alerta mundial por el coronavirus

Navidad con 'n' de numerus clausus en tiempos de coronavirus

29.11.2020 | 01:14
Estas navidades donde comían doce comerán seis y habrá quienes sientan pena o alivio.

En esta Navidad con seis comensales y hora de vuelta se servirá soledad para los mayores, taza y media de frustración para los jóvenes, ración doble de dolor por las ausencias... La psicóloga Araceli Medrano revisa el 'menú' de emociones

SOBRA uno y tu cuñado ha salido nominado. ¿Se armará la marimorena? La chavala tiene que volver a la una sí o sí. ¿Le instalo en los cuernos de reno un geolocalizador? Con las restricciones navideñas (ya saben, seis comensales máximo y toque de queda) habrá quien se sienta más solo que la una, quien respire aliviado por poder degustar por fin el cordero sin viejas rencillas y quien reciba el año nuevo de morros. El menú de emociones está servido estas fiestas y la doctora en Psicología Araceli Medrano lo desmenuza para hacerlo, si es que se puede, más digerible.

Unas fiestas con restricciones

"Se vivirá con frustración y no como un drama"

Aunque a alguna persona poseída por el espíritu navideño se le caiga el mundo encima, el común de los mortales vivirá las próximas fiestas "con frustración, pero no como un drama, porque estamos ya preparados desde el confinamiento, han cambiado nuestros esquemas y sabemos que estamos viviendo un momento especial con muchas restricciones cada cierto tiempo y con un problema de una pandemia realmente serio", avanza Medrano. Por mucho que algunos se empeñen en silbar mirando para otro lado, la mayoría tiene ya más que asumido que "estas navidades serán distintas". "La gente lo que quiere es tranquilidad y que no venga una tercera ola", señala esta psicóloga.

Para quienes se hayan olvidado de dónde venimos, obnubilados por las lucecitas, ¡marchando una jarra de agua fría y unos entremeses de realidad! "Enfermar y morir solo sí que es un auténtico drama, no que no nos podamos reunir. Hay que tener presente ese drama para no dejarnos llevar por algo tan superficial como es el decorado navideño, porque aquí se juega algo mucho más importante, la responsabilidad que tenemos con nuestra salud y la de nuestros seres queridos", subraya.

Los mayores, los más afectados

"Se sentirán solos; llevan mucho tiempo aislados"

Aclarado que la ciudadanía, en general, podrá superar sin traumas una Navidad en lotes de seis, esta profesional apunta a las personas mayores como quienes "van a vivir peor estas fechas porque es el sector de la población al que más está afectando la pandemia". "La gente mayor se va a sentir muy sola estas navidades porque llevan mucho tiempo aislados. Con las restricciones ya no podrá ir a verles la familia o solo se van a poder reunir seis y con mucho cuidado porque, si no pertenecen a los grupos burbuja, pueden ser posibles contagiadores. En cuanto a los que están en las residencias ya se está comentando que es mucho mejor no desplazarlos de su ámbito", comenta Medrano. Por si fuera poco, "si a la gente anciana ya le ronda, consciente o inconscientemente, el sentido de la muerte", con la pandemia se ha potenciado "esa sensación de: Me puede tocar".

A falta de abrazos, videollamadas

"Hay muchas maneras de estar presente"

Este año, a falta de abrazos, buenas son videollamadas. Al menos así lo defiende esta psicóloga. "Una videollamada no sustituye a un abrazo, pero el encuentro con el otro surge también a través de la palabra y de la mirada. El abrazo dura un segundo. Una conversación puede durar mucho tiempo. Hay muchas maneras de estar presente, de abrazar y acariciar al otro. Te puedes sentir realmente acogido y sostenido en una llamada virtual", explica Medrano. Con la hostelería cerrada por el momento y la limitación de los comensales a seis, a poder ser pertenecientes a la misma burbuja, las cenas de empresa o amigos suenan a día de hoy a utopía. "Incluso se ha propuesto que se hagan a través de Zoom o videollamadas", señala.

Uno no cabe, ¿se arma el belén?

