Baloncesto se escribe con V

El Valencia Basket crece imparable para ser una alternativa a los dos grandes

01.02.2020 | 06:21
Los jugadores del Valencia Basket hacen piña para celebrar un triunfo reciente.

EL baloncesto ha empezado a escribirse con V de Valencia. La ciudad del Turia se ha convertido en un epicentro del desarrollo de este deporte a todos los niveles y el Valencia Basket es, en cierto modo, la envidia de todos aquellos clubes que no tienen la suerte de tener detrás el soporte del fútbol. El mecenazgo de Juan Roig va a seguir impulsando al proyecto taronja gracias a un enorme aporte económico para el baloncesto masculino, el femenino y el formativo. El equipo de la ACB se medirá mañana al Bilbao Basket dos días después de su partido de la Euroliga. El equipo de la Liga Femenina jugó ayer ante el Lointek Gernika, que también va a ser su rival en los cuartos de la EuroCup. Y 600 niños y niñas se forman en L'Alqueria del Basket, unas instalaciones espectaculares y consideradas las mejores de Europa.

Pero esto no es suficiente para el empresario valenciano que va a costear los más de 200 millones de euros que va a costar el Valencia Arena, una instalación con capacidad para más de 15.000 personas que, aledaña a la Fonteta, va a empezar a construirse en junio de este año. Se estima que para 2023 el Valencia Basket dispondrá de un equipamiento del máximo nivel que reforzará aún más la posición del club en la elite y colocará a la ciudad como una referencia en Europa. En 2021 Valencia va a ser sede del Eurobasket femenino y con el nuevo pabellón aspira a acoger partidos de liga regular de la NBA.

Con el lema de "Cultura del esfuerzo" en su camiseta y el objetivo de "generar baloncesto desde la igualdad" en Valencia, el club no deja de crecer. Para esta temporada los accionistas aprobaron un presupuesto de 21,5 millones, el mayor de su historia. De ellos, 16 van al equipo masculino, casi 1,5 al femenino y cerca de 400.000 euros se destinan a la cantera. Sin embargo, cabe precisar que el Valencia Basket, por su propia actividad, 'solo' genera 6,5 millones, incluidos algo más de 2,5 en concepto de taquillaje y abonados. Lo que falta, unos 15 millones, lo aporta Juan Roig.

Esa idea familiar del club desde su misma raíz se extiende a sus equipos. En el Valencia Basket juegan los hermanos Tamara y Alberto Abalde y Sam Van Rossom y su pareja Jana Raman. Además, el club se ha convertido en un destino apetecible para internacionales españoles del segundo escalón. El masculino se apoya en ese núcleo que forman San Emeterio, Colom, Vives, Abalde y Sastre, además de Dubljevic y Van Rossom, con ocho y siete años en Valencia, respectivamente. El club no renuncia a recuperar el espíritu de aquel Pamesa que ascendió a la ACB en 1995 con gente de casa como Alonso, Rodilla o Luengo y solo incorpora jugadores nacionales para su cantera.

Por su parte, el femenino, en apenas dos años en la máxima categoría, ha reavivado el recuerdo del Ros Casares y es una seria competencia para el Avenida y el Uni Girona, que hasta ahora se quedaban con las jugadoras españolas más cotizadas. Pero el Valencia Basket, que además cuenta con cuatro jugadoras de la provincia, ya logró fichar el verano pasado a Leticia Romero y Queralt Casas y tiene comprometida para el próximo curso a otra internacional con España.