Lo mejor de la temporada para el Athletic es que ya ha terminado. Se acabó la pesadilla en la que se ha convertido un curso que arrancó con la ilusión por bandera, pero que a base de golpes y de la cruda realidad, la de un equipo que ha estado muy muy lejos de su verdadero nivel, ese que ha ofrecido con continuidad en las dos últimas campañas, ha finalizado con la salvación como objetivo. Y gracias. Para colmo, el curso se cerró en el Santiago Bernabéu, que sí, es un campo en el que siempre gusta jugar, pero en el que la derrota se da prácticamente por sentada en Bilbao. Así lo dicen las estadísticas, pues los rojiblancos no ganan allí desde el 19 de febrero de 2005. Y claro, sucedió lo que era fácil de imaginar: otro partido perdido.
Este sábado, como en aquel lejano 2005, en el banquillo visitante estuvo también Ernesto Valverde. Por aquel entonces, hace tantos como 21 años, Txingurri habría negado casi con total seguridad verse sentado en el mismo banquillo al frente del mismo equipo dos décadas después. Es posible que su respuesta hubiera sido la misma cuando salió del club por segunda vez en 2017, aunque la realidad es que ha ha habido una tercera etapa, la mejor de todas, coronada con el título de Copa de hace dos años, pero que ha acabado con un sabor agridulce.
19 derrotas
Eso sí, Valverde se va por la puerta grande. No es para menos. Aunque es posible que la temporada, como a la plantilla, se le haya hecho excesivamente larga. De hecho, el equipo ha firmado su peor liga en lo que a número de derrotas se refiere: 19. Nunca antes en su historia el Athletic había caído en tantas ocasiones en el torneo de la regularidad, en el que ha perdido la mitad de los partidos que ha disputado. Casi nada.
Ni ese borrón puede afear la carrera de Txingurri en el banquillo rojiblanco, aunque este curso, y también este sábado, haya habido decisiones que resultan difíciles de comprender. Será que todos los entrenadores tienen sus manías y llegados a una edad resulta difícil que cambien el registro. Para la historia quedarán sus 504 partidos dirigiendo al Athletic y también el de ser el técnico con más derrotas en la historia del club en una misma temporada.
Por insistir en su figura y en algunas decisiones, resulta llamativo que insistiera incluso sin nada en juego como anoche, en ubicar a Unai Gómez en la media punta y que, con tres laterales derechos en el banquillo, entre ellos Iñigo Lekue, que se despedía del fútbol, apostara por poner a Dani Vivian en el costado derecho de la defensa. Aquello que no funcionó contra la Real en la vuelta de las semifinales de Copa y tampoco frente al Getafe en liga, no lo hizo en el Bernabéu.
Sin intensidad
Claro que la intensidad del encuentro fue la de un partido de pretemporada, a excepción de un par de entradas feas de Thiago Pitarch a Mikel Jauregizar, que perfectamente pudo ser roja, y de Jude Bellingham sobre Yeray Álvarez, que fue sustituido al descanso por molestias. Es por ello que los análisis del choque no tienen valor ni para Edin Terzic, que seguro que ha tomado buena nota de una campaña para olvidar.
Al menos queda el consuelo de que Gorka Guruzeta se regaló un bonito gol y con ello ha firmado su mejor registro con el Athletic gracias a los 17 tantos de la presente campaña y de que Urko Izeta se estrenó como goleador con el Athletic. Pero lo mejor, sin duda, es que la pesadilla ha acabado. Que la próxima temporada sea mejor. Porque a peor es difícil ir.