El reto de dejar de fumar: cómo hacer frente a las ganas de consumir tabacoE.P.
“Lo dejo cuando quiera”, “dejar de fumar es muy fácil, lo he dejado ya otras veces” o “yo no lo dejo porque solo fumo cinco cigarrillos al día”. Son frases que muchos fumadores han pronunciado alguna vez para minimizar un hábito profundamente arraigado y que, pese a décadas de campañas de prevención y a la evidencia científica sobre sus efectos, sigue formando parte de la vida cotidiana de miles de personas.
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Dejar de fumar no siempre es sencillo. Hay quienes lo consiguen a la primera. Otros muchos recaen, atrapados en una dependencia que va mucho más allá de la costumbre y que convierte cada intento en abandonar el tabaco en un desafío físico, psicológico y social.
El tabaquismo está considerado una adicción. No depende únicamente de la voluntad ni de la cantidad de cigarrillos que se consuman al día. La nicotina genera dependencia física, pero también emocional y social. Por eso, los especialistas insisten en que dejar de consumirlo es una decisión personal para la que hay que estar preparado. Tener motivación resulta clave, pero también contar con apoyo profesional. Ahí es donde entra en juego la red sanitaria pública.
Tabaquismo en Euskadi
Aprovechando la Semana sin Humo y coincidiendo con la con el Día Mundial sin Tabaco, que se celebra este 31 de mayo, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco y Osakidetza han reforzado su estrategia Euskadi Libre de Humo con un mensaje directo: dejar de fumar es posible y existen recursos para ayudar a conseguirlo.
La campaña institucional de este año pone el foco especialmente en las mujeres de entre 40 y 70 años, un colectivo que preocupa desde el punto de vista sanitario. Según los datos del Gobierno Vasco, el consumo diario en mujeres de entre 55 y 74 años ha pasado del 3,8% en 2004 al 15% en 2023. Además, las mujeres deciden con menos frecuencia que los hombres iniciar tratamientos para abandonar el tabaco.
Detrás de esa evolución hay varios factores. Sonia González, enfermera comunitaria en Osakidetza advierte de que las mujeres “fumamos por motivos distintos a los hombres” y señala que el consumo femenino suele estar “más asociado a estímulos sensoriales, a la carga de trabajo o a buscar un momento de relajación durante el día”, mientras que en los hombres el consumo acostumbra a tener un componente más social. Además sostiene que muchas mujeres tienen “menos confianza en su capacidad para dejar de fumar”, lo que hace que en muchas ocasiones se animen menos a iniciar el proceso.
Las consecuencias también empiezan a reflejarse en las estadísticas:la mortalidad atribuible al tabaco en mujeres aumentó un 98% entre 2001 y 2020, mientras que en hombres descendió un 29%.
Nuevas formas de consumo
En los últimos años han proliferado alternativas al tabaco tradicional, como las bolsas de nicotina. Estas se colocan entre el labio superior y la encía, dejándola actuar de 20 a 30 minutos para que la nicotina se absorba a través de la mucosa. Su consumo continuo puede tener efectos adversos, tal y como apunta Sonia González: “No conocemos todavía todos los efectos que pueden tener a largo plazo, pero sí sabemos que pueden terminar dañando la dentadura. No hay un nivel seguro de consumo”.
“Cualquier medida que ponga límites a la compra y el consumo de tabaco es beneficiosa”
Sonia González
. Enfermera de salud comunitaria de Osakidetza
Grandes avances
Pese a ello, Euskadi ha logrado avances importantes en la lucha contra el tabaquismo en las últimas décadas. La última Encuesta sobre Adicciones sitúa en el 19,7% el porcentaje de población de entre 15 y 74 años que fuma a diario, el dato más bajo registrado hasta ahora. En los hombres, la caída es generalizada en todos los grupos de edad, mientras que en las mujeres de mediana edad, no se observa dicha evolución.
El número de fumadores va reduciéndose año a año. En 2025, 11.503 personas recurrieron a Osakidetza en busca de ayuda profesional para superar su adicción al tabaco. En el año 2020, 7.820 personas iniciaron algún programa de deshabituación tabáquica de Osakidetza, casi 4 veces más que el año anterior (2.059).
Aunque la mayoría de las personas que acuden a los tratamientos se concentran en el grupo de edad de 45 a 65 años, cada vez se atiende a más pacientes de menor edad. Se han duplicado los inicios de tratamiento entre los 25 y 45 años.
La parte más complicada para muchas de estas personas llega después de tomar la decisión. Cómo afrontar la ansiedad, qué hacer ante las recaídas o cómo romper hábitos asociados al tabaco son algunas de las dificultades más frecuentes.
Los especialistas recuerdan que dejar de fumar rara vez depende de un único gesto. Se trata más bien de un proceso. Hay fumadores que necesitan preparación previa, otros requieren apoyo psicológico y algunos necesitan tratamiento farmacológico para reducir la dependencia física a la nicotina. Por eso, desde Osakidetza se insiste en que cada caso debe abordarse de manera individualizada.
