El Surne Bilbao ha convertido al PAOK Salónica en su enemigo favorito. El primer capítulo de la revancha de la final de la FIBA Europe Cup cayó de nuevo del lado de los hombres de negro con una contundencia que les permite encarrilar el primer puesto del grupo, algo que puede tener mucho valor de cara a las eliminatorias a partir de cuartos de final. Fue de nuevo un gran trabajo coral en los dos lados del campo que empezó a fraguarse a partir de ese cambio de todo el quinteto que Jaume Ponsarnau ha establecido esta temporada como norma a partir del tercer o cuarto minuto del partido.

El PAOK había empezado amenazador, pero la segunda unidad del Surne Bilbao abrió enormes grietas en la estructura del conjunto heleno hasta firmar un parcial de 22-0 en seis minutos a partir del cual pudieron los locales manejar el choque con oficio y tranquilidad. El acierto en el tiro exterior reventó la defensa, sorprendentemente frágil, del conjunto de Jure Zdovc con un protagonista claro: Aleix Font. El alero catalán, que habitualmente tiene un rol secundario, ejerció el papel que le corresponde en Europa y clavo tres triples en este tramo para seis de siete al final del partido. Con ese cinco nuevo, los bilbainos elevaron también la intensidad defensiva, lograron siete recuperaciones de balón y dieciséis puntos como producto de ellas, una barbaridad para tan escaso margen de tiempo.

El 31-16 del final del primer cuarto era sorprendente ya que se esperaba más de un equipo como el PAOK, que tiene más calidad y más profundidad que el de la temporada pasada, aunque quizás su estilo más académico genera menos problemas a este Surne Bilbao que también tiene más recursos que cuando ambos se enfrentaron en la final del año pasado. Los visitantes, obviamente, reaccionaron y llegaron a colocarse a siete puntos en un par de ocasiones gracias a su trabajo en el rebote ofensivo, quizás el único punto débil de los hombres de negro ayer. Porque la rotación de diez jugadores del conjunto bilbaino mantuvo siempre un ritmo alto, con una excelente labor de Bassala Bagayoko en las inmediaciones del aro ya que se hizo respetar ante Marvin Jones, su mentor la pasada temporada, y Ben Moore.

Control total

En la segunda parte, el Surne Bilbao tuvo siempre el control de la situación, apoyado en sus dos bases, ante un rival que apenas dejaba destellos, pero sin ninguna continuidad, y que tampoco subía marchas en defensa en busca de cambiar el signo del partido. Los de Ponsarnau lograron casi siempre mover el balón con fluidez y encontrar los tiros que querían. De la ejecución se encargó Font, convertido en el factor que quizás no esperaba el PAOK. Los griegos se mostraron como un equipo deslavazado, con demasiadas lagunas en su juego tras la incorporación reciente de cuatro nuevos jugadores.

En cambio, el Surne Bilbao, pese a las ausencias de Lazarevic y Sylla, está cada vez más fino y con más mordiente, con sus engranajes ajustados y desde aquella derrota inicial en Miribilla ante el Peristeri está paseando su superioridad por Europa. Quizás por eso la FIBA le ha situado en sus predicciones como favorito para repetir título. Ayer marcó su territorio y dejó claro que quien quiera arrebatarle la corona conquistada hace casi un año en Salónica tendrá que mostrar más argumentos que el PAOK, un conjunto que quizás sea peligroso más adelante.

Jaume Ponsarnau: “Tuvimos solidez y paciencia”

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El técnico del Surne Bilbao comentó que la paciencia fue clave para lograr el holgado triunfo ante el PAOK. “Empezamos un pelín espesos en ataque y cuando movimos el equipo encontramos mucha energía y agresividad. Pero ellos son muy buen equipo y han encontrado la forma de parar nuestro ritmo y sobre todo nos han creado problemas desde el rebote ofensivo”. “Desde la paciencia y estando sólidos hemos encontrado la forma de ganar y tener una buena renta”, añadió Ponsarnau, que destacó el papel de Aleix Font: “Europa nos daba la oportunidad de tenerlo conectado y sabíamos que cuando le tocase nos iba a ayudar porque es un tirador impresionante”.

Jure Zdovc. El entrenador del PAOK admitió la superioridad del Surne Bilbao, aunque lamentó “el mal rendimiento” de su equipo: “Está claro que tenemos mucho que trabajar para mejorar”