Un partido de Copa genuino. La Cultural Leonesa, el pequeño, pudo las cuerdas al Athletic, el grande, en unos 120 minutos frenéticos y en lo que sucedió de todo, lluvia de goles, dos penaltis cometidos sobre el mismo jugador, una expulsión y abundantes dosis de incertidumbre para un final que acabó sonriendo al conjunto rojiblanco, que se mete en los cuartos de final del torneo del K.O.

Lo mejor: La capacidad de reacción y la pegada en momentos claves

Es poco habitual que un encuentro cierre su primera mitad con un 3-3 en el marcador, una exhibición anotadora que ensalza a los delanteros, pero que penaliza a los defensas de ambos bandos. En clave Athletic, afloró una capacidad de reacción súbita que no se había dado desde mucho tiempo atrás y que se convirtió en una plusvalía decisiva para superar una eliminatoria que le costó horrores ganar. Los leones tuvieron la virtud de responder de forma inmediata a cada bofetón que recibieron, lo que les permitió sostenerse en un partido en el que siempre estuvieron a remolque en el marcador, hasta que Unai Gómez, un chico de la casa, tiró de frialdad para decidir desde los once metros y culminar una brillante remontada

Una voltereta que la propiciaron, especialmente, dos futbolistas que ofrecieron su talento al colectivo en los momentos determinantes. Primero fue Gorka Guruzeta, que ha recuperado su olfato goleador, que ha marcado ya en tres competiciones y que apagó el fuego en el primer acto con sus dos goles que contestaron al doblete del local Calero. Y después fue Nico Williams, que forzó dos penaltis determinantes, especialmente el segundo, al inicio de la segunda parte de la prórroga y cuando el Athletic acabó sumando más de una hora en inferioridad numérica, otro gesto de resistencia del conjunto de Ernesto Valverde, que incluso fue mejor que su rival con diez.

Lo peor: La sangría defensiva y la expulsión incomprensible de Paredes

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El Athletic jugó con fuego y casi se quemó. Es un debe que no termina de corregir consumados prácticamente seis meses de competición oficial. Porque no es de recibo encajar tres goles en un intervalo de 25 minutos ante un equipo de Segunda División por mucho que este afrontara la eliminatoria con su lógico plus de motivación. Una sangría que retrata la debilidad defensiva del conjunto rojiblanco, que en los últimos cuatro encuentros –Espanyol, Osasuna, Barcelona y Cultural Leonesa– ha recibido un total de once goles, una cifra que debe preocupar puertas adentro.

El conjunto de Valverde, además, se vio obligado a hacer un esfuerzo extra que quizá lo pueda acusar a corto plazo – el sábado viaja para rendir visita al Mallorca de Jagoba Arrasate– al competir durante una hora por la expulsión injustificable de Aitor Paredes que se fue de la boca –le dijo al línea “eres un cagón”, según recoge el acta arbitral– en una acción a los 56 minutos de juego que dejó al Athletic en inferioridad numérica. Es baja segura para la eliminatoria de cuartos, aunque habrá que ver sin también para liga en función del número de partidos que le pueden caer como castigo. Un error que no puede volver a cometer.