Después de la alarma generalizada que causó en un primer momento en el entorno rojiblanco la noticia de que la FIFA ha incluido al Athletic en su lista negra, imponiéndole un castigo inicial de no poder fichar en las próximas tres ventanas del mercado, poco a poco se va conociendo el origen del embrollo. El detonante es una discrepancia en los derechos de formación de un jugador, una historia muy similar a la que les sucedió hace un año a Rayo Vallecano y Mallorca. Concretamente, en la cesión y posterior repesca de Alex Padilla de Pumas.
El conjunto mexicano habría elevado la operación al máximo órgano del fútbol mundial al no estar de acuerdo con cómo Ibaigane recuperó al guardameta de Zarautz unos meses después de que recalará en el mercado de invierno de 2025 en la liga azteca. Padilla llegó a Pumas en enero del año pasado y no cumplió toda su cesión, ya que la lesión de Julen Agirrezabala forzó a la entidad bilbaina a activar una cláusula de repesca ese mismo verano. Discrepancias en la compensación que recibió Pumas sería lo que el club presidido por Jon Uriarte debe solucionar para salir de la lista negra de la FIFA.
En Ibaigane confían en que el asunto se solucione en las próximas horas y que el nombre del Athletic se caiga de la lista de clubes baneados por el máximo organismo del fútbol mundial.
Fue la FIFA, a través de sus sistema automatizado, quien hizo saltar la liebre en un primer momento al incluir al Athletic el miércoles en el citado registro de clubes baneados. Lejos de pedir explicaciones, el organismo activa casi de manera automática las sanciones y luego toma decisiones al respecto.
De este modo, una vez que se solucione esa discrepancia a la que hacen referencia desde el Athletic, el nombre del equipo saldrá de esa lista negra.