Bilbao continúa consolidando su red de bidegorris con un eje estratégico que ya está siendo utilizado por ciclistas, aunque aún no ha sido inaugurado oficialmente. Se trata del carril bici que une la plaza Ernesto Erkoreka, junto al Ayuntamiento, con la plaza Músico Guridi en Begoña, reforzando la conexión entre el barrio alto y el centro urbano y completando un anillo de infraestructura ciclista que también abarca la ya inaugurada conexión entre Irala y Miribilla.
La actuación en la avenida Zumalakarregi corresponde a la segunda fase del trazado entre Begoña y el centro y forma parte del paquete de proyectos impulsados por el Área de Movilidad y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Bilbao, con financiación de los fondos europeos Next Generation EU.
En este marco se incluye también la conexión ciclista entre Irala y Miribilla, ya inaugurada, así como las mejoras ejecutadas en la glorieta Pío X y el carril bici del puente de Deusto. En conjunto, estas actuaciones suman una inversión de 6,3 millones de euros.
Un eje clave en Zumalakarregi ya en uso
El bidegorri de Begoña arranca como un carril bidireccional en la plaza Ernesto Erkoreka, ocupando parte de la calzada más cercana al Ayuntamiento sin eliminar carriles de circulación. Antes de llegar a la glorieta situada frente a la calle Estrada de San Agustín, el trazado se bifurca en dos carriles unidireccionales que continúan por la avenida Zumalakarregi hasta conectar con el bidegorri existente a la altura de la plaza Músico Guridi.
La infraestructura se ha diseñado como un carril segregado del tráfico rodado, con una anchura de dos metros en el sentido ascendente —para facilitar posibles adelantamientos— y de 1,8 metros en el descendente. Para su ejecución se ha eliminado un carril de circulación por sentido. El proyecto incluye además dos nuevos pasos de peatones, uno junto a la boca de metro de Uribarri y otro en las curvas de Zumalakarregi, así como la renovación de redes municipales de saneamiento, alumbrado y pluviales. Las obras está previsto que concluyan antes del próximo mes de octubre.
Este nuevo eje refuerza la continuidad de la red ciclable de Bilbao y se apoya en conexiones ya operativas, como el bidegorri que une Irala y Miribilla a través del parque Eskurtze, un tramo ya abierto al uso que ha contribuido a cerrar un anillo ciclista entre varios barrios de la ciudad.
Cuando finalicen todas las actuaciones actualmente proyectadas, Bilbao superará los 77 kilómetros de red ciclable, de los que cerca de 36 corresponderán a bidegorris o carriles exclusivos para bicicletas, consolidando este medio como una alternativa real de movilidad urbana.