Nico Williams aseguró ayer miércoles que no desea “a nadie” que le suceda lo que le pasó a él, al recibir insultos racistas y amenazas en unas redes sociales que tuvo que desactivar tras la eliminación en la Copa ante Osasuna en semifinales. “La afición me ha coreado en estos días y he sentido mucho su apoyo. Estaba un poco mal, no deseo a nadie que le pase lo mismo que a mí y espero que no sigan pasando estas cosas. Somos seres humanos y podemos fallar”, manifestó en el canal de DAZN en Twitch. Cabe recordar que la agencia de representación del futbolista, “de manera consensuada” con el jugador, pidió “erradicar” de las redes sociales “los insultos y las faltas de respeto”, porque “no todo vale”, después de “desactivar sus perfiles” tras la “presión” que supuso la eliminación de la Copa.
Por otro lado, el delantero comentó, sobre esa eliminación copera, que se notaba que San Mamés estaba a rebosar y que había ganas de alcanzar la final. “Pero yo era el primero que quería lograrlo”, reconoció. En cuanto a su crecimiento en el club, recordó que su sentimiento por el Athletic es “muy fuerte” y que para él su equipo lo es “todo”. “De todos modos, llevo apenas una temporada teniendo más minutos y aún no sé qué quiero hacer con mi vida”, se sinceró. Sobre su nuevo peinado, explicó que no gustó en casa: “La primera vez que mi padre me vio el pelo no le gustó, me dice El Rubio. En el vestuario, Alex Berenguer se inventó el mote de patatas fritas”.
Hitzlsperger, embajador de abril
Por otra parte, el exjugador alemán Thomas Hitzlsperger, “uno de los mayores referentes mundiales en favor de la diversidad y en contra de la homofobia”, ha sido elegido embajador del mes de abril del 125 aniversario del Athletic, según anunció ayer la entidad rojiblanca. Hitzlsperger, que en 2014 anunció de manera pública su homosexualidad después de su última temporada en activo en las filas del Everton, se suma así en estos nombramientos honoríficos a Jon Rahm, Jokin Altuna y la exjugadora palestina Honey Thaljieh.