Sodupe, Balmaseda, Sopuerta y Zalla han aparecido reiteradamente en los rankings de municipios vizcainos con las temperaturas más altas estos días de atrás. Pero el tiempo está despertando en la comarca más preocupaciones que el calor sofocante. Aflora otra vez la preocupación por el suministro de agua, como denotan los bandos emitidos este lunes por los ayuntamientos de Artzentales y Karrantza que llaman a la población a realizar un uso responsable.

Coincidiendo con los elevados valores en los termómetros “se está observando un incremento significativo del consumo” que aconseja ser precavidos, según el Consistorio de Artzentales, que, al mismo tiempo tranquiliza asegurando que “la situación actual permite mantener el abastecimiento con normalidad”. No obstante, “recordamos que los recursos disponibles son limitados y que un consumo excesivo o poco responsable podría volver a generar dificultades”. Por ello, apela a la ciudadanía para “evitar consumos innecesarios y moderar aquellos usos que supongan un elevado gasto”. Con “esfuerzo y coordinación”, se trata de asegurar el suministro “a todos los barrios del municipio y prevenir la adopción de medidas extraordinarias”.

Ya hubo que tomarlas el año pasado, cuando debido a una ola de calor el 11 de agosto el Ayuntamiento comunicó que la cantidad de agua en los manantiales resultaba insuficiente para llenar los depósitos y el consumo superaba la capacidad de generación, motivos por los que se procedió a cortar el suministro por la noche durante cuatro días.

Te puede interesar:

Por aquellas mismas fechas Karrantza prohibió el riego de huertas y jardines, lavar vehículos, llenar piscinas, manguear patios, etc. y aconsejó ser cuidadosos con las acciones diarias, como abrir y cerrar grifos, para evitar el despilfarro. La secuencia cronológica se repite de momento, ya que en junio de 2025 el Ayuntamiento emitió una advertencia ante el complicado panorama que se avecinaba de cara a la temporada de verano.

Y es que “por motivos de seguridad” URA había ordenado en marzo el vaciado de la balsa de La Argañeda, que, un año después, permanece cerrada por “movimientos de tierra” mientras el Consistorio y la Diputación trabajan “en el diseño de la infraestructura necesaria”, aunque “las soluciones no serán inmediatas. Confían en lo llegar al extremo de 2022, cuando la sequía obligó a recurrir a camiones cisterna que transportaron 200.000 litros diarios desde Ramales de la Victoria.