Los errores puntuales se cobran un precio alto

08.02.2020 | 23:48

bilbao - Gaizka Garitano insistió en la previa que el partido de ayer se iba a decidir en los pequeños detalles, por lo que intuía un partido áspero y en que las concesiones al rival supondrían un precio alto. El Athletic, por tanto, se la jugó a una carta, a no cometer fallos en ninguna de las dos áreas. No fue así y supuso el principio del fin del conjunto rojiblanco, que no tenía un plan B. Todo se torció a la media hora, cuando Iñigo Córdoba no culminó una pugna ganada por Iñaki Williams y su disparo a bocajarro se dirigió al centro, lo que facilitó la certera intervención del meta Soria. Y la puntilla llegó a los 78 minutos, cuando un desajuste de Yeray, que ya se había equivocado veinte minutos antes y que provocó la primera oportunidad del Getafe por medio de Mata, lo aprovechó Ángel para encarar a Herrerín y no perdonar. Emergieron los detalles que inquietaban a Garitano y que jugaron en contra de los intereses rojiblancos.