Karrantza

El Ayuntamiento de Karrantza ha confirmado a través de sus redes sociales que “en breve” comenzarán las obras –con un plazo de ejecución previsto de nueve meses– para la construcción de una planta de tratamiento de purines y producción de biometano y biofertilizante impulsada por Verdalia Bio Karrantza SLU en Las Torcachas, una vez “obtenidos todos los permisos medioambientales exigidos por el Gobierno Vasco, además de los permisos de la Diputación Foral de Bizkaia para el acceso y los permisos urbanísticos” por parte del propio Consistorio. La inversión se estima en 8,5 millones de euros.

Con una superficie de 55.583 metros cuadrados y conexión con la carretera BI-630, la instalación convertirá los residuos generados por la ganadería en biometano y biofertilizante ante “la problemática asociada al tratamiento y eliminación de los purines particularmente vacuno y porcino, que sigue sin resolverse de manera proporcional al daño medioambiental y productivo que genera”, detalla la promotora en la memoria del proyecto.

Persigue “formar parte de la transición energética renovable no eléctrica, de manera que se integre en un gran yacimiento de gas renovable local que sustituya al fósil y, en un futuro, sirva como materia prima para la producción e inyección de hidrógeno”. Al mismo tiempo, lo ligan a la lucha contra la despoblación de áreas rurales gracias a la creación de “entre 20 y 22 empleos”, junto a los puestos de trabajo indirectos al “eliminarse un factor limitante de crecimiento de la industria ganadera”.

130.000 toneladas al año

Calculan la entrada de 130.000 toneladas de desechos en total al año que evitarían la emisión de 77,019 gramos de dióxido de carbono equivalente por cada Mega Julio.

De esta manera se espera poner fin a “los problemas” derivados de la gestión de purines: “contaminación de aguas subterráneas, manantiales y arroyos, contaminación de los suelos, formación de una costra sobre la hierba, proliferación de malas hierbas, ya que sus semillas están contenidas en el purín, dispersión de olores y potencial dispersión de patógenos”. Por otra parte, “destaca la emisión de gases de efecto invernadero, así como los olores que impregnan el ambiente”.