El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha confirmado en un nuevo escrito la procedencia del despido disciplinario de un trabajador, con un sueldo mensual cercano a los 4.000 euros, que desempeñaba funciones de gerente en una tienda de Forum en Bizkaia.
Según recoge la resolución, el empleado, con una antigüedad superior a dos décadas en la empresa, retiró 1.500 euros de la caja fuerte del establecimiento en el que trabajaba, alegando que pretendía conseguir cambio, pero sin comunicarlo ni seguir los procedimientos internos establecidos.
Los hechos se remontan a comienzos de enero de 2025, cuando, durante una auditoría interna, se detectó un descuadre en la caja. Al ser preguntado por la auditora, el trabajador reconoció haber tomado el dinero, alegando que lo había utilizado para obtener cambio en efectivo. No obstante, el tribunal considera que esta justificación no quedó acreditada y que, en cualquier caso, la actuación incumplía las normas internas de la empresa, que establecen canales específicos para la gestión de efectivo.
Posibilidad de recurso
En el escrito se señala que no se probó la necesidad "urgente" de tener el cambio en ese momento, ni que otros empleados lo hubieran requerido. Además, se recoge que el dinero no fue reintegrado hasta que el trabajador fue confrontado durante la auditoría. El empleado recurrió la decisión inicial del Juzgado de lo Social número 11 de Bilbao, que ya había avalado el despido, solicitando que se declarara improcedente. La resolución no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.
Sin embargo, el TSJPV rechaza sus argumentos y concluye que la conducta constituye una infracción grave, al implicar una quiebra de la confianza depositada en un puesto de responsabilidad. La resolución destaca que la retirada de dinero sin autorización supone una "transgresión de la buena fe contractual" suficiente para justificar la máxima sanción disciplinaria.