Kyle Kuric es otro de esos veteranos de la Liga Endesa que se resiste al paso del tiempo. A sus 36 años, el tirador de Evansville (Indiana) es el máximo anotador del Morabanc Andorra con 14 puntos por partido, que es su mejor promedio en su carrera en la competición, que, procedente de la Universidad de Louisville, comenzó en la temporada 2012-13 en las filas del Estudiantes que entonces dirigía Txus Vidorreta en el que ya apuntó lo que podía ser. Además, Kuric está lanzando en su actual equipo cinco triples por partido con una efectividad del 51,5%, que también es su mejor registro en la Liga Endesa.

Dos campañas en el Estudiantes y tres en el Gran Canaria con un papel muy claro de especialista en salir de bloqueos indirectos y tirar le llevaron a dar el gran salto en su carrera y fichar por el Barça, donde también cumplió en un contexto mucho más exigente. Tras cinco años de azulgrana, se planteó la retirada y su salida al Zenit San Petersburgo, reclamado por Xavi Pascual, pareció alejarle definitivamente de la Liga Endesa. Sin embargo, la llamada del Andorra hace dos veranos resultó para él irrechazable. Con su familia bien asentada en Barcelona y uno de sus hijos jugando en la cantera azulgrana, Kyle Kuric firmó por dos temporadas en el Principado “y ahora podré verles casi cada semana. Cuando estaba en Rusia eso solo era posible dos o tres veces al año”.

Eso sí, pese a su trayectoria y su edad, el jugador de Indiana dejó claro en su llegada al Principado que quería “ganar todos los partidos. Juego para eso. No quiero venir aquí a pasearme. Es lo que aprendí en algunos clubes donde estuve, aunque puede ser que ahora lo afronte con otra mentalidad”. De todas formas, también dijo ser consciente de que “tengo un pie dentro de la pista y otro fuera” y ya piensa en su futuro en el que descarta ser entrenador de un equipo y prefiere enfocarse en ser entrenador de tiro, un trabajo más individualizado y específico. No habrá un mejor maestro que un tirador que no caduca y que será un hombre a vigilar estrechamente por la defensa del Surne Bilbao hoy.

Con todo, el mayor éxito en la carrera de Kyle Kuric no ha estado dentro de la cancha, sino fuera. En su segunda temporada en el Gran Canaria, le fue detectado un tumor cerebral, al final un meningioma benigno, por el que tuvo que pasar por el quirófano, con la incertidumbre que ello le provocó. Pero se recuperó perfectamente, volvió esa misma campaña y durante los últimos años el único recuerdo que le quedó de aquello fue una cinta que llevó en su cabeza “para evitar los golpes”. Ahora ya luce sin ella y su juego no se ha resentido. Al contrario, Kuric está demostrando que la puntería no tiene edad, menos en esta Liga Endesa en la que los veteranos, incluso por encima o bordeando los cuarenta años, siguen estando en perfecto estado de revista.