La RGI recibe el 'oscar' de las políticas sociales

La Organización de las Regiones Unidas premia las buenas prácticas del modelo social vasco

13.06.2020 | 00:24
Beatriz Artolazabal, flanqueada por Lide Amilibia y Marcos Muro, durante la videoconferencia.

El modelo vasco de protección social, cuya cara más visible es la Renta de Garantía de Ingresos (RGI), recibió ayer el Oscar de las políticas sociales tras ser seleccionado como ejemplo de buenas prácticas en un ámbito tan necesitado de iniciativas efectivas y solidarias como es el de la lucha contra la pobreza y la exclusión.

Ayer, durante el acto de entrega de la cuarta edición del Premio de Buenas Prácticas Regionales, que anualmente concede la Organización de las Regiones Unidas (ORU Fogar), la consejera de Empleo y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, destacó que el premio "reconoce internacionalmente nuestra apuesta por la Renta de Garantía de Ingresos en la lucha contra la pobreza" y constituye "un verdadero respaldo a nuestro modelo social".

El Premio de Buenas Prácticas Regionales –del Foro Global de Asociaciones de Regiones, constituido en 2007 para ser la voz de los gobiernos intermedios– es un prestigioso galardón destinado a reconocer cada año cinco buenas prácticas que hayan producido resultados destacados en el ámbito de la gestión pública y que puedan servir de modelos a los gobiernos regionales. El acto de entrega del premio se realizó a través de una videoconferencia presidida por Johannes Krassnitzer, coordinador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD-ART, l Iniciativa de Articulación de Redes Territoriales. La gala debía haber tenido lugar el pasado marzo en las islas Azores, pero la irrupción de la pandemia del covid-19 impidió su celebración.

Reducir la pobreza
 

Este año, además del modelo de protección social impulsado por el Gobierno vasco, también han sido galardonadas iniciativas del Departamento colombiano de Nariño, de la Mancomunidad peruana de los Andes y del Departamento boliviano de Santa Cruz.

En su intervención de agradecimiento por el reconocimiento que implica el premio, la consejera de Empleo y Políticas Sociales resumió algunas de las características del modelo vasco de protección social, que ya tiene un recorrido de más de tres décadas, y resaltó que la RGI "es la última red contra la pobreza y la exclusión". "Cuando el País Vasco puso en marcha aquel salario social en 1986, nuestra tasa de pobreza superaba el 16% de la población. Hoy se sitúa en apenas un 5,7%, muy por debajo de la media del Estado español y al nivel de los países más avanzados de la Unión Europea", dijo Artolazabal sobre los efectos medibles de la RGI.

La consejera también resaltó la "agilidad" del modelo social vasco para responder a la crisis generada por el coronavirus y apostó por "seguir avanzando hacia una sociedad más cohesionada e inclusiva".

Gracias al reconocimiento que implica el premio concedido por ORU Fogar, el Gobierno vasco se convierte en el ejecutivo que más premios de buenas prácticas ha tenido a lo largo de sus convocatorias. Este reconocimiento no se traduce en una remuneración económica, sino que, además de su publicación en el banco de buenas prácticas de ORU Fogar, los proyectos ganadores se difunden para el reconocimiento internacional. Con eso se busca que estas prácticas puedan servir de ejemplos y/o modelos de buenas prácticas para otros países y que puedan ser replicadas.

El premio

Prácticas. El Premio de Buenas Prácticas Regionales, que anualmente concede ORU Fogar, es un prestigioso galardón destinado a reconocer cinco buenas prácticas en el ámbito de la gestión pública.

Difusión. Los proyectos ganadores se difunden por parte de los organizadores del Premio para su reconocimiento internacional y para que puedan servir de ejemplos y/o modelos.

La RGI

Perceptores más de 100.000 beneficiarios

En la actualidad hay más de 54.000 perceptores que suponen casi 100.000 beneficiarios. En los años más duros de la crisis hubo 66.373 perceptores

Colectivos pensionistas y trabajadores

Aproximadamente una quinta parte de los perceptores son pensionistas y otro quinto trabajadores, en un alto porcentaje mujeres con empleos precarios.