El ambiente en el derbi que enfrentó anoche a Athletic y Real Sociedad estuvo descafeinado. Solo el ímpetu final tras la expulsión de Brais Méndez llevó el calor a una grada que vivió el encuentro con resignación por lo que estaba viendo sobre el terreno de juego.

El empate logrado casi in extremis por Iñigo Ruiz de Galarreta evitó lo que pudo haber sido una gran pitada por parte de la afición rojiblanca. Eso y el elevado volumen al que sonó el himno al final del partido. Bien jugado por parte del club, que alargó la música como no suele ser habitual para evitar cualquier tipo de crítica por parte de la hinchada en forma de pitidos.

No hubo la habitual confraternización entre jugadores y la Herri Harmaila a la conclusión del choque. Los futbolistas se acercaron al fondo norte, pero tras pocos segundos se dieron la vuelta y se dirigieron hacia los vestuarios mientras por la megafonía el himno seguía sonando a todo trapo. Eso sí, Nico Williams, que fue sustituido cuando restaban 20 minutos para la conclusión del choque, se marchó del campo entre aplausos y algún que otro pitido.

Por lo demás, apuntar que el árbitro Guillermo Cuadra Fernández detuvo el partido en el minuto 58 del encuentro debido al lanzamiento de algún objeto al campo en la portería defendida por Alex Remiro. Atendiendo al protocolo, el colegiado se dirigió a la zona de banquillos, puso en conocimiento del delegado de campo lo sucedido y por la megafonía se recordó que está prohibido lanzar objetos.

Problemas

En otro orden de cosas, cabe apuntar que antes del inicio del partido se registraron enormes colas a las puertas de San Mamés. Un problema con los tornos de acceso al campo provocado por LaLiga impidió que muchos aficionados pudieran acceder al interior del campo, incidencia que se solventó después de que se reiniciara el sistema y que se solventó en torno a 40 minutos antes del arranque del derbi.