La revista Viajar acaba de publicar un artículo sobre Arnedillo, un municipio de menos de 430 habitantes enclavado en el sureste de La Rioja, y lo define como una joya de interior que conjuga naturaleza, bienestar y patrimonio histórico de una forma difícil de encontrar en otro lugar. Desde Bilbao se llega en menos de dos horas por carretera. "Numerosos pueblos de la Península Ibérica guardan con recelo las propiedades curativas de sus aguas termales, pero pocos como este consiguen atrapar al viajero en su entorno: naturaleza, bienestar y monumentos consolidan este destino de interior como uno de los más ideales para una escapada de fin de semana", afirma la revista.

Las pozas termales de Arnedillo, en La Rioja. Santiago Yaniz Aramendia

La publicación sitúa a Arnedillo en el mapa del turismo de bienestar, gastronomía local, el enoturismo y, sobre todo, el contacto con aguas con propiedades terapéuticas. Lo que hace especial a este pequeño municipio es que su propuesta termal no cuesta nada.

Las pozas

Las Pozas de Arnedillo, conocidas también como La Fuente de los Necesitados, son tres piscinas de piedra junto al cauce del río Cidacos. El agua sale del subsuelo a través de una falla geológica de varios kilómetros de profundidad a una temperatura de entre 52 y 53 grados centígrados. A su paso por las pozas, el agua va perdiendo calor progresivamente: la primera poza acumula el agua más caliente, y en las siguientes la temperatura desciende hasta los 35 y 40 grados.

Viajar describe el escenario así: "Construidas en piedra y abiertas al paisaje, estas piscinas reciben continuamente el agua caliente que proviene del subsuelo. Aquí muchos conocen el placer de sumergirse mientras la montaña respira a sus espaldas y el vapor envuelve el ambiente". "Basta cruzar la frontera hacia La Rioja para descubrir este edén termal: las Pozas de Arnedillo, un municipio diminuto que no alcanza los 430 habitantes que cuida hasta el más mínimo detalle de este tesoro natural", resume la publicación.

Las pozas están abiertas todos los días del año, las veinticuatro horas, sin control de acceso ni taquilla. El ayuntamiento ha habilitado duchas, paneles informativos sobre tiempos máximos de baño recomendados y varios aparcamientos públicos en las inmediaciones.

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Una tradición que viene del Imperio Romano

La historia de estas aguas se conoce desde mucho antes que cualquier guía de viajes. "La tradición termal del lugar se siente desde la época del Imperio romano, cuando estas aguas ya eran utilizadas con fines terapéuticos y de relajación, aprovechando sus propiedades minerales", escribe Viajar. "La historia del municipio también está ligada al poder eclesiástico medieval. Durante siglos perteneció al Obispado de Calahorra por concesión de Alfonso VII, lo que explica la presencia de antiguas edificaciones religiosas y fortificaciones que aún hoy marcan el perfil del pueblo", señala la revista.