El Ayuntamiento de Elantxobe reconocía esta semana la trayectoria deportiva de Zuberoa Egurrola, una de las remeras que mejor representa, hoy en día, el presente y el futuro del remo femenino en la costa cantábrica. El acto institucional sirvió, no solo para poner en valor los últimos éxitos cosechados por la deportista, sino también para subrayar un recorrido construido desde la base, con constancia, sacrificio y una profunda vinculación con su pueblo. El homenaje llega en un momento especialmente significativo de su carrera, tras proclamarse campeona de la Liga Femenina de Traineras y conquistar la Bandera de la Concha con el Arraun Lagunak, consolidándose como una de las figuras destacadas del panorama estatal.
La historia de Zuberoa Egurrola en el remo comienza de manera casi natural en el puerto de Elantxobe. Con apenas siete años, entre juegos y carreras junto al mar, dio sus primeras paladas en un batel, impulsada por un entorno familiar profundamente ligado a este deporte. Su padre, entonces presidente del club local, fue una figura clave en aquellos inicios que ella recuerda con especial cariño, no tanto por la competitividad como por la diversión y el compañerismo. Aquellos primeros años se desarrollaron en una cantera muy reducida, apenas ocho personas, una realidad que contrasta con la situación actual del club, donde la presencia de niñas y jóvenes remeras es numerosa. Para Egurrola, este crecimiento es motivo de orgullo y una prueba clara de que el trabajo de base está dando frutos.
Durante su adolescencia compaginó el remo con el baloncesto, hasta que a los quince años decidió centrarse exclusivamente en la trainera. Ese mismo año llegó una oportunidad decisiva: el Deusto Arraun Taldea le propuso incorporarse como patrona. A pesar de su juventud, aceptó sin dudarlo, iniciando una etapa exigente que marcaría su formación deportiva. Los primeros meses no fueron sencillos; rodeada de compañeras mayores y con mayor experiencia, tuvo que aprender a base de esfuerzo, disciplina y, como ella misma reconoce, momentos duros que incluyeron lágrimas y frustración. Sin embargo, esa exigencia fue también una escuela fundamental donde interiorizó valores como el compromiso colectivo, la responsabilidad y la importancia del trabajo en equipo.
Tras dos años como patrona, llegó uno de los momentos más destacados de esa etapa: la temporada 2021, en la que el equipo logró varias banderas, fue subcampeón de liga y se clasificó para el playoff de ascenso a primera división. Para Egurrola, aquel logro tuvo un significado especial al tratarse de un club vizcaino compitiendo al máximo nivel, algo que no es habitual en la élite femenina. No obstante, el intento de dar un paso más no fructificó al año siguiente y el proyecto terminó disolviéndose. Ella decidió entonces parar, coger un año sabático y reflexionar sobre su futuro, siempre con un profundo agradecimiento a Deusto por la formación recibida.
El salto a la primera división llegó en 2024 de la mano de Hondarribia, que le abrió las puertas para competir en la máxima categoría. La llamada del cuerpo técnico fue, para ella, la confirmación de un sueño largamente perseguido. La principal novedad fue la dimensión mediática y competitiva: regatas televisadas, rivales de máximo nivel y una presión constante. Esa experiencia le permitió medir su verdadero nivel y ganar confianza en un contexto de alta exigencia.
Ese mismo rendimiento fue el que despertó el interés de Arraun Lagunak, vigente campeón de liga. La llamada del club donostiarra supuso un punto de inflexión. Consciente de la dificultad de rechazar una propuesta así, y con el reto añadido de compaginar el remo con sus estudios de Medicina, Egurrola aceptó el desafío tras comprobar que el club le ofrecía flexibilidad y confianza. El objetivo era claro desde el primer día: competir para ganar.
La temporada no estuvo exenta de dificultades. Las expectativas externas y la presión psicológica marcaron el inicio, con un grupo todavía en proceso de cohesión. Sin embargo, a medida que avanzó el verano, el equipo encontró su identidad y logró una solidez que se tradujo en resultados incontestables: doce regatas de liga, el título de la Euskotren Liga y la victoria en la Bandera de la Concha. Para Egurrola, la clave del éxito fue la unión del grupo, convertido en una auténtica “piña”, y el trabajo silencioso pero fundamental de entrenadores, preparadores y personal médico.
Gloria
La conquista de la Concha tuvo, además, una dimensión emocional difícil de describir. Desde las lágrimas tras asegurar la liga hasta los momentos vividos en la rampa, rodeada de familiares, amigos y gente de su pueblo, todo quedó grabado como uno de los recuerdos más intensos de su vida deportiva. El abrazo con su padre, ambos emocionados, simbolizó la culminación de un camino compartido desde la infancia y reforzó el vínculo entre tradición familiar y éxito deportivo.
Actualmente, Arraun Lagunak cuenta con tres remeras vizcainas, un dato que pone de relieve la ausencia de clubes de Bizkaia en la élite femenina. Egurrola no duda al señalar que el problema no está en la cantera, repleta de talento, sino en la falta de apoyo económico e institucional. A diferencia de Gipuzkoa, donde las ayudas se reparten entre más equipos, en Bizkaia el sostén se concentra en la primera categoría, dificultando la consolidación de proyectos femeninos a medio y largo plazo.
En paralelo a su carrera deportiva, Egurrola ha sido testigo de la evolución del remo femenino en términos de visibilidad y reconocimiento. El aumento de traineras en competición, la mejora en la preparación y el avance, aún incompleto, hacia la igualdad en premios son signos claros de progreso. A su juicio, las remeras han recorrido en pocos años un camino que a los hombres les llevó décadas, lo que refuerza la sensación de estar avanzando en la dirección correcta.
Futuro
Mirando al futuro, Zuberoa Egurrola no se conforma con lo conseguido. Aspira a seguir mejorando su rendimiento individual y a completar temporadas enteras compitiendo al máximo nivel. Pero su ambición va más allá de lo personal: sueña con ver una trainera femenina en Elantxobe y contribuir activamente a que ese proyecto se haga realidad. Con una cantera en crecimiento y el compromiso del club, considera que es un objetivo alcanzable a corto plazo.
Para ella, el remo es mucho más que un deporte. Es herencia familiar, y una forma de entender el esfuerzo y la superación. Una disciplina exigente, marcada por inviernos duros y entrenamientos solitarios, pero también por momentos de una intensidad emocional única. Desde el puerto de su pueblo hasta lo más alto del podio de La Concha, la trayectoria de Zuberoa Egurrola es, hoy, un motivo de orgullo para Elantxobe y un referente para las nuevas generaciones de remeras de toda la comarca.