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Arte

'Muerte de la Virgen', el cuadro de Caravaggio lleno de rumores incómodos

En la sala 712 del ala Denon del Museo del Louvre, entre la ingente colección de obras que respiran siglos de historia, hay un lienzo que a día de hoy sigue incomodando a muchos de quienes se paran a contemplarlo. Se trata de ‘Muerte de la Virgen’ (1606), del pintor italiano Caravaggio (1571-1610)

'Muerte de la Virgen', el cuadro de Caravaggio lleno de rumores incómodosM.R.

La historia de este cuadro comienza, como tantas en torno al pintor, con un rumor que oscurece lo que la pintura trata de mostrar. El primer paso lo dio Laerzio Cherubini, abogado papal, al realizarle el encargo para decorar una de las capillas de la Iglesia de Santa María della Scala, sita en el barrio de Trastenere (Roma). 

El quiz de la cuestión es que durante el tiempo que duró la elaboración de la obra, por las calles de la ciudad eterna se extendió el runrún de que la mujer que estaba sirviendo como modelo para la Virgen no era una dama noble. Ni tan siquiera una figura. Se trataba de una prostituta cuyo cuerpo, para más inri, había sido rescatado del Río Tíber tras ahogarse. Caravaggio lo utilizó tal cual, sin embellecerlo, sin redimirlo. El rumor generado es imposible de demostrar, pero ha sobrevivido durante siglos porque encaja demasiado bien tanto por cómo reflejó a la madre de Jesús como por cómo era el pintor que la retrató. El problema es que nadie se sorprendería del todo si fuera verdad.

Retrato de Caravaggio por parte de Ottavio Leoni.

Si uno se acerca al cuadro y profundiza en lo que nos narra el lienzo, entiende por qué la historia prendió con tanta fuerza. Al contrario de otras muchas pinturas, la fallecida Virgen no aparece serena, como si estuviera dormida... no parece elevarse hacia el cielo. Está muerta, de verdad. Su cuerpo pesa, sus pies están desnudos, tan hinchados como lo está su vientre, y su rostro carece de cualquier rastro de idealización divina. Ella y los apóstoles que la rodean lloran en silencio. Todo es demasiado terrenal y honesto.

Rechazo de la obra

Cuando Caravaggio entregó la obra, los carmelitas al cargo de la iglesia la rechazaron. En plena época de la contrarreforma, cuando el arte religioso debía elevar el espíritu, Caravaggio parecía empeñado en hacer lo contrario y llevar lo sagrado al barro, al cuerpo a cuerpo. Mostraba una muerte sin adornos y para muchos aquello era una falta de respeto. El pulso constante de Caravaggio con los límites impuestos le costó caro. Ese mismo año de 1606 el pintor mató a un hombre en una pelea y tuvo que huir de Roma. Su vida, como su pintura, quedó marcada por una tensión que traspasaba el ámbito del arte.

El cuadro en el Louvre.

Pero la historia no terminó aquí. Entró en escena Pedro Pablo Rubens (1577-1640), otro gigante del Barroco. De temperamento muy distinto, el pintor flamenco vio lo que otros no quisieron ver y, actuando como intermediario, convenció al duque de Mantua para adquirirla. Ese gesto, casi silencioso, salvó el cuadro de un destino incierto. A partir de ahí, la pintura inició un viaje por colecciones aristocráticas europeas, pasando por manos reales y sobreviviendo a cambios de poder, guerras y exilios hasta acabar en el Louvre. Con el tiempo, aquel lienzo que fue rechazado por indecoroso y provocador comenzó a ser admirado por su audacia.

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Y sin embargo, pasados cuatro siglos de aquello, el rumor aún persiste. Quizá porque al mirar el cuadro resulta difícil no preguntarse hasta dónde llegó Caravaggio. Si realmente utilizó el cuerpo de una prostituta ahogada o si simplemente pintó con tal veracidad a la Virgen que hizo tambalear los cimientos de la sacralidad.

Caravaggio nunca dejó de jugar con fuego. ¿Qué opinas al ver a la Virgen?