Los números del Athletic: 8 leones superaron los 3.000 minutos

Hasta ocho leones, con Iñigo Martínez al frente, superaron con creces la barrera de los 3.000 minutos en un curso en el que otros once, pesos pesados incluidos, no llegaron a 1.000

23.07.2020 | 00:24
Iñigo Martínez en el último partido ante el Granada

Finalizado y digerido el ejercicio 2019-20 sin clasificación continental que celebrar y con la primera plantilla del Athletic disfrutando de su periodo vacacional hasta el próximo 13 de agosto, el momento invita a hacer un repaso general del curso en términos estadísticos. Los números no suelen engañar y no lo hacen en esta ocasión, pues los males padecidos por el equipo dirigido por Gaizka Garitano se ven reflejados en una serie de datos que son fáciles de descifrar. En primer lugar, por encima de otras cuestiones igual o más relevantes, llama la atención el desigual reparto de minutos entre los 27 futbolistas empleados por el entrenador en las dos competiciones que ha disputado el equipo este curso: liga y Copa. Solo Gorka Guruzeta, Cristian Ganea y Dani Vivian trabajaron durante el curso en dinámica de primer equipo sin llegar a saltar al verde, aunque en el caso del rumano salió cedido en el mercado invernal a su antiguo club, algo que sí tuvo la oportunidad de hacer el cachorro Unai Vencedor en un partido de liga. Con su titularidad ante Osasuna en San Mamés en la jornada 24 debido a la forzada ausencia de Dani García, el centrocampista bilbaino sumó 74 minutos oficiales en sus piernas para cerrar así la clasificación estadística de los rojiblancos en cuanto a minutos jugados. En ella se puede comprobar que hasta ocho futbolistas superan con solvencia la exigente barrera de los 3.000 minutos.

Con Iñigo Martínez a la cabeza sobrepasando, incluso, los 3.500 para asomar con un total de 3.660 al cierre de la temporada, al central le siguen Iñaki Williams (3.528), Raúl García (3.493), Dani García (3.412), Yuri Berchiche (3.373), Ander Capa (3.337), Yeray Álvarez (3.290) y Unai Simón (3.262). Es decir, la columna vertebral de un equipo en el que Iker Muniain, con 2.911 minutos, también habría alcanzado semejantes guarismos de no haber sufrido la lesión muscular que le apartó de los terrenos de juego entre el 20 de noviembre y el 11 de enero, cuando reapareció en Copa ante el Sestao en Las Llanas. Por el contrario, en el otro lado de la balanza son hasta once los rojiblancos que, con mayor o menor rango dentro del vestuario, ni siquiera llegaron a los 1.000 minutos de recorrido. Con Unai Núñez (2.055), Unai López (1.942), Mikel Vesga (1.759) e Iñigo Córdoba (1.528) ejerciendo como puentes entre los jugadores que concluyeron la temporada con un notable desgaste físico a sus espaldas y aquellos que contaron entre poco y nada para Garitano, el primer jugador en asomar por debajo de los reveladores 1.000 minutos es Iñigo Lekue (940).

La sucesión de lesiones padecida por el multiusos rojiblanco explica en parte su escasa actividad, hecho extensible también a de Óscar de Marcos (538) por su importante contratiempo físico en la segunda jornada liguera y al del ya retirado Aritz Aduriz (249), pero no a los del resto de implicados. Ahí asoman, no en vano, hombres con experiencia o con hambre de minutos como el olvidado Ibai Gómez (872), el pujante Oihan Sancet (762), Mikel Balenziaga (731), Asier Villalibre (727), Iago Herrerín (727), Beñat Etxebarria (626), Mikel San José (467), Kenan Kodro (368) y Gaizka Larrazabal (328). Por poner en contexto, sin ánimo de establecer juicio alguno entre los implicados, cabe destacar que Vesga, sin el rol de titular habitual en el centro del campo, sumó entre liga y Copa 666 minutos más que San José y Beñat juntos.

Ninguno de los dos, fuera ya del Athletic tras no ver renovados sus respectivos contratos, tuvo peso alguno en una recién concluida campaña en la que otro de los grandes problemas tuvo que ver con la capacidad goleadora del equipo. Al margen del pronunciado desgaste físico soportado por los más habituales, reflejado en las cuatro derrotas acumuladas en las cinco últimas jornadas sin capacidad alguna para sobreponerse, por ejemplo, a la expulsión de Simón en la penúltima cita ante un a la postre descendido Leganés, la falta de jugadores capaces de relevar en la tarea del gol a Aduriz y de aliviar la carga realizadora de Raúl García ha resultado determinante. Los quince goles firmados en liga por el navarro, no en vano, encontraron el apoyo necesario por ningún lado.

Williams, con 45 partidos oficiales y 40 titularidades durante el curso, por los 42 encuentros y también 40 choques como titular de Raúl García, solo fue capaz de perforar las redes rivales en diez ocasiones. Cuatro de esos tantos llegaron en Copa, limitándose su impacto goleador en las 38 jornadas de liga disputadas a solo seis dianas. Son, al mismo tiempo, una más de las logradas por Muniain a lo largo y ancho de un campeonato de la regularidad en el que los siguientes máximos artilleros fueron Capa y Villalibre, ambos con tres goles en su haber.

los revulsivos de garitano

El delantaro gernikarra fue además el león que más veces ingresó en el campo desde el banquillo al hacerlo hasta en dieciséis ocasiones. Solo le superó, con una presencia más, Aduriz. El podio lo completó Ibai, con doce actuaciones como revulsivo, once en liga y una en Copa, y un solo tanto marcado entre ambas competiciones, cerrando así una temporada para el olvido y el análisis en el plano individual como él mismo se encargó de asegurar a través de las redes sociales tras la paliza colectiva sufrida en Granada.

Fue el colofón, borrón mediante, a un ejercicio que se le hizo demasiado largo al Athletic, al que no le sirvió mejorar todos sus registros de este siglo en el apartado de goles encajados para hacerse con un billete para la próxima edición de la Europa League, clasificación que sí selló el Granada. Los andaluces fueron precisamente el último rival de los bilbainos en un curso en el que Garitano volvió a limitar las rotaciones cerrando así una gestión para la reflexión. La próxima temporada, que volverá a exigir de lo lindo, arrancará el 12 de septiembre tras disponer del tiempo justo y necesario para recargar las pilas a la espera de una gestión más equilibrada de los recursos disponibles en la plantilla.