CUANDO Jaume Ponsarnau trataba de expresar sus sentimientos en la sala de prensa del Bilbao Arena tras lograr el segundo título en la FIBA Europe Cup fue interrumpido por un nutrido grupo de personas al grito de “somos los hijos de Jaume Ponsarnau”. Allí estaban varios de los integrantes del cuerpo técnico, jugadores con muchos minutos y con pocos minutos, veteranos del grupo, recién llegados y los jóvenes de la cantera que han ayudado en el exitoso recorrido en el torneo de esta temporada que comenzó con una derrota ante un equipo griego en Miribilla y concluyó con victoria ante otro conjunto griego, también como local.
Esa imagen refleja lo que es el entrenador del Surne Bilbao y cómo es el trabajo del día a día. En estos tiempos en los que en el deporte de élite la gestión de grupos resulta tanto o más importante que los conocimientos en las áreas físicas, técnicas y tácticas, el técnico de Tàrrega, que el pasado martes cumplió 55 años, ha conseguido crear un ambiente de trabajo cercano a lo ideal, en el que la exigencia no está reñida con el respeto y el cuidado de las relaciones humanas.
Primeros pasos
El propio Ponsarnau recordó en esa misma comparecencia que ya ganó títulos con el Tàrrega femenino, con el que ascendió a la Liga Femenina-2 en 2002, o con el Manresa en LEB en 2007, para llevarlo también a la ACB en sus primeros pasos como entrenador principal en el baloncesto masculino. Y puso en valor también las dos medallas que logró con la selección española como ayudante de Sergio Scariolo en el Eurobasket de 2015 y los Juegos Olímpicos de 2016.
Al final, en todos estos años, el entrenador del Surne Bilbao se ha labrado un palmarés que desmiente a aquellos que le negaron el pan y la sal en el entorno del propio equipo vizcaino y en otros destinos. Ahora que solo el triunfo se utiliza como medida de un trabajo bien hecho, Ponsarnau ha aceptado el órdago de los escépticos con su tercer título europeo, dos con el Surne Bilbao y otro con el Valencia Basket, la Eurocup de 2019 que nadie ha igualado desde entonces en el banquillo taronja. Solo tres entrenadores españoles, Pedro Ferrándiz, Lolo Sáinz y Aito García Reneses, tienen más conquistas europeas que el técnico de Tàrrega.
El mensaje del doble campeón de la FIBA Europe Cup siempre ha sido el mismo: entreno como soy. Por eso, Jaume Ponsarnau, ni en las duras ni en las maduras, no cae en el histrionismo ni precisa levantar la voz de lo necesario para que su mensaje cale en sus jugadores, que al fin y al cabo son los grandes protagonistas, como él mismo ha destacado en alguna ocasión. En sus cuatro campañas en el Surne Bilbao ha logrado sacar gran rendimiento de las plantillas que han puesto en sus manos, ha puesto en órbita a varios jóvenes y nunca ha estado en la Liga Endesa en posición de descenso. Su trabajo es muy reconocido entre sus colegas de profesión. De hecho, son unos cuantos los que estos años han pasado por Artxanda para seguir sus entrenamientos, algo no que está al alcance de cualquiera, y que destacan su metodología de trabajo y el inmejorable ambiente de trabajo que reina en las sesiones entre todas las personas involucradas.
Capacidad de reacción
Cada momento de dificultad que ha vivido con el Surne Bilbao, Ponsarnau lo ha sabido resolver desde la pizarra, desde la comunicación clara con sus jugadores y desde la templanza y la serenidad para asumir las derrotas, por más dolorosas que fueran, como parte del desarrollo de un equipo. Cabe recordar que en el primer partido que dirigió a los hombres de negro, un amistoso en Laredo, se lesionó Andrew Goudelock, la que era estrella del equipo; que la pasada temporada logró avanzar en Europa sin los dos pívots principales y con Bagayoko y Sylla como anclas interiores y un estilo de juego diferente aprendido en pocos días; y que esta temporada ha llevado al Surne Bilbao a una gran racha de resultados, pese a jugar con solo diez jugadores y tras encajar una paliza por 44 puntos ante el Valencia Basket en Miribilla.
De eso que habría provocado un incendio en cualquier vestuario, salió el mejor Surne Bilbao desde que está bajo el mando de Jaume Ponsarnau, rumbo hacia el segundo título de la FIBA Europe Cup y, quién sabe, si una clasificación para el play-off de la Liga Endesa, un logro que aún es posible cuando quedan seis partidos pars concluir otra temporada que ya va a ser inolvidable e histórica.