El Athletic se enreda jugando contra diez
Ni con el acierto de Guruzeta pudo certificar con tranquilidad el obligatorio triunfo sobre el Levante
San Mamés acogía el típico compromiso que bajo ningún concepto admite el fallo. En el actual contexto estaba obligado a derrotar al Levante, que lleva todo el campeonato en descenso. Ganar como fuese era la consigna, todo valía con la condición de subir los tres puntos al casillero y visto el comportamiento del Athleticpuede confirmarse que así fue: alcanzar el objetivo fue el único motivo de satisfacción. Los cuatro goles pudieran inducir a la confusión, no solo por el hecho de que hubo otros dos en la portería de Simón, sino porque el conjunto visitante estuvo en inferioridad numérica desde el minuto 18. Y pese a que la puntería de Guruzeta puso mucha tierra por medio con un par de goles sobre la media hora de encuentro, la gestión de la ventaja dejó mucho que desear, fue una muestra más del frágil estado del conjunto de Ernesto Valverde, que no estuvo a salvo hasta la conclusión.
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La misma acción que siguió al gol de Olagasti, el 3-2 en el añadido, una salida del área de Simón para despejar al límite ante Arriaga que remató fuera, sintetiza la mala impresión que dejó el encuentro. Resultó que Arriaga estaba en fuera de juego, de lo contrario el portero hubiese sido expulsado por el fuerte impacto sobre el medio visitante, que fue retirado en camilla. Y aún hubo margen para que Navarro zanjase la incertidumbre, algo que debió suceder mucho antes. Sin embargo, los rojiblancos no supieron explotar las ventajas de que disfrutaron, lo cual les abocó a permanecer expuestos a padecer sobresaltos cuando, las cosas como son, el horno no está para bollos.
Las notas de Pako Ruiz: el 'regreso' de Iñaki Williams
Los cuatro goles registrados en el cuarto de hora final, dos por bando, no son de recibo, tampoco la larga fase en que no se supo sepultar a un adversario disminuido y tan honrado como escaso de argumentos. Era lo que pedía la situación, con el 2-0 insistir, hacer el tercero y ya por qué no el cuarto, a costa de un conjunto cansado y desanimado, pero en vez de eso, el Athletic controló por mera inercia y fue malgastando jugadas como si nada. Algunos apretaban a fondo, muchos exhibían su mal momento, también entre los más activos. Lo cierto es que la suma de aportaciones permitió que el Levante pudiese seguir creyendo en un milagro durante muchísimos minutos.
Guruzeta: “Lo he pasado peor los últimos minutos en el banquillo que en el campo"
La tarde, menos buen juego, ofreció un amplio surtido de lances para que el aburrimiento no prevaleciese. No había sido muy convincente el inicio, hasta se escucharon en las gradas sonidos de desaprobación por la anodina puesta en escena local y la comodidad con la que se desenvolvía el cuadro visitante, pero de repente el decorado se transformó por completo. Paredes, que ya lo intentó antes, la puso a la espalda de la zaga del Levante para que tirase de potencia Iñaki Williams, el sorprendente ariete que escogió Valverde, desplazando a Guruzeta a la media punta. Matturro, su par, se empeñó en frenar con los brazos la carrera del capitán, que gozaba de una ligera ventaja, y ambos cayeron al césped agarrándose mutuamente. El árbitro estimó que la acción del central merecía ser penalizada por ser el último hombre y le mostró la tarjeta roja, aunque seguramente Ryan hubiese llegado antes que nadie al balón.
Superioridad numérica
Arrancaba un partido muy distinto, si bien tardó el Athletic en amenazar en ataque y su rival tampoco se amilanó. El instinto de Guruzeta, que recuperó su sitio mientras el capitán iba a la derecha, desplazando a Serrano al lado opuesto y este a Nico Williams al centro, al empalmar dos buenos servicios encarrilaba lo que en adelante solo se entendía como una cuesta abajo. Sin lances reseñables, salvo un remate en el área chica de Romero en posición forzada y, sobre todo, la lesión de Yuri, poquita cosa. El segundo acto auguraba mayor dominio y, acaso, opciones claras de incrementar la diferencia, pues algo tendría que arriesgar el rival.
Yuri maldice un nuevo frenazo por lesión
Era asimismo tiempo de dosificar a determinadas piezas pensando en la semifinal copera. Guruzeta y Jauregizar fueron los primeros en desfilar poco después de que el delantero acariciase otro premio, desbaratado por la estirada de Ryan. El encuentro se espesaba sin remisión, le costaba mucho al Levante progresar e iba muy apurado en tareas de contención, pero nada de ello aprovechó el Athletic para apuntalar el éxito. La sustitución a un cuarto de hora del noventa de Nico Williams, que acababa de forzar la mejor intervención de Ryan, aunque era desconcertante que todavía estuviese en el campo, y Galarreta, para nada contribuyó a mejorar el panorama.
Elgezabal se coronó en casa con un remate inverosímil y los corazones se aceleraron, igual que el enojo. Un error grueso y consiguiente robo de Adama regaló el tercer tanto a un Serrano que lo había buscado con un ansia indisimulada, pero el relajo colectivo en la defensa de un córner hizo posible que Olasagasti de nuevo recortase ante la incredulidad de la afición. Después, vino lo de la salida del área de un Simón que se pasó la tarde reclamando mayor tensión y contundencia a sus compañeros, los minutos de espera con el VAR revisando la posición de Arriaga.., Menos mal que el Levante, desfondado y descolocado, facilitó que Iñaki Williams sirviese en bandeja de plata a Navarro para que este pusiera el broche a una actuación colectiva que se olvidará pronto. Básicamente porque quedan pocas ganas de hacerse mala sangre y, como se apuntaba en el comienzo, a estas alturas lo único que merece ser contabilizado es el resultado. Mientras este sea favorable, el resto es accesorio, pues el equipo bastante tiene con no complicarse más la existencia.
