Julen Agirrezabala, un portero muy bonito

El comportamiento de Julen Agirrezabala en Anfield, donde tuvo que trabajar de lo lindo, merece ser citado como el aspecto individual más desatacado del ensayo general

09.08.2021 | 00:15
Julen Agirrezabala, uno de los protagonistas del partido.

LA alabada puntualidad inglesa se ausentó en Anfield. El afán por poblar un elevado porcentaje del aforo con el virus circulante retrasó en media hora el inicio. Había que acomodar a la afición con tiento, evitar aglomeraciones en los accesos, lo que concedió a los futbolistas media hora extra de calentamiento en vestuarios. Este inusual detalle le sentó como un tiro al Athletic, al que le costó casi otra media hora meterse en el partido, mientras el Liverpool desplegaba toda la velocidad de que es capaz en sus tardes de gloria. Parecían aviones los de Jürgen Klopp, bólidos frente a utilitarios. Salah, Jota, Mané, Elliott y Robertson, ese incordio vestido de lateral zurdo, abrían boquetes en la estructura enemiga, recibían el suministro adecuado al espacio, se asociaban a un toque y percutían y percutían, como posesos. El alarde de potencia y verticalidad auguraba una escabechina, que luego no se dio: el Athletic supo rearmarse y también replicar.

Las mejores imágenes del Liverpool - Athletic. Fotos Athletic Club

Pero los reds fueron indetectables en esa fase, menos para Julen Agirrezabala, el chavalito que con el escueto bagaje de catorce partidos en Segunda B está diciendo que él ya está listo para empresas de mayor entidad. Es la sorpresa más agradable del verano y ayer domingo insistió en dar la razón a quienes opinan que reúne las cualidades precisas para hacer carrera. Los que deben captar el mensaje están advertidos. En principio, el cuerpo técnico se ha dado por aludido y ha decidido que se encargue de cubrir las bajas de Unai Simón. Por ese motivo jugó los noventa minutos que cierran la serie de amistosos.

A falta de información oficial, Simón dispondrá de un tiempo para descargar la presión acumulada en la Eurocopa y en los Juegos Olímpicos y retornar a la actividad en las condiciones adecuadas. Podría faltar un par de jornadas de liga o quizá las tres previas al paréntesis de septiembre por los compromisos de las selecciones. Bueno, lo que sea ya se sabrá. Lo importante sería que no contar con el titular no parece que vaya a convertirse en el contratiempo que estas situaciones suelen plantear. Esta vez, la baja del fijo en la portería en los dos últimos cursos, más que como problema se perfila como trampolín para un desconocido que va camino de salir pronto del anonimato.
 



 

 

Las impresiones de Agirrezabala tras el partido fueron las que se esperan de un recién llegado, encantado con pisar la hierba de un santuario: "Venir a este tipo de campos personalmente te da mucho, verte jugando con y contra gente que veías de pequeñito en la tele te hace mucha ilusión. Muy contento también por ir sumando minutos con el primer equipo, muy agradecido por la confianza del míster y ahora toca seguir trabajando para sumar más minutos. Quien toma las decisiones es el mister y sea para jugar arriba o abajo estaré disponible".

El rendimiento, en cambio, fue más propio de un tipo con tablas, curtido, sabedor de cuál es su tarea y, como consecuencia de todo ello, impecable en cada intervención. No estuvo tan ocupado en los otros ensayos, donde enseñó que nunca pierde la concentración y posee una habilidad especial para medir las distancias. Con esto le alcanzó para resolver por bajo y por alto cada salida del marco. Unas cuantas. De nuevo ayer necesitó poner la máxima atención para cortar envíos a la espalda de su defensa o repeler faltas botadas desde los costados. No falló, pero además exhibió instinto y agilidad para realizar varias paradas difíciles. Es rápido de movimientos, lo que le permite mantener una colocación acertada, anticiparse esa décima de segundo a la intención con que el contrario arma el remate.

Quedó vendido en diversos lances, el Liverpool muerde de verdad, y dos acabaron en gol, el que subió al marcador y otro, mal anulado por fuera de juego de Mané. Sacó manos, puso el cuerpo o se gustó en una palomita para frenar el caudal de acometidas, más espaciadas en la segunda mitad. La madera le hizo un guiño en otra acción imposible para un portero. "Creo que no es fácil jugar en estadios y contra rivales como este", opinó en referencia al conjunto y ciertamente no a todos les fue lo bien que a él.

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