El relator estaba en Nafarroa: Daniel Innerarity

El catedrático Daniel Innerarity era la persona elegida para ser el relator en los contactos entre el Gobierno de Sánchez y el Govern catalán

08.02.2020 | 03:00
El filósofo Daniel Innerarity.

En las negociaciones para desencallar el conflicto de Catalunya, el punto más controvertido, o la disculpa para romper las negociaciones, ha sido la idea del relator. Se trataba de que una persona de prestigio, aceptada por ambas partes, y con capacidad para el diálogo, facilitara una conversación que en estos momentos parece haberse convertido en un imposible. Prueba de esa dificultad es que las alarmas de la derecha se chamuscaron y terminaron por convocar una manifestación como si aquello hubiera rebasado todos los límites de lo aceptable. Los que se manifestaban en la plaza de Colón contra esta figura seguramente ignoraban quién era la persona que había concitado el acuerdo para llevar adelante esa misión. Quienes fueron desde Nafarroa a Madrid aquel domingo tampoco sabían que el designado era un navarro, el catedrático de Filosofía Política Daniel Innerarity, de quien se habla también como candidato del PNV a las próximas elecciones europeas por Nafarroa y que seguramente integrará las listas de Geroa Bai al Parlamento foral, como hace cuatro años cuando figuró en el último puesto.

Los rumores se extendían por Madrid y Barcelona, pero la discreción era máxima y nadie confirmaba lo que se decía en los mentideros de ambas capitales, hasta el pasado 7 de febrero cuando el periodista Pedro Vallín titulaba en La Vanguardia: "Podemos impulsó la figura del relator en noviembre y propuso a Daniel Innerarity", un artículo en el que relataba, con testimonios de primera mano, las tripas de las negociaciones entre Pedro Sánchez, dirigentes de Podemos, líderes catalanes, y el lehendakari Iñigo Urkullu por intentar reconducir las relaciones y dar una forma viable a las negociaciones entre Moncloa y el Palau de la Generalitat. Un relato que reforzó tres días después el director adjunto de ese mismo medio, Enric Juliana, a raíz de la manifestación de Colón y donde, en efecto, apuntaba a Daniel Innerarity como la persona propuesta para esa ingente tarea.

prestigio y simpatía Fuentes de Podemos y del propio PSOE reconocen la simpatía que despierta el catedrático navarro en sectores de la izquierda española, así como en sectores soberanistas de Catalunya. No es algo nuevo ni desconocido. En diciembre pasado Innerarity fue invitado a la cárcel de Lledoners por Junqueras y Romeva, con quienes mantuvo una larga conversación acerca del conflicto catalán, encuentro que los presos dieron después a conocer a través de las redes y calificaron como muy fructífero.

Innerarity organizó en noviembre del año pasado un encuentro discreto en el Instituto Europeo de Florencia (donde es profesor visitante) sobre el futuro de Catalunya, en el que consiguió reunir a intelectuales de diverso signo y a algunos políticos, donde se pudo constatar la dificultad de encontrar un acuerdo y la necesidad de subir el nivel de la discusión alejándose de la trepidante actualidad mediática y el cortoplacismo de los agentes políticos. En aquel seminario, Innerarity se acreditó como un mediador conocedor de la problemática y reconocido por todas las partes.

No era sorprendente ni novedoso que a la hora de pensar en esta tarea de mediación las miradas se hayan dirigido hacia el mundo del nacionalismo vasco. Desde el mismo estallido de la crisis catalana, en septiembre de 2017, tanto el lehendakari Iñigo Urkullu, como Unidos Podemos y En Comú habían impulsado la solución política dialogada y bajo los auspicios, si fuera necesario, de un tercero, de una figura que pudiera facilitar el diálogo. Ese era el espíritu de la Declaración de Zaragoza (aquella que abogaba por una España plurinacional), donde se reunieron los cargos públicos de Unidos Podemos y sus confluencias de todo el Estado con destacados miembros de ERC, PDeCAT y PNV. Aunque los intentos de Urkullu por convencer al entonces president Puigdemont para que convocara elecciones en vez de proceder a la declaración de independencia no fueron finalmente atendidos por este, esta operación puso en valor la idea de que los vascos podían volver a ejercer esa posición mediadora cuando volviera a ser preciso.

Es con estos mimbres cuando la semana previa al juicio del procés Irene Montero apoyó sin fisuras la iniciativa del Gobierno de Pedro Sánchez de introducir un relator en el tablero de las negociaciones. Aquella adhesión de Irene Montero escondía una historia plagada de movimientos tiempo atrás. En noviembre de 2018, durante las negociaciones desplegadas por Unidos Podemos para dar curso al acuerdo presupuestario que habían alcanzado con el Gobierno de Sánchez en octubre, los morados propusieron una mesa de partidos que incluía a Podemos y el PNV, que apostaba por un relator neutral que articularía las negociaciones que desbloquearían la situación política en Catalunya.

la relación puigdemont-urkullu Para conocer el origen del polémico relator para las derechas, Enric Juliana en su artículo publicado el 10 de febrero en La Vanguardia lanzaba algunas pistas. En él explica que, después de pactar el proyecto presupuestario con Sánchez -un pacto que no gustaba nada en algunos ámbitos económicos-, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, visitó a Oriol Junqueras en la cárcel de Lledoners y habló por teléfono con Carles Puigdemont. El expresident planteó una mesa de partidos para discutir sobre el futuro de Catalunya, con un mediador internacional. Iglesias le respondió que se olvidase de un mediador extranjero y sugirió el nombre de Iñigo Urkullu, que ya había mediado entre Puigdemont y Rajoy entre agosto y octubre del 2017.

Hubo silencio en la línea. Las relaciones entre Puigdemont y Urkullu estaban rotas desde aquel octubre, cuando el president de la Generalitat decidió no convocar elecciones en Catalunya. Al cabo de unos días, el secretario general de Podemos fue recibido por el lehendakari en Gasteiz y en esa reunión surgió otro posible nombre: el profesor Daniel Innerarity. Tal y como termina su artículo el propio Juliana, "estos esbozos fueron comunicados a Sánchez, que los guardó en un cajón a la espera de las elecciones andaluzas. Y en Andalucía se rompió el guión".

La política española ha entrado ahora, tras el fracaso de los Presupuestos, en un nuevo escenario marcado por las numerosas citas electorales y el desarrollo del juicio a los políticos catalanes. Parece indudable que, tarde o temprano, habrá que abordar esa tarea pendiente y volverá a plantearse el escenario y la figura de quien pueda facilitar el diálogo. Quién sabe si los agentes implicados volverán a fijarse en este profesor que reside en Zarikiegi, un pequeño pueblo de la Cendea de Zizur. - DEIA

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