El Arsenal se ha clasificado para la final de la Champions League tras vencer por la mínima (1-0) al Atlético de Madrid en el Emirates Stadium. Un encuentro sin brillo en el que solo se puede destacar la intensidad de ambos conjuntos, que no supieron encontrar en ningún momento las debilidades del rival.
Arrancaba el choque con el Atlético de Madrid posicionado en campo contrario con la idea de dificultar la salida de balón de los locales. Una presión que tardó tres minutos en esfumarse, producto de las largas posesiones del Arsenal. Desde los primeros minutos, la alta intensidad hacía prever lo que acontecería en los siguientes instantes: una falta de Koke a Saka en el minuto 2 y el partido empezaba a trabarse.
Para el minuto 5, el Atlético ya estaba completamente encerrado en su mitad de campo y los londinenses mantenían una posesión estéril. La primera gran ocasión del partido llegó en el minuto 11 en las botas de Antoine Griezmann, quien con una gran arrancada por banda puso un centro para que el internacional español David Raya despejara sin gran problema.
Ante esta situación, el Cholo Simeone, consciente de que estaba a las puertas de conseguir el trofeo que le faltaba en su periplo madrileño, arengaba a sus muchachos en un partido en el que había muchos gritos y poco fútbol.
Ya al borde del ecuador de la primera mitad, Gabriel Magalhaes probó suerte desde fuera del área con un disparo que se marchó cerca del poste de la portería defendida por Jan Oblak.
Y como el juego no acompañaba, entró la polémica: el Emirates Stadium pidió un penalti del '7' rojiblanco sobre Leandro Trossard, que el árbitro calificó como insuficiente por la levedad del contacto por la espalda.
Cuando el descanso asomaba como la mejor noticia para el espectador neutral, un balón al hueco hacia Gyokeres descolocó a toda la zaga madrileña, y este, con un centro, dejó a Trossard franco para el remate. El disparo del belga encontró la mano salvadora del portero esloveno del Atlético, pero Saka remató a placer el rechace. Un gol psicológico que revivió los fantasmas europeos de los del Cholo Simeone.
Buena segunda parte
Los segundos cuarenta y cinco minutos, no obstante, fueron diferentes. Giuliano Simeone tendría la ocasión más clara de los colchoneros sobre el minuto 50 tras una mala cesión de Saliba a su portero. Sin embargo, el argentino no supo aprovechar la oportunidad y desperdició el remate.
El Atlético de Madrid, más propositivo en estos primeros minutos, empezaba a llegar a la meta de Raya. Griezmann, que jugó su último partido en la élite europea, pedía un penalti tras un pisotón de Calafiori, pero el colegiado señaló la falta previa de Pubill a un jugador gunner. Más tarde, Gyokeres tendría en sus botas el 2-0 tras un gran centro de su lateral, pero el sueco remató por encima de la portería.
Todo cambiaría en el minuto 66, cuando el Cholo decidió sacar del partido a Griezmann y Julián Álvarez, las dos principales amenazas de los madrileños. El Atlético notó mucho la pérdida de sus dos espadas, y su juego se resintió completamente.
Las únicas intentonas de los rojiblancos serían centros de Marcos Llorente, que nadie remataría, por lo que el Arsenal estaba relativamente tranquilo. El delantero noruego Sorloth tendría en el minuto 85 la oportunidad de llevar la eliminatoria a la prórroga, pero el ariete no logró impactar bien el balón, y la ocasión se fue al limbo.
Tiempo después, el árbitro decidió dar 5 minutos de descuento, que no fueron aprovechados por los del Cholo para conseguir el tan ansiado empate. Simeone no supo encontrar soluciones en ningún momento del partido y se vio superado por el guipuzcoano Mikel Arteta.
Los atléticos cierran de esta forma otra campaña en blanco tras el descalabro en Liga y Copa, y el proyecto empieza a estar en serias dudas.