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Iñigo Córdoba: “Soy tímido, pero en el campo mi forma de ser es un poco más descarada”

Iñigo Córdoba ha recuperado la sonrisa con la llegada de Gaizka Garitano y estima que de algún modo está recogiendo los frutos de su trabajo por afianzarse en la categoría

Iñigo Córdoba: “Soy tímido, pero en el campo mi forma de ser es un poco más descarada”Oskar González

Bilbao - A sus 21 años y con apenas temporada y media en el Athletic ha conocido situaciones bien distintas a título individual y casi ninguna alegría en el plano colectivo. En una de las pocas entrevistas que ha concedido repasa sus vivencias en orden cronológico y asegura que no es partidario de plantearse retos a largo plazo porque su profesión es muy cambiante.

¿Qué impresión le dejó la temporada de su estreno en Primera?

-Tengo un recuerdo bonito. Debutar en el Athletic es algo que deseas desde que ves que puedes tener opciones de llegar arriba. Siempre recordaré esa temporada. A nivel grupal las cosas no salieron bien, pero en lo personal fue una experiencia bonita.

¿Desde cuándo veía que podría llegar al primer equipo?

-Al fútbol juega mucha gente, pero son pocos los que consiguen hacerlo en el Athletic. Sí hay un momento en que te lo planteas porque te vas acercando. Llegué al club en categoría infantil y luego fui subiendo peldaños. Una vez que estás en el Basconia y el Bilbao Athletic te dices que por qué no.

El salto se lo facilitaría que el entrenador fuese Ziganda, que ya le había dirigido en el filial.

-Eso me ayudó. Subí de su mano, le conocía, sabía cómo trabajaba y todo eso te hacía sentir más cómodo. Mientras que para la mayoría de mis compañeros era un técnico nuevo, para mí no.

Con Ziganda intervino en 41 partidos y acumuló unos dos mil minutos, cifras interesantes para un novato, pero el proyecto no funcionó.

-Trabajamos mucho, pero no se lograron los objetivos propuestos. No siempre salen bien las cosas, con Eduardo [Berizzo] pasó lo mismo. No siempre se da con la tecla y entonces no queda otra que seguir remando.

¿En verano se puso alguna meta para la presente campaña?

-Quería asentarme. Hay jugadores que hacen un gran año y luego no tienen continuidad. No sé si el primero mío fue un gran año, pero creo que lo habría firmado de antemano, así que mi objetivo era dejar de ser el joven que acaba de llegar, ser uno más en la plantilla con todas las de la ley. Luego, la verdad es que la temporada no empezó de la mejor manera para mí.

Sí, contó poquísimo para Berizzo. ¿Cómo se lo tomó porque fue un paso atrás evidente?

-Me lo tomé como un aprendizaje. Gracias a momentos como ese te das cuenta de que no siempre va todo rodado. No me rendí, seguí trabajando, cogí buenos hábitos y ahora que estoy jugando pienso que puede ser una recompensa a ese trabajo realizado.

A menudo se suele decir que el segundo año en la élite es particularmente complicado, más que el primero.

-Sí, es verdad que es un comentario que se escucha mucho, por eso he dicho que lo que quería era asentarme.

¿Cómo explica que la plantilla insistiese en que estaba muy a gusto y entrenaba de maravilla con Berizzo mientras no ganaban a nadie e iban directos al pozo?

-Pues porque somos personas y Eduardo encajó muy bien con nosotros. Yo no jugaba mucho, pero le guardo cariño. Los entrenamientos eran muy buenos y entretenidos, estábamos muy a gusto entre semana y eso luego no se reflejaba en los partidos. Conectamos con él y sus ayudantes porque tenían una idea de juego alegre, de fútbol muy vistoso, pero que si salía mal podía ser muy peligrosa, como se vio. Era un entrenador que entendió lo que es el Athletic, se dio cuenta de que aquí el fútbol se vive de una manera diferente. El único problema fue que los resultados no salieron.

Ya, pero suena mal que en plena caída libre dijesen que estaban encantados. Bien está que el técnico capte la esencia del club y que su relación con la plantilla sea excelente, pero son profesionales y se les mide por su rendimiento en los partidos.

-Sí, es así, por eso el club tomó una decisión y con Garitano hemos rectificado el rumbo, está saliendo bien. No fue una decisión de los jugadores y nos dolió la destitución porque era un gran grupo de trabajo y la relación era muy buena.

¿Y con Garitano, lo pasan igual de bien o es otra historia?

-Con Garitano, también estamos bien. Entre semana suele haber dos o tres días más duros, de más carga física, y según se acerca el partido baja la intensidad y también estamos a gusto.

Bueno, usted tiene motivos para alegrarse porque le ha cambiado el panorama. Lo está jugando casi todo.

-Desde que ha venido Garitano tengo oportunidades. Me ha demostrado confianza y tengo claro lo que me pide. Son situaciones dispares y de todas hay que saber extraer algo, todas te ayudan a madurar como persona y como futbolista. También con Ziganda tuve una fase en la que no contaba.

¿Qué le pide Garitano y qué le pedía Berizzo?

-Con Berizzo todo se basaba en el uno contra uno. Era un trabajo muy físico. Ofensivamente iba a buscar al lateral y defensivamente le tenía que seguir a donde fuese. Con Garitano estamos más ordenados, más compactos, quiere que tenga llegada y que ponga centros, pero si mi par se va a la otra parte del campo no le tengo que seguir. El tema defensivo es muy diferente.

¿Nota alguna evolución como jugador al cabo de año y medio?

-No veo grandes diferencias, cada vez que salgo tengo claro cómo se plantea cada partido.

