La dermatóloga Ana Molina revela el consejo que le daría a alguien de 20 años: “El poder de los hábitos es brutal”
Más allá de la protección solar, la especialista destaca la importancia de la epigenética y del estilo de vida en cómo envejece la piel
En una conversación en el podcast de Alberto Chao, la dermatóloga Ana Molina ofreció una reflexión dirigida a los jóvenes que buscan cuidar su piel a largo plazo. “Hace tiempo te hubiera dicho la protección solar”, confesó, “pero por no repetirme, te diría lo de los hábitos”. Con esta frase, la especialista subrayó que la salud cutánea no depende solo de cremas o genética, sino de cómo vivimos cada día.
Relacionadas
El papel de la epigenética en el envejecimiento
Molina explicó que hoy se sabe que “en el envejecimiento, un 30% son los genes, y el resto es el exposoma”, es decir, los factores externos a los que estamos expuestos y que aceleran el envejecimiento de la piel. “El exposoma viene de exposición”, puntualizó, “y se refiere a la nutrición, los tóxicos, la contaminación, la radiación solar o incluso la temperatura”.
La dermatóloga recordó que vivir en climas fríos retrasa el envejecimiento cutáneo, mientras que el calor y la exposición solar lo aceleran. Por eso, insistió en que la forma en la que cuidamos nuestro cuerpo puede modificar la manera en que envejecemos, incluso si los genes no están de nuestro lado.
El impacto del ejercicio y los buenos hábitos
Más allá de la alimentación o el sol, Ana Molina destacó el papel del ejercicio físico como aliado de la piel: “Ya tenemos los primeros estudios demostrando cómo el ejercicio de fuerza tiene un impacto brutal en la producción de colágeno”, explicó.
Según la especialista, moverse, comer bien y dormir correctamente son actos tan poderosos como cualquier tratamiento estético. “Ahora mismo no hay excusa”, concluyó, dejando claro que la verdadera prevención del envejecimiento empieza en la rutina diaria: lo que comemos, lo que respiramos y cómo cuidamos nuestro cuerpo.
Como cuidar nuestra piel
Cuidar la piel de forma eficaz no se trata de acumular productos, sino de mantener una rutina constante y equilibrada que combine buenos hábitos y una atención diaria. Lo primero es una limpieza adecuada, tanto por la mañana como por la noche, para eliminar restos de sudor, grasa y contaminación sin alterar el manto ácido natural. Los limpiadores suaves, sin sulfatos ni alcohol, son los más recomendables, especialmente para evitar la irritación o el efecto rebote. Tras la limpieza, es fundamental aplicar una hidratante acorde al tipo de piel: las pieles secas necesitan fórmulas más untuosas con ceramidas o ácido hialurónico, mientras que las pieles mixtas o grasas se benefician de texturas ligeras y no comedogénicas.
El siguiente paso imprescindible es la protección solar, incluso en días nublados o cuando no se sale de casa, ya que la radiación ultravioleta y la luz azul procedente de pantallas contribuyen al fotoenvejecimiento y la aparición de manchas. Un protector con SPF 30 o superior, reaplicado cada pocas horas, es una de las mejores inversiones para preservar la juventud cutánea. Además, una alimentación rica en antioxidantes, presente en frutas, verduras, aceite de oliva o frutos secos, ayuda a combatir el daño oxidativo que acelera el envejecimiento de la piel.
Otros factores también influyen directamente: dormir entre siete y ocho horas, mantener una correcta hidratación interna bebiendo suficiente agua y practicar ejercicio físico regular, que mejora la oxigenación y la regeneración celular. Evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol son igualmente decisivos, ya que ambos reducen la circulación sanguínea y alteran la producción de colágeno y elastina.
Temas
Más en Moda y Belleza
-
'Inflammaging': la inflamación crónica silenciosa que acelera el envejecimiento
-
Los peinados naturales ganan protagonismo sobre las melenas perfectas
-
Iratxe Landivar sobre la moda: “Sueldos bajos a pesar de vender bolsos por 3.000 euros”
-
La chaqueta 3 por 1 de Decathlon ideal para el frío: no puede faltar este otoño
