RAJA CASABLANCA 3- 1 ATHLETIC
RAJA CASABLANCA: El Had, El Hachimi, Houbry, Erbate, Karrouchyk, Guehi, Kouchame (Min. 75; Oulhaj), Metouali, Chtibi (Min. 89; Bassour), Iajour y Salhi.
ATHLETIC: Raúl (Min. 46, Iraizoz); Iraola, Ekiza (Min. 46, Castillo), Aurtenetxe, Iñigo Pérez; Iturraspe (Min. 46, Gurpegi), De Marcos, Ruiz de Galarreta; Susaeta (Min. 46, Isma López), Toquero (Min. 61; Aduriz) e Ibai Gómez.
Goles: 1-0: Min. 11; Mosshine, de penalti. 2-0: Min. 23; Karrouchyk. 2-1: Min. 47; Toquero. 3-1: Min. 52; Iajour
Árbitro: Hicham Tiazi, amonestó a Ekiza (Min. 10) y a Aduriz (Min. 62) del Athletic.
Incidencias: Segundo partido de pretemporada del Athletic, disputado en un abarrotado estadio Mohamed V de Casablanca. Los jugadores tuvieron que soportar altísimas temperaturas a pesar de la hora tardía a la que se disputó el encuentro.
bilbao. El Athletic pagó con una merecida derrota su invitación a la gran fiesta organizada en honor a M'hamed Fakhir, el técnico que debe devolver al Raja Club a la cima del fútbol marroquí. Nunca optó al triunfo porque no supo entrar al partido, careció de empaque para frenar el estilo vertical y preciosista de su anfitrión y cuando recurrió al nervio y el amor propio, tampoco le alcanzó para voltear un marcador que pudo haberse puesto más imposible aún. No fue el día de los rojiblancos, ajenos al control del juego durante demasiados minutos, impotentes para impedir que enfrente se luciesen en multitud de lances, muchos individuales, que delataron el escaso rodaje del bloque que Marcelo Bielsa llevó a Casablanca.
De vez en cuando te topas con un rival al que le gusta tanto o más que a ti eso de tener el balón y que se distingue además por poseer cierta gracia en el manejo. Tanta como para concentrar en una cita de guante blanco a 65.000 incondicionales, entre los que se debe contar al árbitro, quien no tardó en sumarse al jolgorio reinante en el Mohamed V, que así se denomina el estadio, castigando como penalti una entrada absolutamente limpia, al balón, de Ekiza.
En situaciones así se requiere temple, entereza y criterio o se corre el riesgo de verse sometido a un pequeño meneo por parte de unos futbolistas crecidos, hábiles como ya se ha dicho, que trabajan a favor de corriente y, encima, asimilan mejor el asfixiante ambiente de la ciudad. Todo cuanto se requería para no sufrir le faltó al Athletic, que encajó mal el primer gol, y permitió que los marroquíes, crecidos, generasen muy pronto otras dos ocasiones claras, la segunda de las cuales también subió al marcador.
A partir de ahí el equipo de Bielsa sí reaccionó, lo que no quitó para que siguiese expuesto a las alegrías ofensivas del Raja, que mostró disponer de personal idóneo para proyectarse a la contra. Al menos, intentó plantar cara, pero la inferior velocidad de los rojiblancos solo dio para un par de situaciones de gol que De Marcos e Ibai erraron.
La imagen dejó bastante que desear hasta el descanso. Bielsa sacó un once clavado al del primer amistoso, salvo en la portería, y es improbable que repita en el siguiente ensayo. Demasiada fragilidad en todas las líneas. Sin firmeza ni puntualidad en la presión, el Athletic fue presa fácil y tampoco acertó a ligar pases, salvo en zonas no comprometidas. Iturraspe no mandó, Galarreta apenas progresó y los contados pases a posiciones ofensivas no hallaron receptores despiertos. Los característicos balones al espacio fueron esporádicos, siempre por la banda de Iraola, pero para acabar en nada.
Cambios al descanso Iraizoz, Gurpegi, como central, y Castillo e Ismael, ocupando el ala izquierda, comparecieron en el arranque de la segunda mitad, cambios para propiciar un cambio de decorado. La maniobra cundió enseguida con una acción clásica que Toquero cabeceó a bocajarro. No pasó de ser un amago, el Raja Club devolvió el golpe y volvió a dejar en evidencia la escasa consistencia del Athletic. Con las gradas exultantes, plagadas de bengalas, el campo se fue alargando peligrosamente.
A los taconazos, caños y rabonas de los marroquíes replicaba el Athletic tirando de casta, un arma suficiente para generar dos llegadas nítidas, sobre todo una de Iraola que el portero ni sabe cómo repelió. Llegó la segunda remesa de sustituciones: Aduriz, Igor y Etxeberria entraron en escena. Iñigo Pérez dirigía las operaciones y a cada minuto se abrían más espacios, pero en ambas direcciones. Sin embargo, empezó a imponerse la constancia de los leones, quedando así aplacada la tendencia al adorno del rival, más incómodo por tener que correr tras el balón.
Iraizoz ya no tuvo que intervenir, aunque viese cómo la madera repelía un golpe franco. También a balón parado la tuvo minutos antes Iñigo Pérez y Aduriz aún se acercó más al gol, le sobraron diez centímetros a su sutil vaselina. Al igual que frente al Olympique, el equipo acabó más entero y mostrando su perfil más incisivo gracias a la buena conexión Castillo-Ismael y a la honradez de todos, pero el Raja Club se desenvolvió a otro nivel, a un ritmo que resultó excesivo para este Athletic de pruebas.