¿Cuál es su lectura de la trayectoria del equipo?

-Hemos sacado la cabeza. Fue bastante complicado por navidades porque estábamos en descenso, pero poco a poco fuimos acumulando resultados positivos. De todas formas, estamos muchos equipos en un pañuelo y cada partido es importante. Hay que seguir jugando con el culo prieto.

Están repitiendo mucho esta última expresión, antes nadie de ustedes la decía, así que será alguien la habrá pronunciado en la caseta y se ha convertido en consigna.

-Quiere expresar que sabemos dónde estamos, es una forma de entender el juego.

Parece que en efecto saben dónde están. Hasta la fecha han actuado con el culo prieto siempre, salvo un día.

-Me imagino a qué día te refieres.

No es difícil acertar, ¿verdad?

-Yo creo que siempre hemos salido a jugar igual, pero no todos los días sale bien. Contra la Real no fuimos capaces de plasmar en el campo lo que queríamos y nos ganaron bien, pero en el resto de los partidos pienso que hemos transmitido buenas sensaciones como equipo.

Si mantienen esta tónica evitarán complicaciones porque todavía imagino que no se verán fuera de peligro.

-No. El vestuario es muy consciente de cuál es la situación. Cada partido es vital. Riesgo real sigue existiendo mientras no haya tres equipos que se quedan abajo, pero si seguimos en esta línea es posible que al final incluso el objetivo pueda ser otro.

¡Cuidado! Aquí no hace falta mucho para que el personal se ponga a mirar a Europa y no está el horno para bollos.

-No, ya digo que somos conscientes. Todavía quedan muchas jornadas y lo único que he querido decir es que en el supuesto de que sigamos en esta dinámica más adelante se podrían mirar otras cosas, pero de momento se trata de alejarnos de la parte baja.

¿Está satisfecho de su aportación a las órdenes de Garitano?

-Sí, pero me gustaría participar más en la faceta goleadora.

¿Metía goles en categorías inferiores?

-No muchos, unos cinco por temporada.

Las estadísticas dicen que en el equipo no andan muy acertados en el remate.

-No estaría mal si hiciese esos cinco, ahora mismo llevo cero. Pero no solo hablo de marcar, también de participar en jugadas que acaben en gol. Tengo que mejorar en ambas cosas, dar un paso adelante.

Lo que sí se le da bien es conducir el balón, llevarlo dominado y desbordar, que son acciones que cada vez se ven menos.

-Conducir sería una de mis virtudes y luego me falta afinar en los últimos metros. Exploto o intento explotar la conducción, cada futbolista tiene algo que le diferencia de los demás.

Otra de sus características sería que es aplicado en el trabajo sin balón, colabora mucho con el lateral de su banda.

-Entiendo el fútbol dejándote el alma en el campo y así lo hago.

Hoy resulta muy común que en la banda derecha juegue un zurdo y a la inversa, pero usted siempre sale por la izquierda.

-Estoy dispuesto a jugar donde el míster quiera, hasta de portero. Normalmente siempre he jugado en la izquierda, como si fuera específico de esa posición. Hay extremos que alternan, también en el Athletic, como Susaeta e Ibai.

Mientras va afianzándose en el equipo, baraja objetivos a más largo plazo en su carrera.

-Ahora mismo me centro en disfrutar el día a día. Prefiero no ponerme objetivos a largo plazo porque me doy cuenta de que en el fútbol todo puede cambiar muy rápido.

Podría hablar de referencias futbolísticas, si es que las tiene.

-Sí. Bueno, así como ídolo no tengo un referente definido. Hay muchos jugadores de los que aprender, empezando por los que tengo en mi propio equipo, pero también en otros, sobre todo de gente que juega en mi puesto. Por ejemplo, Robben.

Que destaca por su conducción de pelota.

-Me gusta. También he visto mucho a Joseba Etxeberria, que luego fue mi entrenador. Me fijaba mucho en él.

No se ha prodigado en los medios, de hecho ha concedido muy pocas entrevistas.

-No soy muy de palabras. Soy bastante introvertido. Diría que me cuesta abrirme.

Dice que es tímido. Será en la calle porque en el campo es más bien lo contrario.

-Yo sí me considero tímido, luego en el campo mi forma de ser es un poco más descarada.

Estaba estudiando.

-Sí, estoy en la universidad a distancia. Estudio Administración y Dirección de Empresas. Hace dos años estuve matriculado en Sarriko, también el año pasado pero no iba y ahora sigo con ello, intento compaginar. Me gustaría acabar.

¿Por qué, por convicción, por recomendación familiar o??

-Pienso que mantener la mente activa me ayuda como persona y también para jugar al fútbol.

Dedicarse en exclusiva al fútbol puede resultar estresante.

-El fútbol puede ser una burbuja y al final a mí me gusta ser alguien activo. Además, en casa me orientan, me abren un poco los ojos en el sentido de que hay más cosas aparte del fútbol.

Recientemente tuvo la oportunidad de compartir algún entrenamiento con un hermano suyo.

-La verdad es que en casa somos cuatro, tres chicos y una chica, y todos jugamos al fútbol. Siempre hemos estado con un balón y eso influye, vemos partidos juntos, tenemos un ambiente de fútbol en la familia.

De momento, usted es el mejor de todos.

-No sé, soy el que por ahora ha llegado más arriba, pero no sé si soy el bueno o no.

Asier, el que milita en el Bilbao Athletic, juega de extremo izquierda. Si sube, cómo harían para coincidir en una alineación.

-Ojalá estemos juntos en el vestuario, luego ya nos arreglaríamos para poder jugar a la vez.