un gigantesco operativo

Berlín recuerda el inicio de 10.680 días de división

La construcción del muro produjo una escisión histórica a escala mundial”, dijo ayer el alcalde de la capital alemana

09.02.2020 | 12:25
Una placa indica donde se levantaba el muro.

Produjo una escisión histórica a escala mundial”, dijo ayer el alcalde de la capital alemana

BERLÍN. Alemania recordó ayer la construcción del muro de Berlín, un gigantesco operativo logístico que se inició a la una de la madrugada del 13 de agosto de 1961 y al que siguieron 10.680 días de división traumática.

"La construcción del muro produjo una escisión histórica a escala mundial (...) El destino de los berlineses quedó marcado por ese trauma durante décadas", afirmó el alcalde de la capital alemana, Michael Müller, en el aniversario del día en que Berlín despertó atravesado por alambradas. El acto en memoria de una de las fechas más traumáticas en la memoria colectiva ciudadana berlinesa tuvo lugar ayer en la Bernauerstrasse, una de las calles que quedó partida, símbolo ahora del desgarro humano, urbano y político que se desencadenó.

Ahí queda aún en pie uno de los fragmentos del muro, la llamada Capilla de la Reconciliación y el monumento en recuerdo a sus al menos 135 víctimas documentadas, ciudadanos muertos al tratar de huir al oeste en los 28 años que estuvo en pie la Franja de la Muerte. El centro de documentación que acompaña al memorial trata de trasladar al visitante actual -en general, turistas- la magnitud de ese desgarro, desde esa mañana de agosto hasta su caída el 9 de noviembre de 1989.

La descomunal operación que precedió al trazado de esa división, que dejó encorsetado el sector oeste entre 155 kilómetros de alambradas, primero, y muro de hormigón, después, estuvo precedida por un desmentido más que delator. "Nadie tiene la intención de construir un muro", había dicho el 15 de junio el jefe del Estado y del Partido, Walter Ulbricht. Mientras se pronunciaba ese desmentido, en las afueras de Berlín estaban almacenados ya miles de kilómetros de alambradas y toneladas de bloques de hormigón, que -según documentos recientemente desclasificados- no había pasado desapercibido a los servicios secretos de las potencias occidentales.

Los berlineses despertaron ese 13 de agosto, un domingo, horrorizados. Siguieron 10.680 días de división forzada, hasta que el 9 de noviembre de 1989 se permitió viajar al oeste. El muro había caído.