Daniel Arias: "En el trabajo no me afectan los apellidos que llevo"

Daniel Arias, hijo pequeño de Imanol Arias, es el protagonista de la nueva versión de 'El internado' El rodaje supuso volver a sus orígenes paternos, porque diversos lugares situados en Euskal Herria son los escenarios de la serie de Amazon. El joven tiene claro que su destino está ligado a la profesión de sus padres y de su hermano Jon.

05.04.2021 | 09:06
Daniel Arias tiene un gran parecido físico con Imanol, su padre.

Es el hijo pequeño de Imanol Arias y Pastora Vega, pero él asegura riendo que físicamente se parece más a su padre: "Dicen que somos iguales, pero claro se refieren a cuando él era joven. Si me oye...", bromea. Reconoce que aunque ha rodado en Euskal Herria había zonas que desconocía y que se las ha apuntado en su listado de pendientes para hacer una visita con más calma cuando la pandemia baje la guardia. Mientras habla de la serie comenta que recuerda con intensidad los veranos que pasaba en casa de su abuela, la madre paterna, en Ermua (Bizkaia), y con ella también en un camping de Laredo (Cantabria) lleno de turistas vascos. Recuerdos que no olvida y a los que vuelve cuando puede, y más que quiere hacerlo.

Es usted uno de los chicos de moda hoy, ¿cómo lleva lo de hacer entrevistas?
Es lo que tiene este trabajo, sus promociones... Pero de momento no me cansan, será porque no he hecho muchas en mi vida.

Es que solo tiene 19 años.
Ja, ja, ja...Eso también cuenta. Pero estoy bien en las entrevistas, por el momento, ¿eh?

Vamos a hablar de su personaje, Eric. ¿Cómo se ha sentido en su piel?
Es un chico popular que tiene muchos amigos, es muy simpático, con muchos ramalazos de sentido del humor, y eso hace que no tenga muchos enemigos y ningún desencuentro. Es maduro, y eso hace que pueda sobrevivir día tras día allí, y consciente de que está encerrado, por lo que intenta aguantarlo lo mejor posible. Me he sentido muy bien, Eric es muy simpático.

¿Cómo usted?
Ja, ja, ja... Creo que sí soy un tipo simpático.

Un papel protagonista, no está nada mal. ¿Le dio miedo o vértigo asumirlo?
Sí, al principio sí, da un poco de vértigo. El internado es una serie de mucha envergadura para mí. Es que figúrate, es Amazon Prime Vídeo, de Mediapro y Buendía Estudios, reboot de la serie original, una serie que tuvo mucho tirón en su día. Cuando me dijeron que iba a ser Eric se me subieron los calores por todo el cuerpo. Estoy subido en una montaña rusa maravillosa.

¿Sin riesgo de marearse?
No, ya no, o creo que no, pero tampoco quiero dar la imagen de que todo lo tengo controlado, porque no es así. Me he sentido muy a gusto en el rodaje, pero vale la pena ser prudente.

Le gustaba tanto el mundo audiovisual que montó su propia productora siendo una criatura.
Y la sigo teniendo, por si acaso algún día quiero hacer algo, pero en este momento no está activa. Es un proyecto que monté con amigos, hicimos dos cortos y llegamos a un intento de webserie. Ahí está, y no descarto hacer más cosas en ella, pero es más un hobby. Tengo mucho respeto por los directores y guionistas de verdad como para considerarme uno de ellos.

¿Se le puede aplicar ese refrán que dice De tal palo, tal astilla?
Es verdad que uno mama en casa de una vocación como esta, pero a pesar todo, a pesar de mi padre, de mi madre o de mi hermano, soy yo quien he decidido ser actor. Cuando un familiar se dedica a algo, o lo repeles o lo amas. En este caso, amo interpretar y he tomado el camino de convertirme en actor.

¿Ni Imanol Arias ni Pastora Vega intentaron sacárselo de la cabeza?
Ellos han disfrutado y disfrutan mucho con su trabajo, ¿cómo iban a decirme que yo no me decidiera por un oficio que ellos aman tanto? Siempre me han apoyado en todo lo que he hecho. Están ahí para cuando les necesito, como hijo y como actor.

De pequeño decía que quería ser hacedor de películas...
Ja, ja, ja... Y estoy en ese camino. Se puede hacer películas de muchas formas. Esta es una profesión compleja, de eso uno se da cuenta desde que empieza a estudiar Interpretación en la escuela. Desde el momento en el que te pones a buscar en este oficio te das cuenta del talento de los que están a tu lado, de los perfiles distintos que hay entre tus compañeros. También te enfrentas a lo complicado que es tener estabilidad trabajando.

