Bilbao - Las obras de la apertura del canal de Deusto comienzan desde hoy una fase clave. El hito más importante, el inicio de la extracción de la tierra del istmo que dará paso al agua del canal para conectarse con el cauce de la ría, arrancará esta semana, según ha adelantado a DEIA el teniente alcalde y responsable del Área de Obras y Servicios, Ricardo Barkala. “Tras empezar en noviembre, los trabajos ya están lanzados y han cogido buen ritmo. A partir de ahora se empezarán a ver resultado palpables”, aseguró el edil.
La extracción masiva del terreno se iniciará desde tierra en la zona más cercana a la ría, al lado de la rotonda donde desemboca el puente de Euskalduna y justo frente al barrio de Olabeaga. Es el que se ha denominado sector 1 de los tres en que se ha dividido la porción de terreno que todavía conecta Zorrotzaurre con el resto de la ciudad.
Varias excavadoras irán retirando la capa superficial del solar en función de la contaminación que acumule las diferentes unidades de actuación en que se ha dividido la gran extensión de terreno a retirar.
Como se recordará, todo la parcela, de 490 metros de largo por 75 de anchura, fue dividida en varias decenas de pequeñas fracciones para conocer a ciencia cierta el nivel de contaminación de cada una de ellas a distintas profundidades que podían llegar hasta los cuatro metros.
Los sobrantes serán retirados por vía terrestre utilizando camiones que los transportarán hasta las empresas y vertederos donde serán tratados para su descontaminación.
Serán los primeros trabajos en la zona del año (esta semana pasada el sector de la construcción ha estado de vacaciones), después de que el solar de esta primera fase donde se va a trabajar haya sido vallado con tablestacas hincadas en la tierra. Se trata de unas piezas metálicas de unos cinco metros de altura y anchura variable que se introducen en vertical en el suelo generando un muro de contención que aísla el terreno y evita su desmoronamiento en el proceso de excavación. Además de dar seguridad a la operación, aporta la impermeabilización máxima del terreno, de forma que se evita que entre agua filtrada al vaso que se va a generar poco a poco con el trabajo de las excavadoras.
Este es un tema importante ya que el agua que puede pasar a la zona de extracción se halla contaminada al estar empapando zonas sucias bajo tierra existentes tanto en la margen de Olabeaga como en la de Deusto. Este escenario fue detectado cuando se construyó hace casi tres años el puente Frank Gehry y fue una de las causas para que el proyecto inicial de excavación se modificara para dar mas seguridad medioambiental a la intervención urbanística.
Dispositivo marítimo Ricardo Barkala calcula que la retirada del manto superior del primer sector se prolongará durante el próximo mes. “En función de cómo se desarrolle esta fase, esperamos iniciar la siguiente de extracción a primeros de febrero”, concreta el edil.
Es cuando entrará en marcha el dispositivo marítimo. Los excedentes más profundos serán retirados por una gran excavadora asentada sobre una pontona flotante en la ría que los depositará en varios gánguiles o barcos de carga. Esta tierra y roca están limpios por lo que serán llevados en las mencionadas embarcaciones como relleno a las obras de construcción del espigón central que efectúa la Autoridad Portuaria entre Santurtzi y Zierbena. Se calcula que la penetración de las excavadoras hasta los diez metros de profundidad, donde se ubicará la base del cauce del nuevo brazo de la ría, generará alrededor de 270.000 metros cúbicos (m3) de excedentes. Los restantes 90.000 m3, hasta alcanzar los 360.000 que está previsto extraer, procederán de la capa superficial ya antes retirada.
Los trabajos en los tres sectores se irán solapando a lo largo de los próximos meses e incluirán, a la vez, la construcción de las escolleras en las márgenes del nuevo cauce. La construcción de los paseos por encima de los futuros muelles quedará para la última fase de los trabajos, una vez que el agua fluya y se haya creado la isla de Zorrotzaurre.
De todas formas, los asiduos de la zona, sobre todo los viandantes que atraviesan el puente Frank Gehry, ya han sido testigos de los primeros trabajos de excavación puntuales que se han llevado a cabo en la denominada unidad 14, la que presentaba más contaminación en su superficie.
Todas las catas y análisis determinaron que este solar era el que más terreno sucio acumulaba y que necesitaba un tratamiento especial. Lo primero que se hizo en noviembre fue la instalación de tablestacas a la vez que las mencionadas en el sector 1. Después se procedió a extraer la capa superior de la parcela hasta alcanzar casi los cuatro metros de profundidad, labor que concluyó antes de Navidad. “Se han retirado alrededor de 4.000 metros cúbicos de sobrantes que han sido llevados a una empresa especializada para su descontaminación”, especificó Barkala.
Una piscina junto al IMQ La excavación ha supuesto un gran agujero que con las lluvias de las últimas semanas han creado una piscina artificial que llama la atención y es bien visible desde el bloque sanitario del IMQ aledaño.
En estos dos meses de trabajo también se ha procedido a retirar otros 6.000 metros cúbicos de material que estaba acopiados en diferentes montones en todo el solar. Este traslado se ha efectuado usando camiones de gran tonelaje, sumando en total, hasta la fecha, unos 10.000 m3 de sobrantes. Otra buena cantidad de rocas y tierra sin riesgo medioambiental será trasladada surcando la ría hasta el mencionado espigón central del puerto en el Abra. Para ello, próximamente, se va a construir un pequeño cargadero en la cabecera del canal, cerca del muelle de la empresa Vicinay ya desaparecida de Zorrotzaurre. En este punto atracarán los pequeños cargueros para bajar más excedentes hasta el Abra.
La que ya está lista para ser utilizada tras su construcción en las últimas semanas, en frente de Olabeaga, es una depuradora de agua. La aprobación por parte del Gobierno vasco del Estudio de Impacto Ambiental redactado por el Ayuntamiento de Bilbao exigía su puesta en marcha para tratar todo el agua que se pueda generar en la excavación del terreno y que pudiera estar contaminada. “Algo de agua siempre se va a recibir en la zona de trabajo, no va poder ser estanca al 100%”, reconocía Barkala. Por ello todos esos litros serán recogidos y llevados hasta la instalación depuradora que podrá tratar hasta cien metros cúbicos de agua a la hora. Una vez saneada será depositada en la ría.