Metro Bilbao va a renovar algo más de ocho kilómetros de carriles de su trazado, uno de los elementos esenciales de la infraestructura que utilizan a diario miles de viajeros. Con 174 kilómetros de vías en total, el suburbano va sustituyendo de forma progresivas sus carriles, a medida que estos se van deteriorando, para seguir manteniendo los niveles de seguridad y confort.
El carril constituye un elemento esencial de la superestructura ferroviaria, al ser el componente sobre el que ruedan los trenes. Pero además cumple también otras funciones eléctricas esenciales: es el conductor de la corriente para los sistemas de señalización, el retorno de corriente del sistema de tracción y el soporte para la transmisión de los sistemas ATP y ATO, que supervisan la velocidad y frenan automáticamente para evitar colisiones, además de regular la marcha, aceleración y frenado para la eficiencia y comodidad.
A lo largo de su vida útil, el carril está sometido a desgastes, defectos y fatiga que afectan a su funcionalidad, lo que hace necesario que se sustituya cuando las auscultaciones e inspecciones de vía detectan que se han superado los niveles deseables. Dada la antigüedad de las líneas –el tronco entre el Casco Viejo y Plentzia, el primer trazado que se inauguró, acaba de cumplir treinta años en servicio– y el estado de desgaste, Metro Bilbao realiza renovaciones planificadas y progresivas de los carriles.
174 kilómetros en total
Actualmente, las líneas 1 y 2 cuentan con 174 kilómetros de carril, 41,9 kilómetros en vía doble y 3,1 en única, teniendo en cuenta que cada vía dispone de dos carriles. El trazado del tronco común y de la línea 2 transcurre prácticamente en su totalidad en túnel, salvo el tramo entre Etxebarri y Bolueta, con dos viaductos, y el puente de Urbinaga. Por el contrario, la mayoría de la línea 1 es exterior; los túneles que se realizaron salvan núcleos urbanos como Erandio, Areeta, Algorta Maidagan y Urduliz. Existen asimismo tres túneles: entre Etxebarri y Bolueta, localizado entre los viaductos; el de Lutxana, y el de Barrika.
En lugares puntuales del trazado, donde se han detectado desgastes ondulatorios prematuros y existen viviendas próximas, la vía es de una dureza específica, como medida preventiva para reducir el deterioro y alargar los plazos de renovación por los problemáticas específicas de esos tramos. Del mismo modo, en zonas con ambientes más agresivos, a los carriles se les aplica un tratamiento especial, adecuado para mejorar su comportamiento y durabilidad. Es el caso, por ejemplo, de los tramos entre San Mamés y Deusto, o entre Casco Viejo y Abando, más afectados por la presencia de agua.
Barras de 18 metros
En el contrato que acaba de licitar Metro Bilbao se pretenden adquirir 8,2 kilómetros de carril con los que abordar la sustitución de parte de ese elemento. En concreto, de esa longitud 6,9 kilómetros deben ser de un carril de la dureza habitual en el trazado del suburbano, en 384 barras de 18 metros; otros 864 metros serán de dureza específica, en 48 barras, y los últimos 432 metros deberán contar con un tratamiento especial para colocarlas en esas zonas con ambientes más agresivos.
En el contrato se refleja cómo las peticiones de material se irán haciendo de forma paulatina a lo largo de los dos años que se contemplan. La inversión necesaria para adquirir estos nuevos carriles asciende a 800.000 euros, 986.000 con IVA.