Francisco de Zurbarán, uno de los grandes pintores del siglo XVII, viaja este año por Londres, París y Chicago en una exposición itinerante para la que museos, instituciones y colecciones privadas del Estado español han prestado algunas de sus principales obras, entre ellas varias santas de suntuosos ropajes, monjes con pesados hábitos y algún delicado bodegón. También hay dos obras de la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

La exposición Zurbarán, organizada por la National Gallery, el Louvre y el Art Institute de Chicago y que se inaugura el próximo 2 de mayo en Londres, reúne 50 cuadros del artista extremeño, formado en Sevilla, donde alcanzó su plenitud artística.

La muestra itinerante reúne 50 obras del artista extremeño del siglo XVII Borja Sanchez-Trillo

Quince de ellas han sido prestadas por el Museo del Prado o el de Bellas Artes de Bilbao, que envía dos santas: Santa Catalina de Alejandría y Santa Isabel de Turingia, dos óleos realizados hacia 1640 y que fueron adquiridos por la Diputación vizcaina en 1919 a Santiago Pierrard. También viajan cuadros desde Valladolid, Sevilla y de colecciones privadas, como la Colección Abelló.

Localización de obras

En la fase de localización de obras, los comisarios de la muestra visitaron Sevilla o Cádiz buscando las ubicaciones originales de destacadas piezas, además de reunir otras de museos de América y Europa, de Lyon al Metropolitan. Ahora, todos estos cuadros maravillosos dispersos por el mundo se reúnen en Londres durante unos meses antes de seguir su periplo por París y Chicago, hasta 2027.

Lo indescriptible. Si bien en su época fue conocido como 'El pintor de los frailes', Zurbarán ha sido más recientemente calificado por expertos contemporáneos como 'El pintor de lo indescriptible' por su forma de captar el silencio de las cosas cotidianas, los contrastes de luz, la fuerte intensidad mística de sus lienzos y el uso de vibrantes colores en los riquísimos vestuarios de sus santas. Sus obras son reconocibles por resaltar las figuras, sobre fondo oscuro en su primera etapa, así como por retratar a los personajes santos en situaciones cotidianas, que no impiden que las escenas cuenten con una gran espiritualidad.

Francisco de Zurbarán (Badajoz, 1598-Madrid 1664), gran maestro del barroco español, firmó una amplísima obra marcada por encargos en España y América, muchos de ellos de temática religiosa para conventos e iglesias. Siglos de desamortizaciones, ventas, expolios y movimientos del mercado han provocado una gran dispersión de su catálogo, lo que hace especialmente interesantes las exposiciones temporales.

El puzzle de los préstamos

Entre las piezas clave de la exposición figuran un buen número de cuadros que Zurbarán pintó para el retablo mayor de la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión, de Jerez de la Frontera (Cádiz), que fue desmembrado tras la desamortización de Mendizábal, en 1836, y las pinturas diseminadas por el mundo.

Así, cuatro grandes obras del retablo se encuentran hoy en el Museo de Grenoble (Francia), que presta dos de ellos. El Metropolitan de Nueva York presta otra más de ese conjunto, entre sus aportaciones a la muestra itinerante.

La exposición ha recopilado obras del artista extremeño de todo el mundo Borja Sanchez-Trillo

La maravillosa y etérea Virgen del Rosario con dos cartujos viaja desde el Museo Nacional de Poznan (Polonia), un centro que presume de la mayor colección de pintura española de Polonia con obras de Ribera, Alonso Sánchez Coello o Carreño de Miranda.

Además, los organizadores de la exposición han escogido para la muestra obras pertenecientes al Museo de Bellas Artes de Lyon, el Palacio de Auckland, del Reino Unido, o el Wadsworth Atheneum, de Connecticut. De hecho, han logrado préstamos de instituciones y colecciones privadas desde California hasta Budapest, pasando por Ohio y París, incluida la española Colección Abelló, que presta La familia de la Virgen, una escena doméstica de la virgen niña junto a san Joaquín y santa Ana.

Cierre en Chicago

Del Museo Thyssen-Bornemisza viaja Santa Catalina, una bellísima obra de la serie de santas ataviadas con suntuosos ropajes; mientras que la madrileña Real Academia de Bellas Artes de San Fernando presta la Visión del Beato Alonso Rodríguez. Del Museo Nacional de Arte de Cataluña viajan a Londres la Inmaculada concepción con dos niños rezando y un Bodegón con cacharros; desde el Museo de Escultura de Valladolid viaja La Santa Faz, que la National Gallery identifica como El velo de Verónica.

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Pero no todos los cuadros viajarán a las tres sedes de la exposición, pues supondría prestar obra hasta finales de junio del 2027, cuando cierra la muestra en Chicago.

Las obras seleccionadas y que se han incluido en la exposición, comienzan en breve su viaje por medio mundo.