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La pizarra funcionó

La estrategia diseñada por Gaizka Garitano funcionó a las mil maravillas para frenar al Barcelona en un partido en el que el Athletic mantuvo a raya a Leo Messi

La pizarra funcionó

FRENAR al todopoderoso Barcelona exige un plus de esfuerzo y sacrificio colectivo, una pizca de suerte y, en la mayoría de las ocasiones, que Leo Messi no tenga su mejor día, algo que sucede a cuentagotas. Cuestiones en las que los entrenadores tienen un mínimo margen de influencia, más allá del papel que desempeñen a la hora de controlar las emociones de sus futbolistas. Mayor relevancia adquiere su trabajo en el apartado táctico, si bien todo pasa porque los futbolistas sepan trasladar al terreno de juego el trabajo diseñado sobre la pizarra, ahí donde entra la intuición y la pericia del entrenador y el resto de su cuerpo técnico.

El Athletic estuvo de notable en todas esas cuestiones y únicamente la falta de puntería le privó del sobresaliente. Con el equipo a un gran nivel en líneas generales, el protagonista del encuentro se ubicó fuera del terreno de juego, aunque apenas a un par de palmos de distancia del mismo. Gaizka Garitano hizo una lectura perfecta del choque, con una alineación inesperada pero con la que dio en el clavo; una idea de juego que funcionó y que se amoldó a las exigencias del partido, aunque es cierto que en muchos minutos el Barcelona embotelló al Athletic cerca de su área, aunque sin generar ocasiones de gol; así como acertando en los cambios, tanto en los nombres como en los momentos en los que se realizaron. Todo ello, con el claro objetivo de secar al conjunto azulgrana, con especial atención a la figura de Messi, que estuvo prácticamente desaparecido a lo largo de los 90 minutos.

Con la salvedad de la entrada de Iago Herrerín en la portería, Garitano alineó al mismo equipo que puso sobre el verde del Camp Nou Eduardo Berizzo en la primera vuelta. Y como entonces, el Athletic tuvo en muchos momentos contra las cuerdas a su rival. Para intentar parar a Messi, habitual protagonista en los choques entre culés y rojiblancos, aunque sin perder de vista al resto de estrellas que tiene a su disposición Ernesto Valverde, el técnico de Derio apostó por doblar el lateral izquierdo, dando entrada a Mikel Balenziaga en el costado zurdo de la defensa con Yuri Berchiche en la posición de extremo. Una fórmula que no resulta novedosa en la presente campaña, ya que fue utilizada en más de una ocasión por Berizzo y que también Garitano había empleado, aunque en ocasiones muy puntuales y con el encuentro ya en marcha, en algún partido previo. Anoche apostó por hacerlo de inicio y el acierto fue total.

Sobre el papel, la empresa no parecía sencilla para un Balenziaga siempre presto para cualquier batalla que se tercie, aunque sus participaciones ligueras desde la promoción de Garitano el banquillo del primer equipo se cuentan con los dedos de una mano. El de ayer fue su cuarto partido, el primero como titular desde la destitución de Berizzo, y en ningún momento se notó su inactividad. Más bien al contrario. Realizó ese trabajo oscuro que rara vez acapara focos mediáticos y cerro cualquier resquicio por su banda, por la que Messi evitó entrar y en la que Sergi Roberto apenas asomó.

“Con Balenziaga puedes ir al fin del mundo. No te deja nunca tirado. Es de esos futbolistas que lo que les mandas te lo van a hacer. Ha estado muy bien. Es fiable y siempre que juega es un diez. Un entrenador se siente orgulloso de tener jugadores así”, dijo el entrenador rojiblanco sobre el lateral de Zumarraga. Este, contó durante todo el encuentro con la inestimable ayuda de Yuri Berchiche, quien actuando en una posición que a priori no es la suya, si bien casi siempre que ha jugado como extremo ha dejado buenas sensaciones, trabajó a destajo en defensa y dejó un par de buenos detalles en ataque.

el gen perdido Además de atinar con esa apuesta de doblar la posición de lateral zurdo, Garitano fue capaz de contagiar a los suyos una vez más de ese espíritu competitivo que el equipo ha mostrado desde su llegada y que el equipo perdió, de manera incomprensible, en el derbi de la semana pasada disputado en Anoeta. El conjunto rojiblanco salió sin tensión frente a la Real Sociedad y terminó pagando cara su apatía. Anoche, consciente de que repetir esa actitud le costaría muy caro, el Athletic recuperó su gen competitivo de toda vida.