"Espero poder dar lo mejor de mí en marzo, abril y mayo; en esos meses hay muchas cosas en juego”. A punto de cumplir 33 años -lo hará el próximo día 13- y con más de 90 partidos en la NBA y cinco cursos compitiendo en Euroliga dando lustre a su currículo, Darrun Hilliard rebosa experiencia, conocimiento sobre sí mismo y, por lo que se está viendo este año en el Surne Bilbao, inteligencia y buen juicio para encajar como un guante en un nuevo colectivo y ser referente sin fagocitar a los de alrededor. Al contrario, ejerciendo de generador como plus a su tradicional papel de principal suministrador de puntos.

Responsabilidad

Apuntaba el alero estadounidense en enero, cuando los hombres de negro disfrutaban de los primeros coletazos de una magnífica racha de resultados que todavía sigue vigente, que esperaba que su mejor versión se viera cuando la temporada alcanzara su momento de máxima ebullición y a tenor de los últimos acontecimientos puede decirse que ha sido fiel a sus palabras. En los últimos cuatro encuentros, saldados con un balance de 3-1 para el conjunto vizcaino, no ha bajado de los 18 puntos anotados ni de los 19 créditos de valoración. Solo en Andorra, con Justin Jaworski batiendo el registro histórico del club, hubo algún compañero que anotara más que él, aunque Hilliard condimentó su actuación con once rebotes y siete asistencias, máximos de la temporada. Además, en estas últimas jornadas ha ido controlando las pérdidas de balón, se le ve más certero proporcionando pases de canasta a sus compañeros -la mayoría de las ocasiones al jugador liberado en la línea de tres puntos o a Tryggvi Hlinason debajo de canasta- y, como ha sido habitual en su carrera, no rehuye la responsabilidad en los momentos de exigencia. El pasado sábado, cuando Unicaja amagó con coger distancias peligrosas en el luminoso, metió lanzamientos de notable dificultad.

Referente

18 puntos en esa última cita ante los de Ibon Navarro, en la victoria en Andorra y en la derrota en Murcia, 21 para batir al Río Breogán... Y retrocediendo algo más, pero también dentro de esta excelente racha de resultados que arrancó en enero, otros 21 para ganar en Zaragoza, 17 en menos de 22 minutos en Girona, donde todo empezó, 15 en momentos de gran exigencia para superar al Granada y al Joventut... De los trece últimos encuentros en Liga Endesa (balance de 10-3), solo ha anotado en dos por debajo del doble dígito: cinco puntos en Miribilla en el éxito contra el Murcia (ya se encargaron otros del suministro de puntos) y el fatídico partido ante el Kosner Baskonia en el que se quedó sin anotar (0 de 7 en el tiro) y acabó con un -14 de valoración.

Expectación

No han sido muchos recientemente los fichajes que hayan generado más expectación y satisfacción en la marea negra que el de Hilliard el pasado verano. Y no solo por su pedigrí de antaño en las mejores competiciones del planeta, sino por su rendimiento en la campaña anterior en Liga Endesa, siendo mascarón de proa de un Río Breogán que logró una permanencia desahogada. Puede que precisamente algunas de esas expectativas, el esperar quizás a un jugador más killer, más de explosiones anotadoras como puede ser el propio Jaworski -el pasado curso tuvo partidos de 33 o 28 puntos con los gallegos-, generara algunas dudas en el amanecer del curso competitivo, pero lo cierto es que su rendimiento en lo numérico está siendo muy similar, incluso superior atendiendo a su producción teniendo en cuenta su presencia en cancha.

Darrun Hilliard intenta penetrar a canasta ante el Unicaja. Markel Fernández

Comparación

Sin llegar a los 24 minutos por cita -segundo jugador más utilizado por Jaume Ponsarnau-, promedia 13 puntos, 3,1 rebotes y 2,5 asistencias respecto a los 13,6, 3,3 y 3,1 del anterior ejercicio, aunque jugando casi 28 por encuentro. Eso sí, su mayor retroceso se centra sobre todo en el nivel de acierto en los lanzamientos de dos puntos, pasando del 56,1% al 48%, aunque su volumen de tiros se ha incrementado considerablemente.

Satisfacción

Lo cierto es que Hilliard ha encajado como un guante tanto en el vestuario de los hombres de negro como en la ciudad. En sus apariciones en el recientemente estrenado documental Insider Club: Surne Bilbao manifestó claramente lo contentos que están tanto él como su mujer y sus tres hijos con su vida en la capital vizcaina, expresando constantemente, y sin disimulo, su deseo de permanecer más temporadas en el equipo.

Ponsarnau

Además, cuenta con el valor añadido de que su relación con Ponsarnau es muy estrecha. A su llegada, dejó claro que una de las razones para recalar en Bilbao era la presencia del técnico, al que en enero puso bajo el foco principal a la hora de atribuir méritos sobre el éxito deportivo del equipo y cuya renovación celebró en redes sociales con un claro mensaje: “¡Bravo!”. Aún nos queda trabajo por hacer”. Hilliard conoce de sobra que es ahora cuando toca dar un paso al frente porque es cuando hay cosas en juego.