Premios Sabino Arana
Gilles Simeoni, Presidente del Consejo Ejecutivo de Córcega

"Es peligroso que París quite legitimidad a los resultados de las urnas y no acepte nuestras reivindicaciones"

Simeoni recibirá hoy el premio de la Fundación Sabino Arana por que representa la vía democrática y no violenta en la lucha por el reconocimiento de la identidad nacional corsa

26.01.2020 | 09:30
Gilles Simeoni.

BAIONA. Desde 2015 este abogado preside el Consejo Ejecutivo de Córcega, para la que reclama un mayor autogobierno que mejore el bienestar de sus compatriotas. Simeoni, que apuesta por la vía exclusivamente pacifica, se muestra critico con las acciones del Frente de Liberación Nacional, que abandonó la lucha armada en 2014 tras reivindicar casi la mitad de los diez mil atentados perpetrados en la isla desde 1976. Hoy recibirá en Bilbao el premio Sabino Arana Fundazioa.

En un país centralizado como Francia usted reclama un estatuto de autonomía. ¿A qué grado de autogobierno aspira?

-La autonomía no es un objetivo sino una herramienta para poner en marcha los cambios que deseamos en política y a nivel social, cultural y lingüístico. Es una apertura hacia Europa y el Mediterráneo, siendo fieles a lo que somos, un pequeño pueblo muy ligado a su isla y que tiene la capacidad de acoger e integrar a nuevos habitantes en torno a un proyecto sensato. La autonomía es parte de nuestro proyecto político y reclamamos poder legislativo para mejorar la vida cotidiana de los corsos.

En los últimos años las distintas instituciones políticas o económicas de la isla han desaparecido para crear una única entidad. ¿No se ha alejado el lugar de decisión de los ciudadanos?

-La fusión de las antiguas tres entidades administrativas en una única o la unión hace unos días de las dos Cámaras de Comercio de la isla son pasos técnicos con consecuencias políticas. Pero no han aportado ninguna competencia nueva. El cambio nos obliga a pensar de nuevo y construir un proyecto que ofrezca mayor proximidad a los ciudadanos.

Córcega sufre grandes problemas en torno a la recogida de residuos, la delincuencia o la especulación inmobilaria. ¿Cuáles son sus prioridades?

-Nuestro lema es "un país para construir". Existen tantas prioridades que es imposible afirmar cual es la más urgente. Intentamos responder a todos los temas al mismo tiempo y por ello buscamos una solución global con el Estado francés. Tenemos el mayor índice de inmigración, por lo que necesitamos una oferta cultural muy atractiva para integrar a todos estos nuevos habitantes. Ellos también tienen que sentirse corsos. Tenemos que mejorar nuestras carreteras y luchar contra la especulación de forma pacífica.

En Francia las lenguas minoritarias no tienen todavía ningún estatus legal. ¿Cómo asegura la promoción del corso la institución que dirige?

-Queremos llevar a cabo una política lingüística ambiciosa, pero la Constitución gala deja poco margen. Hay que ser pragmático y dar pasos en la enseñanza y colaborar con todos los organismos que fomentan el uso social del corso que está en situación de diglosia. Necesitamos una ley. Existe una oposición ideológica muy profunda y antigua que a veces provoca situaciones absurdas. París acepta que abramos guarderías infantiles bilingües, pero luego tratan de impedir que contratemos a profesionales corsófonos. Consideran que hay que evitar discriminación, pero les preguntamos cómo se gestiona un centro bilingüe sin profesionales que dominan las dos lenguas, el francés y el corso.

Tras décadas de tensiones y un periodo más reciente de calma, su país está de nuevo en un impasse.

-Sufrimos una negación de la democracia. El Gobierno de Macron rechaza todas las reivindicaciones que apoyamos, y eso que llegamos al poder con un 57% de los votos.

¿Teme que puedan volver a producirse atentados?

-Siempre he dicho claramente que solo existe el camino de la democracia. Tuvimos debates internos muy intensos en los que se decidió que había que dejar la clandestinidad para que avanzasen nuestras ideas. En 2014 el Frente de Liberación Nacional abandonó la lucha armada y justo después llegamos al poder en coalición con los independentistas. Con todo existe una injusticia y una crispación política provocada por París que quita legitimidad a los resultados de las urnas. Esto es muy peligroso. Algunos pueden pensar que hay que volver a usar otros métodos, pero yo no estoy de acuerdo. Para evitar nuevos episodios violentos, tenemos que construir juntos una solución política clara y transparente.

¿Le preocupa lo que ocurre en Catalunya?

-Como dirigente político nacionalista muestro mi total solidaridad al pueblo catalán. Se tiene que respetar la democracia y encontrar de forma urgente el camino del diálogo. En la Europa de 2020, no se puede aceptar que mujeres y hombres que representan a la sociedad sean encarcelados por organizar una consulta. No aceptamos que la única respuesta sea brutal y por vía judicial. En dos ocasiones la Asamblea Corsa ha votado mociones para mostrar su solidaridad a los cargos electos y representantes sociales encarcelados. Antes de irse a Bélgica, el president Carles Puigdemont me recibió en Barcelona y decidimos desarrollar nuestra colaboración. Tenemos muchas cosas en común con Catalunya y Euskadi pero está claro que las realidades económicas y demográficas son muy distintas ya que nuestra isla cuenta con casi 340.000 habitantes.

Llama la atención que su movimiento gane las elecciones locales pero que el Frente Nacional sea el partido más votado en las elecciones presidenciales o europeas

-Es una paradoja, ya que tenemos valores radicalmente opuestos. A nivel local, los ciudadanos apuestan cada vez más por la alternativa que representamos tras años en manos de la derecha. Lamento que en otros comicios opten por grandes tendencias como en el continente. Nosotros siempre llamamos a cerrar el paso a la extrema derecha.

¿Cómo afrontan la llegada de migrantes?

-En 2018, mostramos nuestra disposición a acoger el barco Aquarius. Es nuestra convicción y nuestra historia. Siempre acogemos a las personas que sufren, es algo natural, como nuestros mayores que escondieron y protegieron a los judios en la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad los flujos han disminuido, por lo que la institución que presido no ha tenido que tomar otras decisiones.

¿Es cierto que en breve habrá un emoji corso?

-Es una iniciativa que impulsamos para mejorar nuestra influencia. La oposición casi se burla de nosotros pero ahora ven que Bretaña lo va a conseguir. Y nosotros también dentro de unos días. Espero que la ikurriña también entre en esta esfera digital. Es importante trabajar con todos, también con nuestra diáspora y lograr visibilidad para nuestros países.