Pero esa lección ya la había recibido en casa.
Está claro que sabía por mis padres que esta profesión tiene muchas caras. Puedes estar dos años sin parar de trabajar y de repente te llegan siete en los que no haces nada. Conozco a compañeros que han trabajado mucho y se han quedado de un día para otro sin nada, mientras otros que estaban desesperados han vuelto a despuntar.

Un carrusel que gira a varias velocidades, ¿no?
Exactamente. Ves todos esos casos en distintos perfiles y te puedes hacer una idea de todas las inseguridades a las que te vas a enfrentar. Piensas: Madre mía, en qué mundo me he metido. Es complejo. Pero no le tengo miedo; si uno no se lanza a la piscina no va a poder nadar.

Eso si la piscina tiene agua...
Exacto. Y tampoco hay que hacerlo de prisa y a lo loco.

Pues usted está en esa edad de locura continua.
Seguro, pero no todo son locuras, aunque tengas 19 o 20 años.

Dicen que los apellidos cuentan...
En mi caso los apellidos cuentan para ser como soy como persona. En el trabajo no me afectan los apellidos que llevo. Ahí están mi padre y mi madre, pero son eso, familia, los míos.

¿Y le afectan las comparaciones?
De vez en cuando aparecen, pero de una forma siempre positiva. Al final, uno es quien es y tiene sus propias características. Da igual que mi hermano sea actor y que también lo sean mi padre y mi madre. Se puede ver el trabajo que he hecho independientemente del que hayan hecho mis familiares. Somos muy distintos entre nosotros.

Dicen que usted es un calco de Imanol Arias, el que más se parece de los dos hermanos. ¿También se parece a él carácter?
Físicamente dicen que somos iguales. En carácter tengo algunas cosas de él, pero creo que pasa en todas las familias, que tienes cosas de tu padre y de tu madre. Con el tiempo hay parecidos que aumentan y otros que van bajando, pero estoy muy orgulloso de parecerme a mi padre.

Ha rodado en parajes vascos, zonas que su padre conoce muy bien. ¿Ha tenido usted relación con los lugares en los que vivió él?
Mucha. Mi abuela vive en Ermua y he veraneado con ella todos los años cuando era más joven. Solía irse de Ermua a Laredo, ya sé que es Cantabria, pero iba, y va aún, a un camping que está lleno de gente de Euskal Herria. Yo tengo muchos amigos vascos. Hay amigas de mi abuela que son también como mis amamas. Me gustaría ir más a menudo, aunque con esto del Covid está muy difícil.

Han grabado en el monasterio de Iratxe, en Navarra, ¿conocía esta zona y el resto de localizaciones?
En la mayoría de ellas no había estado nunca. De hecho, cuando leí el guion y estudié las descripciones del colegio pensé que luego habría diferencias, pero no, cuando llegué al monasterio de Iratxe y vi el claustro y los pasillos me di cuenta de que era el sitio que había leído en el guion. La serie ganó mucho con ese escenario. Hay también unos exteriores preciosos que dan mucho juego a todo el misterio que envuelve a El internado. Fue un rodaje muy intenso, pero hemos disfrutado mucho.

Hablando de la pandemia. La situación está afectando emocionalmente a la población. ¿Cómo lo lleva un joven de 19 años?
Es complicado. Llevamos más de un año de todo esto y ahí están los números. Para mí es muy triste. Soy de esos jóvenes que cada día se dan cuenta de las precauciones que hay que tener. Son tiempos en los que no todo vale, no se puede vivir como antes la vida normal. Hay que adaptarse, pero cuesta mucho.

En estos doce meses de pandemia se ha culpabilizado mucho a la gente joven.
Puede ser un poco injusto que nos metan a todos juntos en ciertas actuaciones. Hay de todo, jóvenes que no se lo toman en serio y a lo mejor creen que esto del Covid no es para tanto, y otros que son muy responsables y cumplen con todas las normas. En mi caso, mis amigos son muy responsables. Llevamos mascarilla, guardamos las distancias, no vamos a lugares cerrados... ¿Cuesta cumplir? Por supuesto, pero lo haces. Lo que está pasando es totalmente nuevo para todos.

Soñar es libre. Suponga que esto acaba. ¿Qué es lo que más le apetecería hacer?
Viajar y abrazar a la gente que hace mucho tiempo a la que no he tocado.

¿Qué viaje tiene pendiente por Euskal Herria?
Conozco muchos sitios. Volvería a Eibar, a Ermua, y me gustaría pasearme con toda la libertad del mundo por todo San Sebastián. Y también visitaría Hernani.

