezes y Basauri- y en el tronco central de San Inazio podrían ser el lugar estratético. Por ejemplo, la petición trasladada desde el Ayuntamiento de Leioa -donde fue aprobada por unanimidad- se apunta a esa implantación selectiva en andenes en superficie.
Sistemas de evacuación, canalizaciones...
El escrito habla también de priorizar aquellas paradas que dispongan de mayor superficie para poder acometer los trabajos que sean necesarios “y especialmente en cabeceras de línea”, proponen. Además de esa actualización en los costes de ejecución y mantenimiento se pide también “una evaluación exhaustiva de los riesgos de seguridad, vandalismo e interferencias con los sistemas de evacuación y canalizaciones eléctricas”, apunta.
Y es que cualquier intervención en el mobiliario del suburbano -cuya estética ha sido reconocida y premiada internacionalmente, por otro parte- podría acarrear la generación de posibles zonas conflictivas, puntos ciegos, y focos proclives para el acoso e incluso agresiones de toda naturaleza. De ahí el especial celo puesto en el planteamiento de estos asuntos por las instituciones proponentes y de ahí también que el propio Consorcio de Transportes de Bizkaia preste una atención especial a todos estos factores vinculados a la seguridad.
Acuerdos con ayuntamientos
Otra posibilidad, que ya se ha barajado en alguna otra ocasión, es que los baños sean habilitados en el exterior de las bocas de metro, sobre terreno municipal. Una propuesta que obligaría a buscar -y alcanzar- acuerdos con los ayuntamientos de aquellas localidades que pudieran ser designadas para albergar estas instalaciones.
En definitiva, un abanico de oportunidades sobre la mesa para abordar este asunto que ha vuelto a la agenda política y que también deberá tener en cuenta que el uso de los baños no represente un cargo extra -que no haya una penalización en el título de viaje- y que el billete permita hacer uso de estas instalaciones durante un tiempo limitado.
De momento, fuentes del CTB ya han confirmado que han recibido esos requerimientos y que procederán a actualizar el contenido de aquel informe de viabilidad, obsoleto después de casi una década, para elaborar una nuevo que atienda a premisas más actuales y que definirá las futuras líneas de trabajo.