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“Las personas no tienen los hijos que desean”

El descenso de la natalidad supone uno de los retos principales para los próximos años
Políticas en favor de la emancipación y permisos parentales más largos son clave para invertir la curva demográfica

09.02.2020 | 15:22
Una pareja pasea con su hijo recién nacido. conciliacion paternidad

Políticas en favor de la emancipación y permisos parentales más largos son clave

BILBAO. El curso escolar ha arrancado y ha dejado una evidencia: menos alumnos matriculados en Infantil y, por primera vez, en Primaria. Entre los dos niveles se han perdido 2.800 alumnos y hay 48 aulas menos que el año pasado. La natalidad en Euskadi empezó a descender en 2012 y desde entonces las cifras han ido a la baja año tras año.

"Es algo nuevo porque desde mediados de los 90 hasta el año 2010, la natalidad aumentó un 40%. Ahora está descendiendo lo que la década pasada aumentaba y es una tendencia que se va a repetir en los próximos años", analiza Unai Martín Roncero, doctor en Sociología y profesor de la UPV/EHU. "Ahora están en edad de tener hijos las generaciones de los ochenta y noventa y, al ser menos personas, nacen menos niños en términos brutos. El último año que la natalidad tocó suelo fue en el 94-95, por lo que todavía quedan unos años de descenso de la natalidad. En los noventa, la tasa de fecundidad era de 0,9 hijos por mujer en edad fértil, ahora se mantiene más o menos constantes en torno a 1,3", ahonda el también miembro del Grupo de Investigación en Determinantes Sociales de la Salud y el Cambio Demográfico (OPIK).

En Euskadi se registraron el año pasado 16.090 nacimientos, lo que supone un 5,8% menos que en 2017, según el Eustat. Araba registró el mayor descenso (-9,4%), seguido por Bizkaia (-6,8%) y por último, Gipuzkoa (-2,3%). La tasa de natalidad fue de 7,4 nacimientos por mil habitantes. Un dato a destacar es que el descenso entre las madres de nacionalidad española alcanzó el 9,5%, mientras que entre las madres extranjeras el número de nacimientos aumentó un 7,1%. De hecho, hoy en día, un cuarto de las mujeres que dan a luz son extranjeras.

La edad de las madres también es un dato a tener en cuenta, ya que aumenta año tras año. El grupo más numeroso corresponde a las mujeres de entre 30 y 34 años, con un 35,4%, que el año pasado registró un descenso de seis puntos respecto al anterior. En cambio, el grupo que sigue aumentando es el de las mujeres que son madres a partir de los 40 años -suponen el 10,6% del to- tal-. En este punto también hay diferencias entre las mujeres con nacionalidad española y las extranjeras, ya que estas últimas tienen hijos a edades más tempranas -en casi un 40% de los casos con menos de 30 años, frente al 12,2% de las madres de nacionalidad española-.

Políticas públicas

Según el profesor de la UPV/EHU, en los próximos años no solo podría bajar el número de nacimientos, sino también la tasa de fecundidad "porque las personas en edad fértil tienen menos hijos de los que desearían tener". Y esto es debido, principalmente, "a temas como la precariedad laboral, el coste del cuidado, las desigualdades de género...". Es por ello que cree que las políticas encaminadas hacia bajas de maternidad y paternidad más largas, así como para favorecer una emancipación más temprana podrían favorecer un aumento de la natalidad.

"Nuestro país tiene una problema de retraso en la edad de emancipación, cuando las personas jóvenes consiguen un trabajo, una condición clave para tener hijos; y otro problema fundamental es la desigualdad en el impacto que tiene la vida laboral y en general en hombres y mujeres. Si consiguiéramos que ese trabajo estuviera más repartido, conseguiríamos aumentar un poco la fecundidad, y ahí creo que los permisos de parentales son una clave. Pueden hacer una cosa muy importante, que las personas puedan tener los hijos que desean", apunta Martín Roncero.

El Gobierno vasco ha mostrado su preocupación por las bajas tasas de natalidad y muestra de ello es que, a partir de este otoño, los padres podrán disfrutar de 16 semanas de permiso para cuidar a sus hijos recién nacidos, un privilegio del que gozan ya los funcionarios públicos. Esta es una de las medidas integradas en el IV Plan Interinstitucional de Apoyo a las Familias para fomentar la conciliación corresponsable. El programa pretende reducir un 20% la tasa de pobreza infantil, incrementar la tasa de ocupación de 25 a 44 años de edad hasta el 80% y reducir la edad media de emancipación de la población juvenil, entre otras medidas. También prevé elevar el indicador coyuntural de fecundidad de las mujeres vascas hasta el 1,5, aumentar un 25% las tasas netas de escolaridad entre niños y niñas de un año y reducir en un 50% la brecha de cuidados en el hogar.

El desarrollo del plan prevé un gasto de 460 millones de euros entre 2018 y 2022, a lo que se suman 785 millones de euros en políticas de garantía de rentas para familias con hijos e hijas programas de empleo juvenil; 220 millones destinados al Consorcio Haurreskolak, 250 millones a becas, 50 millones en políticas de vivienda para personas jóvenes; también 1.575 millones de euros de gasto fiscal en deducciones por descendientes en el marco del IRPF gestionado por las tres Diputaciones Forales, y 415 millones en Servicios Sociales.

El doctor en Sociología de la UPV/EHU invita a no caer en el alarmismo respecto a la natalidad, aunque reconoce que "la demografía plantea retos y la bajada de la natalidad en los años noventa nos plantea retos ahora, con la incorporación de aquella generación al mercado laboral".

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