Si hablamos de comida, seguro que tiene dividido el corazón entre la gastronomía vasca y la gaditana.
Me quedo con las dos, porque no podría quedarme con una y rechazar la otra. En la almadraba de Zahara se come el mejor atún del mundo, pero puedo recomendar también todos los sitios de carne que hay en Euskadi y de los que sales encantado. Cádiz y Euskadi son dos puntos muy fuertes en comida. Me pones en un compromiso si tengo que elegir.

¿Le gusta comer?
No soy de comer mucho, pero me gusta comer bien y cuando voy a determinados sitios me pongo morado. Cuando vuelva a la Parte Vieja de San Sebastián me voy a poner hasta arriba con los platos de carne y pescado que tienen sus restaurantes.

¿Cuáles son sus aficiones?
Me gusta mucho la música. Ni canto ni escribo canciones, pero disfruto mucho de un buen concierto. Tengo amigos que se dedican a la música y me apasiona verlos trabajar. Cuando tengo tiempo escribo mucho, guiones, textos... La escritura me relaja y me parece un gran medio de expresión. Últimamente me estoy aficionando a ver boxeo; no lo práctico, pero las veladas de este deporte me divierten mucho.

¿Es un chico de gimnasio?
No, nunca lo he sido. Tengo que ponerme las pilas y moverme un poco más.
Volvamos al trabajo. Empezó siendo un niño en Cuéntame, la serie que protagoniza su padre. ¿Casualidad?
Sí que fue una casualidad, aunque no lo parezca, porque mi padre era el prota. Tenía nueve años, necesitaban un monaguillo y allí estaba yo, así que me fui a los platós para disfrutar de todo lo que era aquello, que a mí no me parecía un trabajo. Es que era un chiquillo.

¿Y sabía lo que era un monaguillo?
Ja, ja, ja... Así, así. Aunque solo tenía nueve años tenía ya mucho interés en la interpretación, en el mundo de las películas y las series. Fue todo muy divertido. Imagínate, en la iglesia de San Genaro, los zapatos me quedaban grandes, esa ropa... Hay muchas anécdotas de ese Dani tan inocente. Si te digo la verdad, iba a ese rodaje muerto de miedo.

Cuente alguna anécdota.
En una secuencia, el cura, que estaba interpretado por Tony Canal, había estado en casa de los Alcántara y había bebido mucho vino. Estaba borracho pero tenía que celebrar la Misa del Gallo y se equivocaba constantemente. Ese fue el día que más he hablado en toda la serie. El monaguillo tenía que ir corrigiéndole. Se me acercó Alicia Hermida, la coach de los actores jóvenes, y me dijo: Tú miras al padre fijamente y extrañado. Yo pensé otra cosa, que debía reírme. El monaguillo es un niño y ver así al padre en vez de preocuparle le hace gracia.

Y le dio por reír, ¿no?
Por supuesto, así que cuando empezó el rodaje, sin decir nada y sin proponer nada, me empecé a reír. De repente oí: ¡Corten! Y en ese momento se me acercó mi padre y me dijo muy serio: Dani, ¿qué haces? Y le dije que pensaba que ese monaguillo debía reírse...

¡Vaya papelón!
Pues sí. Él puso su cara seria y me contestó: Pareces un dibujo animado, hijo. Me quedé atormentado. Pensé que no me volverían a llamar, estaba cagao, cagao... Siempre digo de broma que esa fue mi primera propuesta. Fue la propuesta de dibujo animado que hizo Dani Arias en Cuéntame.

¿Es seguidor de esta serie?
Es imposible seguirla entera, pero todos los años la veo un poco. Me gusta mucho.

¿Quién de su familia le da más consejos?
Todos. Soy el pequeño. Pero me dan más consejos como ser humano que como otra cosa. También tengo a unos amigos que me aconsejan. No podría decir quién me da más consejos o menos. 

PERSONAL
Edad: 19 años.
Lugar de nacimiento: Madrid.
Familia: Es hijo de Imanol Arias y Pastora Vega. Su hermano mayor Jon es músico y también actor.
Formación: Se preparó para la interpretación en el estudio Corazza.
Trayectoria: Desde niño sintió mucha curiosidad por la profesión que desarrollaban sus padres. Nunca tuvo inclinaciones musicales como su hermano, más allá de la de consumidor. Siendo casi un adolescente montó junto a unos amigos una pequeña productora. Hicieron dos cortos y un proyecto de webserie. Como actor se estrenó en Cuéntame cómo pasó hace diez años interpretando en varios capítulos el personaje eventual de un monaguillo. El veneno de la interpretación que mamó en su casa le hizo persistir en su intención de ser actor y en estos momentos es el protagonista de El internado: Las cumbres, el reboot de la serie que en su día triunfó en Antena 3. Tras la primera temporada volverá a rodar en parajes de Euskal Herria la segunda entrega para Amazon.