Pues ya está. El Athletic cuenta con los puntos suficientes para quedar al margen de guerras por la supervivencia y, si tiene ánimo y ganas, aún puede adecentar el balance del año en las cuatro últimas jornadas. Este sábado dejó sentado que incluso en horas bajas su potencial y el del Alavés no son equiparables. Tardó en imponer la holgada superioridad que refleja el marcador; de hecho, se vio en desventaja en dos oportunidades y atravesó por fases realmente preocupantes, pero cuando el derbi enfiló su tramo más determinante salió a relucir una pegada que llevaba mucho tiempo extraviada. Sancet se anotó la acción individual de la tarde y luego Guruzeta, con dos pases de calidad, permitió que Nico Williams, desafortunado hasta entonces, se redimiese con sendos goles que hundieron al cuadro local.

La victoria entierra inquietudes, aclara un horizonte que no acababa de despejarse, con nubarrones persistentes planeando sobre los rojiblancos. Era importante superar una situación que se estaba prolongando en exceso y dejaba en muy mal lugar a todos, jugadores y cuerpo técnico. No es que con estos tres puntos, que hacen un total de 44, se vayan a olvidar los muchos meses presididos por la mediocridad, podría decirse que desde septiembre, pero al menos reinará el alivio, la tranquilidad, algo que se estaba haciendo de rogar por encima de lo soportable.

ALAVÉS: Sivera; Ángel Pérez, Jonny Otto, Tenaglia, Parada; Antonio Blanco, Pablo Ibáñez (Min. 62, Guevara), Denis (Min. 62, Guridi), Rebbach; Toni Martínez y Ibrahim (Min. 73, Aleñá).

ATHLETIC: Unai Simón; Gorosabel (Min. 73, Areso), Yeray, Laporte, Yuri; Jauregizar (Min. 46, Ruiz de Galarreta), Rego, Iñaki Williams (Min. 46, Navarro), Unai Gómez (Min. 46, Sancet), Nico Williams (Min. 89, Adama); y Guruzeta.

Goles: 1-0: Min. 8; Blanco. 1-1: Min. 46; Navarro. 2-1: Min. 68; Tenaglia. 2-2: Min. 74; Sancet. 2-3: Min. 83; Nico Williams. 2-4: Min. 87; Nico Williams.

Árbitro: Quintero González (Comité Andaluz). Mostró tarjeta amarilla a los locales Toni Martínez, Ibáñez, Blanco y Aleñá; y a los visitantes Valverde (entrenador), Guruzeta, Nico Williamsy Mikel Jauregizar.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 33 de LaLiga EA Sports en el estadio de Mendizorroza ante 19.125 espectadores en el encuento 500 de Ernesto Valverde como entrenador del Athletic.


Ahora bien, quien va a saborear con mayor fruición este gran paso se llama Ernesto Valverde. Aparte del componente anecdótico, pues coincide con su partido número 500 en el club, seguro que ha sufrido mucho asistiendo a la coincidencia de su adiós a la entidad con un curso muy incómodo, por momentos hasta dramático. No se adivinaba una reacción que Valverde ha llegado a reclamar como urgente porque, en efecto, el grupo que dirige era incapaz de brindar un rendimiento acorde a su categoría. Gasteiz, la ciudad de su niñez y primera juventud, le reservaba el alegrón; no obstante, tuvo que armarse de paciencia, contener el nervio, más tras ser amonestado por protestar cerca del intermedio.

Habilidad y eficacia

La solución a los males rojiblancos nació de una serie de intervenciones de exquisita calidad que emergieron cuando era notorio que el combustible escaseaba en las filas del Alavés. Ni siquiera los intentos de Quique, orientados a reforzar la zona ancha, impidieron que Sancet, Guruzeta y Nico Williams machacasen con sendas jugadas plenas de precisión, habilidad y eficacia. Previamente, en el arranque del segundo acto hizo su aparición la fortuna para que un remate de Navarro al muñeco fuese desviado por un defensa lejos del alcance de Sivera. El lance anulaba la ventaja que Blanco estableció en el inicio, pero que no tuvo las consecuencias previstas. El Alavés perseveró y volvió a marcar consumida la hora y fue poco después cuando se desató el Athletic y apabulló a su anfitrión sin contemplaciones.

De entrada, fuerza y laboriosidad asomaron como las claves en que se basó Valverde para confeccionar su plan. Dio igual, fue en vano, la apuesta se difuminó enseguida. El Athletic recuperó el mal hábito a domicilio de dejar que el primer tiempo se consumiese sin ofrecer algo de provecho en la creación. Sin ritmo e intención en sus evoluciones sobró cuanto hizo el Athletic en dicho período, que fue apenas nada con pelota y no ya porque no se registrase un solo envío dirigido a la portería local, sino por la torpeza mostrada en las maniobras, en las combinaciones, en la distribución, en la búsqueda de profundidad. Todo ello construyó una decepción permanente.

Falta de colmillo

Lo grave del caso radicaba en que esa absoluta falta de colmillo se produjo con el marcador en contra, pues para que la decepción fuese completa, en el mismo comienzo afloró de nuevo una desconcertante pasividad colectiva en defensa. El Alavés halló tras varios toques en la banda derecha la opción de servir a la frontal y allí irrumpió su capitán, entre cuyas atribuciones apenas consta la del remate. Pero como nadie le encimó, probó suerte y el tiro salió le salió como un cohete hacia la escuadra izquierda de Simón, cuyo leve toque resultó insuficiente.

29

En imágenes: la afición del Athletic se hace notar en Medizorrotza Markel Fernández

Y desde el saque de centro posterior hasta que el árbitro mandó a los contendientes a descansar, el derbi discurrió monótono. El Alavés trató de mantener la compostura inicial durante un rato, avanzando líneas y tocando con agilidad, pero luego fío su suerte a las tareas de contención, fue poco a poco reculando más y más en bloque. Rego mordía, mas no lograba contagiar al resto, salvo a Gorosabel y a un Guruzeta con ganas por colaborar saliendo de posición. Un páramo futbolístico, con los Williams fuera de onda, al igual que el esforzado Unai o Jauregizar. Ahí, con el descanso cerca, fue amonestado Valverde. Estaba tenso y qué decir al ver en el minuto 44 cómo el árbitro señalaba penalti por una teatral caída de Toni Martínez al sentir el contacto de Rego. El VAR detectó un fuera de juego previo y no entró a valorar una disputa de chichinabo.

Te puede interesar:

Segunda mitad: triple cambio de Valverde para buscar algo distinto y a renglón seguido de un chut de Diabaté a un lateral de la red, saque largo de Simón, peinada de Sancet, leve toque de Nico y Navarro, con la colaboración de Ángel, pone las tablas. Tardó casi media hora más el Athletic en asaltar el área rival, previamente fue minando las reservas de un Alavés que, en otro despiste, a la salida de un córner corto, con Sancet y Laporte marcando con la mirada a Tenaglia, creyó haber coronado su obra. Se equivocó y de qué manera. Pero quién podía confiar en asistir a una exhibición ofensiva del calibre de la rubricada por un Athletic que bajo la lluvia que empapaba Mendizorrotza emuló a Gene Kelly: bailó con estilo y gracia exquisitas. Merece y mucho ver repetidos los goles de Sancet y Nico Williams. Ya era hora de asistir a algo así, han sido muchas tardes de abstinencia.