A lo largo de una campaña tan larga para el Athletic como es la actual se dan momentos en que emerge ese matiz resultadista del que reniegan muchos y del que presumen otros muchos. El duelo ante el Levante, penúltimo clasificado y candidato al descenso, quizá invitaba a abrazarse al segundo dogma citado una vez que el conjunto rojiblanco, que encadenaba seis jornadas consecutivas sin ganar en liga, necesitaba los tres puntos como el comer. El colectivo de Ernesto Valverde logró ese objetivo en un encuentro condicionado por la expulsión de Alan Matturro a los 17 minutos y que dejó a su equipo en inferioridad numérica, circunstancia que los leones exprimieron, pero sin evitar apuros ilógicos en el tramo final.
Lo mejor: La conexión entre Iñaki Williams y Guruzeta; y el regreso a la victoria en liga
El compromiso de ayer estaba marcado como una final prematura en liga. No se trataba de un partido definitivo, pero sí trascendental en el devenir liguero de un Athletic inestable, por ello se celebró el triunfo sobre el penúltimo clasificado con cierto entusiasmo, ya que los tres puntos dan aire a un conjunto rojiblanco que no vencía en la competición de la regularidad desde el pasado 6 de diciembre, cuando tumbó al Atlético de Madrid, también en San Mamés, gracias al solitario tanto de Alex Berenguer. De ahí, la importancia de un triunfo que se explicó por cinco minutos de inspiración ofensiva tras la expulsión del visitante Alan Matturro, que pecó de inocencia en su pulso físico con Iñaki Williams.
El capitán del Atlhetic, por tanto, se convirtió en uno de los nombres propios del éxito rojiblanco, no solo por forzar esta cartulina roja, sino también por la plusvalía que puso al servicio del colectivo en muchos otros matices, ya que asistió a Guruzeta en el 2-0 y repitió mismo gesto en la acción del 4-2. Apariciones que deciden un partido, por lo que se agradece que emerja una versión notable de un futbolista de su rol, ya que desde que arrancara la temporada, al margen de la lesión que ha sufrido, ha competido a un nivel mucho más bajo del que se espere que ofrezca. La buena versión de Iñaki tuvo su beneficio en un Gorka Guruzeta que sacó a pasear su olfato goleador, al firmar su tercer doblete del curso, uno en cada competición, después del que logró en Champions frente al Qarabag y en Copa ante la Cultural Leonesa. Son ya once las dianas que llevan su firma.
Lo peor: La sangría de goles y la lesión de Berchiche
Una victoria suele ofrecer su lado negativo. Hay que abrazarla, lógicamente, pero también hay que hacer una lectura negativa sin hay motivos para ello. Y, evidentemente, los hubo. Primero porque el Athletic se dejó llevar por el viento a favor con el 2-0 en el marcador para levantar el pie del acelerador y carecer de ese instinto depredador cuando al ocasión punta para ello. Vamos, que dejó escapar los minutos para ir aumentando su renta para entrar en el tramo final en una incertidumbre evitable cuando Unai Elgezabal un chaval de Urduliz que ha debutado en Primera División a los 32 años de edad, hizo el 2-1 y posteriormente fue Olasagasti el que pusiera el 3-2. Dos instantes que generaron hasta angustia y que retratan esa fragilidad defensiva que ni incluso se corrige en superioridad numérica durante más de 75 minutos y cuando el rival ocupa la penúltima plaza de la clasificación. La última ocasión que los leones dejaron a cero se remonta al estreno copero en Ourense y desde entonces han disputado once encuentros entre todas las competiciones, en los que han encajado 24 goles, una media que supera los dos tantos por encuentro. Una sangría que requiere de cirugía.
El triunfo sobre el Levante causó, para más inri, un nuevo daño colateral a modo de lesión. Ya sea por hache o por be, el Athletic padece una plaga que le está rasgando las entrañas, lo que causa su punto de estupor. Sobre todo, porque el K.O. de Yuri Berchiche, una de las grandes referencias de los rojiblancos, se produce a las puertas de afrontar el partido de ida de las semifinales de Copa con la Real Sociedad y cuando el zarautzarra, que mañana cumple los 36 años y que aún no ha decidido si colgará o no las botas al cierre de este ejercicio, atravesaba un buen momento de fútbol. Lo cierto es que Valverde habrá maldecido el nuevo percance, ya que el miércoles tampoco puede contar con Paredes, que debe cumplir su segundo partido de sanción en Copa, por lo que la defensa sigue dando quebraderos de cabeza.