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Abracadabra, todo es posible

Allá en la calle Navarra se saludan la Fábrica de Magos que lidera Valentín Moro y el tranvía que recorre Bilbao

29.01.2020 | 06:23
Valentín Moro hace un juego de manos con las Barik a los pies del tranvía.

DE su infancia recuerda el viejo tranvía, "aquel que tenía un trole" y que la industrialización y los tiempos modernos se lo llevaron. Poco a poco fue cayendo la noche sobre aquel Bilbao industrial y Valentín Moro, el mago Valen, fue testido de aquel declive. "Aún recuerdo la reconversión industrial y su dureza, aquellos años duros de los que parecía que no íbamos a ser capaces de salir..." El mago Valen, hombre cosmopolita y muy viajado por su oficio en la magia y muy relacionado con la calle por su oficio en la banca, era uno de ellos, uno de nosotros. "La apuesta para salir de ahí eran el Museo Guggenheim y el metro. Yo sabía que las ciudades grandes y cosmopolitas tiene metro: Nueva York, Tokio, Londres, París... Eso iba a funcionar seguro. ¿Lo del museo? ¡Todo un juego de manos!"

Y junto al metro, el tranvía. Valentín es usuario practicante y tiene sus porqués. "De mi mano ha venido a Bilbao mucha gente, muchos magos de talla internacional a los que he tenido que enseñar la ciudad.¿Qué mejor manera de introducirles en Bilbao con un recorrido del tranvía, desde Atxuri a La Casilla? Se trata de un medio de transporte público práctico, muy práctico, y que muestra la ciudad de un vistazo. Ofrece una panorámica fabulosa y la idea de que Bilbao, Bizkaia por extensión, lanza una apuesta por la sostenibilidad y los medios de transportes verdes, si es que se puede decir así".

Más allá de las ventajas que metro y tranvía ofrecen a la ciudad en el día a día, el mago Valen observa otras cuestiones, un abracadabra que demuestra otros valores paralelos. "Pongamos por caso que yo tengo un piso en Santutxu. ¿Acaso no revaloriza el valor de ese piso la llegada del metro al barrio? Ese tipo de cuestiones son intangibles que favorecen a la ciudad, más allá del uso diario del medio de transporte".

El aire de trotamundos de Valentín Moro viajando con su baúl de mago de acá para allá le ha permitido coleccionar una serie de anécdotas alrededor de este tipo de transportes en otros lugares. ¿Cuál es el que recuerda con más intensidad? "Quizás los días de Tokio", asegura. "Como todas las ciudades avanzadas del siglo XXI, Tokio tiene un metro eficaz. La cuestión está en que también las puedes pasar putas como las pasé yo..." ¡No me diga! "Tenía que ir a determinada dirección y pensé que con mi nivel de inglés básico me iba a bastar. Resulta que el nivel de inglés de muchos japoneses era más bajo todavía que el mío. Hablan muy mal inglés. A duras penas, averigüé en que parada tenía que bajar y, ya en el andén, ¡zas!, los letreros. Estaban anunciados en los ideogramas japoneses, incomprensibles del todo para un occidental que no conoce el idioma para nada. Así que ahí me ve, dudando durante un buen rato si tirar hacia la izquierda o la derecha. Eso sí, entendí que son medios de transportes públicos pensados para los ciudadanos y no tanto para los visitantes."

Ya de regreso en Bilbao, digamos que la elección de Valentín Moro de determinada parada del tranvía tiene una explicación más íntima. "La Fábrica de Magos en la que trabajo está en la misma calle Navarra, así que la utilidad del tranvía para desplazamiento a otros rincones de la ciudad es evidente." ¿Una fábrica de magia? "Claro. Abracadabra, en Bilbao todo es posible. En la fábrica uno puede ir aprendiendo infinidad de juegos de magia y también adquiere cualidades tan importantes como son presentar los juegos en público, elegir qué hacer en cada sesión, fabricarte tus propios trucos y desarrollar las habilidades que te convertirán en un mago de determinado tipo. Un poco como ocurre con los medios de transporte públicos, que me ofrecen soluciones a las necesidades que surgen en el día a día. Tener las herramientas al alcance es una ventaja", por supuesto.

Una de esas herramientas es la Barik. "Se trata de una solución cómoda y ágil para moverse con soltura por la ciudad. La verdad es que te facilita el acceso a los medios de transporte y ahorra tiempo a la hora de desplazamientos". Y como quiera que la teletransportación es, de momento, un asunto de ficción pese a que los efectos mágicos que la simulan nos dejen con la boca abierta, esa capacidad de desplazarte con aglidad y rapidez es, a día de hoy, uno de los grandes prodigios que te dan metro y tranvía".