Conquistado ya el premio gordo que ponía en juego la singladura continental al levantar brillantemente al cielo su segundo título de la FIBA Europe Cup, en esta ocasión en Miribilla, el Surne Bilbao le puso la guinda el domingo a su semana fantástica derrotando, no sin apuros, al colista Coviran Granada (88-83) para mantenerse así muy vivo en lo que se ha convertido desde enero en su segunda meta competitiva del presente ejercicio: intentar derrocar el poder establecido y colarse entre los ocho primeros clasificados. El conjunto que dirige Jaume Ponsarnau ha igualado al actual ocupante de esa preciada plaza, un Unicaja que en partido adelantado de la 30ª jornada perdió en su pista contra el Dreamland Gran Canaria y que sufrió el aplazamiento de su cita del pasado fin de semana en la cancha del Joventut por problemas electrónicos en el pabellón cuando perdía ya por 55-33 en el descanso.

16 triunfos

No es en absoluto un mal panorama para el conjunto vizcaino, que se ha encontrado ante el reto de poder luchar por disputar las eliminatorias por el título gracias a su magnífico rendimiento en la competición doméstica desde enero. De hecho, cuando todavía tiene que disputar cinco encuentros de temporada regular suma ya 16 victorias, el mayor botín de la última década, al mismo nivel que los conquistados en los cursos 2021-22 y 2015-16. Hay que recordar que la campaña 2019-20 tuvo que interrumpirse por el covid cuando los hombres de negro, recién ascendidos y con Álex Mumbrú como entrenador, marchaban quintos con un magnífico balance de 14-9. Desde el ejercicio 2014-15, el primero de los dos en los que Sito Alonso ejerció de inquilino del banquillo de Miribilla, el Surne Bilbao no luce una hoja de servicios tan positiva. En aquella ocasión finalizó en cuarta posición la campaña regular, con 20 victorias y 14 derrotas.

Último momento

Fue la última temporada que vio al conjunto vizcaino disputar el play-off por el título de la Liga Endesa. De hecho, los dos ejercicios en los que acabó con 16 victorias se quedó justo a las puertas, con dos duros golpes en el último momento que le impidieron volver a codearse con los mejores (en la 2019-20 sí que compitió en la fase final que se organizó en Valencia para poder poner broche al curso). En la 2015-16, acabó descarrilando por aquel fatídico triple de Joan Sastre desde su propio campo y sobre la bocina final que provocó que los hombres de negro acabaran hincando la rodilla contra el Casademont Zaragoza por un agónico 72-73 cuando llegaron a ganar por quince puntos a menos de cinco minutos del final, mientras que en la 2021-22, fue otra derrota en el Bilbao Arena en la última jornada, en esta ocasión contra el Betis y en la prórroga, la que impidió la clasificación, pues el resto de resultados que debían darse en los otros partidos sí que se produjeron. Rafa Luz dispuso de una comodísima bandeja final sin oposición para evitar el tiempo extra, pero la falló de manera incomprensible y los de Mumbrú no pudieron cerrar con una gran alegría su magnífica campaña (98-99). 

Jaworski busca un pase en difícil posición. Markel Fernández.

Era Ponsarnau

La presente temporada ha elevado el techo competitivo del Surne Bilbao desde que el entrenador de Tàrrega se hizo cargo de su banquillo el verano de 2022. Con Ponsarnau, el conjunto vizcaino nunca ha tenido problemas a la hora de conseguir permanencias holgadas, sin agobios clasificatorios ni apreturas de última hora, pero en ningún momento se había visto tan cerca de poder plantearse, con el ejercicio tan avanzado y con argumentos deportivos de tanto peso, una meta tan ambiciosa como la de luchar por la octava posición. En la primera temporada del técnico catalán, los hombres de negro sumaron catorce victorias, trece en la segunda y once en la pasada, guarismos en los que las lesiones y la falta de objetivos plausibles en las jornadas finales tuvieron notable incidencia.

Horizonte

Ahora el horizonte es notablemente distinto. La posibilidad de dar continuidad a una temporada que puede calificarse ya de sobresaliente está al alcance de la mano, aunque el calendario final sea de armas tomar (visitas al Hiopos Lleida, que querrá dar un paso de gigante hacia la tranquilidad definitiva, Valencia Basket y La Laguna Tenerife, mientras que Real Madrid y Bàsquet Girona tienen que pasar por Miribilla), pero los hombres de negro ya demostraron el domingo ante el Granada que siguen teniendo hambre de gloria. El título europeo y los posteriores festejos podían haber sido excusas perfectas ante una derrota que no estuvo lejos de producirse, pero Ponsarnau y su tropa quieren seguir aumentando su botín.