La Ertzaintza investiga la sustracción de un equipo de sonido valorado en 10.000 euros, suceso que ha golpeado con dureza a la pyme vizcaina de sonido Exel Eventos. Al parecer, los presuntos estafadores lograron sustraer material profesional de sonido y DJ valorado en más de 10.000 euros utilizando como testaferro a una persona en situación de extrema vulnerabilidad económica y de adicciones. Lo que inicialmente se denunció como un caso aislado de impago ha destapado, tras la movilización en redes sociales de los propios afectados, un patrón sistemático de engaños que afecta a múltiples autónomos y pequeñas empresas del sector en Euskadi.
El suceso se desencadenó el pasado 3 de junio, cuando un individuo que se hizo pasar por DJ profesional acudió a retirar el material de sonido previamente alquilado a través de la plataforma web de Exel Eventos. El presunto estafador cumplió rigurosamente con los protocolos y aportó un DNI real. Su nivel de tecnicismo y seguridad durante la recogida no levantó sospechas entre los empleados, pero el material técnico jamás fue devuelto, confirmándose una apropiación indebida de graves consecuencias económicas para la firma sestaoarra.
La investigación privada de los socios fundadores, liderada por Alex Muñoz, dio un giro inesperado al localizar y entrevistarse directamente con el titular del DNI utilizado para el alquiler. En una conversación grabada, esta persona reconoció haber sido utilizada de forma instrumental por terceros: “Tuve que poner yo el DNI porque ellos no lo ponen”.
Utilización de personas vulnerables
Tras difundir el caso a través de un vídeo en redes sociales que rápidamente se ha hecho viral, Exel Eventos ha recibido el testimonio de otras empresas vascas de espectáculos que aseguran haber sufrido robos idénticos en años anteriores. Los afectados señalan la existencia de una presunta trama organizada que utiliza de manera sistemática a personas drogodependientes o con graves problemas financieros como pantalla legal frente a los contratos de alquiler, mientras los verdaderos cabecillas de la red se apoderan del equipamiento técnico para su posterior reventa en el mercado negro.
Esta situación ha sumido a la pequeña empresa en una profunda sensación de desprotección legal. Desde la dirección de la compañía denuncian que las pérdidas materiales y la dificultad para recuperar los equipos ponen en riesgo directo los puestos de trabajo que generan a nivel local.