En Bilbao el partido ha empezado mucho antes del salto inicial. Desde las 17.30, los aledaños del Bilbao Arena se han convertido en un hervidero de camisetas negras, bufandas al viento y teléfonos móviles preparados para inmortalizar cada llegada. La marea negra ha respondido a la llamada en una cita de la que separan siete puntos para hacer historia por segundo año consecutivo. Ni siquiera la lluvia, cada vez más intensa con el paso de los minutos, ha frenado a una afición decidida a empujar desde la llegada del equipo.

Los jugadores del Surne Bilbao han ido apareciendo de manera escalonada, aclamados uno a uno por los aficionados. La primera gran ovación ha sido para Petrasek, mientras que la aparición de Pantzar ha desatado un recibimiento especialmente sonoro, con aplausos prolongados y cánticos coreando su nombre. A partir de ese momento, el aguacero ha arreciado, pero muchos seguidores han permanecido en su sitio, paraguas en mano o directamente bajo la lluvia, esperando la llegada del resto de la plantilla.

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En imágenes: la afición del Surne Bilbao calienta motores antes de la final Miguel Acera/ Markel Fernández

El técnico Jaume Ponsarnau también ha sido recibido con una fuerte ovación, reflejo del respaldo de la grada en una cita decisiva. El resto de jugadores han ido atravesando el pasillo de aficionados entre aplausos, chocando manos y devolviendo el cariño, con una actitud concentrada y motivada antes de entrar al pabellón. Poco después, y una vez que el equipo bilbaino ya había accedido al recinto, ha hecho su aparición el autobús del PAOK, recibido por la afición local con cánticos a favor del Bilbao Basket, reforzando el ambiente de final y el apoyo incondicional al conjunto negro.

Gran ambiente

Bengalas, cánticos y un ambiente de final han acompañado la entrada de la plantilla al recinto, en una comunión total entre equipo y afición que quiere ser el sexto hombre desde el calentamiento. Familias, cuadrillas y seguidores llegados desde distintos puntos de Bizkaia han ido ocupando el entorno del pabellón, calentando motores para una cita histórica.

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En imágenes: la llegada de los jugadores del PAOK Miguel Acera/ Markel Fernández

Bilbao ya ha hecho su parte. Bajo la lluvia, pero con el ánimo intacto, la marea negra ha vuelto a demostrar que Miribilla juega desde antes de que bote el balón. El equipo saltará a la pista con la sensación de que toda una ciudad empuja detrás.