"Las navidades siempre son fuente de conflicto"

Cuentas seis sillas y te sobra un trasero. Díselo tú que a mí me da la risa. No es tan difícil como sentar a los invitados de una boda, pero expulsar a un familiar de tu mesa no es un plato de buen gusto. "La gente madura no se va a sentir aislada. Va a echar en falta esa parte entrañable y familiar, pero cuando hay un objetivo prioritario, como que se termine esto cuanto antes, la escala de valores te recoloca en la vida", explica. Ya, ya, pero ¿quién se queda fuera? "Que se lo jueguen a los chinos", bromea, y recuerda que "las navidades siempre son, no las vamos a idealizar ahora, fuente de conflicto. Hay gente a la que no ves hace tiempo, surgen temas, se bebe más de la cuenta y a veces salta la chispa, con lo cual ahora eso se va a evitar", afirma. Si el que no se consuela...

Por uno más no va a pasar nada...

"Es gente irresponsable, infantil y sin empatía"

Donde comen seis comen siete... u ocho. Este gesto que rezumaba solidaridad las pasadas navidades emana todo lo contrario estas. "Mucha gente se va a saltar las normas a la torera. Es gente absolutamente irresponsable, insolidaria, insustancial, como se ve en el día a día. Hay personas que llevan mascarillas quitamultas, que saben que pueden contagiar. Tienen falta de empatía y cognitivamente son muy infantiles. Parece que no llegan a comprender la gravedad de la situación".

Solos en casa, menudo alivio

"Habrá quien diga: De la que nos hemos librado"

Vale que en Navidad todos nos queremos mucho. O no. Más de uno o una se sentirán aliviados por tener la excusa perfecta para escaquearse de las comidas. "Habrá quien diga: De la que nos hemos librado. Hay una parte de la Navidad de organización social que para mucha gente es insoportable porque es un compromiso y es fuente de conflicto. Esta situación permite no acudir a ese compromiso y algunos dirán: Qué tranquilidad. La obligación de regalar, el día del amigo, comidas de empresa, cenas con amigos... Es un estrés tremendo y sin sentido y este año se pueden librar de esa presión".

A la una, casi como Cenicienta

"La mayoría de jóvenes reaccionará bien"

En una Nochevieja, en la que los matasuegras carecerán más que nunca de sentido, la chavalería lo va a tener crudo para comerse las uvas en familia, salir con los amigos, tocar la calle y volver antes de la una. "Hay muchos jóvenes y adolescentes que han sido muy responsables y lo han llevado muy bien. En Nochevieja algunos estarán de morros, pero tienen que aprender a frustrarse. Como van a estar todos igual, harán videollamadas. Saben lo que está pasando y la mayoría reaccionará bien", tranquiliza esta psicóloga.

Sobrevivirán a la 'no cabalgata'

"Los niños la valorarán más el año que viene"

Si alguien llora este año porque no lloverán caramelos ni habrá cabalgata puede que peine canas. "Los niños lo van a aceptar perfectamente y la valorarán mucho más el año que viene. Aprenderán que, dependiendo de las circunstancias, uno no puede tener todo lo que quiere. Además, tienen la ilusión interior y no les hacen falta muchos estímulos".

La religión va por dentro

"Si hay sentimiento, lo van a vivir igual"

No es que las restricciones navideñas vayan a poner a prueba su fe, pero dice Medrano que "en las situaciones difíciles es donde realmente se ve si la gente tiene un sentimiento religioso auténtico, algo más que un protocolo de gestos, como puede ser ir a una misa. Si hay un verdadero sentimiento interior, lo van a vivir exactamente igual porque lo espiritual no tiene nada que ver con que la gente se reúna o no", sostiene.

Dolor en las familias de víctimas

"No han elaborado el duelo y ver la algarabía..."

Inmersos en la segunda ola, "con quinientos y pico muertos al día", Araceli Medrano escucha hablar de "la locura de las navidades" y se le vienen a la mente las familias de los fallecidos. "Para ellos tiene que ser un drama que se hable de manera tan superficial de las luces, el consumismo... Para esas personas van a ser unas navidades especialmente dolorosas porque aún no han elaborado el duelo y ver toda esta algarabía y alegría artificial...". Por respeto, ya saben, cada uno en su casa y los langostinos en la de todos... los que se lo puedan permitir, claro.

Doctora en Psicología