Sonia González subraya que también es importante elegir bien el momento para dejar de fumar y sostiene que si una persona atraviesa una etapa especialmente complicada o estresante “quizá no sea el mejor momento para centrarse en esto”.
La enfermera comunitaria recuerda además que durante el proceso aparecen síntomas de abstinencia y que muchas veces es necesario modificar rutinas y alejarse de ambientes vinculados al consumo.
Sonia González posa con un cartel de la campaña de Osakidetza de este año para animar a la población a dejar de fumar..
Tratamientos
Osakidetza ofrece distintos tratamientos y programas adaptados a cada perfil. El acceso comienza, en la mayoría de los casos, a través del profesional sanitario de referencia en Atención Primaria.
Tratamiento individualizado
La opción más habitual sigue siendo el tratamiento individual presencial, mediante consultas específicas para dejar de fumar en los centros de salud. Solo el pasado año más de 5.300 personas recurrieron a esta modalidad dentro de la red asistencial vasca.
Durante estas consultas, los profesionales sanitarios ayudan a identificar los momentos de mayor consumo, las situaciones de riesgo o los factores que favorecen las recaídas, además de establecer pautas para afrontar el proceso.
Sonia González explica que las consultas individuales permiten acompañar a la persona tanto antes de dejar de fumar, en la fase de preparación, como después. “El seguimiento profesional es clave para adaptar el tratamiento a cada persona y reforzar la motivación durante todo el proceso”, afirma.
Terapias en grupo
También existen programas grupales —presenciales y online— para quienes prefieren compartir la experiencia con otras personas en su misma situación. Estos han ido ganando peso en los últimos años y, según Osakidetza, el número de hombres que optan por esta vía ha crecido un 12% mientras que en el caso de las mujeres se mantiene estable.
El intercambio de experiencias, las dificultades compartidas o el seguimiento conjunto ayudan a muchas personas a mantener la motivación y afrontar mejor los momentos más complicados. “Ese intercambio de experiencias y ese apoyo mutuo entre personas que están viviendo la misma situación aumentan las posibilidades de éxito”, reconoce la enfermera comunitaria.
“El seguimiento profesional es clave para adaptar el tratamiento a cada persona”
Sonia González
. Enfermera de salud comunitaria de Osakidetza
Ayuda telefónica y tratamientos online
Otra alternativa es el tratamiento telefónico. Osakidetza dispone de un servicio gratuito de ayuda para dejar de fumar disponible las 24 horas en el teléfono 944 007 573, pensado especialmente para quienes no pueden acudir al centro de salud.
A ello se suma el programa grupal online y la aplicación Vive sin tabaco, una herramienta que combina apoyo digital con seguimiento presencial o telefónico por parte del profesional sanitario. La app busca reforzar la motivación y acompañar durante todo el proceso.
Sonia González explica que esta aplicación sirve para reforzar en el teléfono móvil “los mensajes y consejos que transmite el profesional sanitario mediante alertas y recordatorios”, facilitando así el acompañamiento diario durante el proceso de abandono del tabaco.
Una persona mayor fuma tranquilamente un cigarrillo en una terraza.
Medicación
En algunos casos, además, el tratamiento puede complementarse con apoyo farmacológico. Actualmente existen medicamentos financiados por el sistema público como vareniclina, citisiniclina o bupropión, además de terapias sustitutivas con nicotina mediante parches, chicles, comprimidos o espráis bucales.
La idea, explican desde Osakidetza, es adaptar el tratamiento a cada persona. No todos los fumadores tienen el mismo nivel de dependencia ni afrontan las mismas dificultades.
Sonia González detalla que las medicaciones que más se prescriben actualmente son “la citisina y la vareniclina”, aunque recuerda que para acceder a estos tratamientos financiados es necesario participar en un programa de cesación tabáquica y cumplir determinados criterios de consumo y dependencia. “La persona tiene que fumar más de diez cigarrillos al día y tener un nivel alto de dependencia”, añade.
En este sentido,Osakidetza financia un tratamiento al año por persona para dejar de fumar, ligado al acompañamiento profesional.
“A veces pueden producirse recaídas, pero eso no significa haber fracasado. Forman parte del proceso”
Sonia González
. Enfermera de salud comunitaria de Osakidetza
Espacios sin humo y prevención en las aulas
La estrategia vasca contra el tabaquismo también intenta actuar sobre el entorno.La Red de Espacios Libres de Humo suma ya 767 espacios repartidos en 70 municipios de Euskadi. Playas, parques infantiles, centros escolares, marquesinas o instalaciones sanitarias forman parte de esta iniciativa impulsada junto a ayuntamientos y diputaciones.
La prevención entre menores es otra de las líneas prioritarias. El programa Kerik Gabeko Gazteak, dirigido al alumnado de Primaria y Secundaria, ha contado este curso con la participación de 3.709 estudiantes de 44 centros educativos.
Sonia González defiende que limitar los espacios donde se puede fumar “termina siendo beneficioso” porque muchas personas reducen el consumo de manera inconsciente al tener más restricciones. La enfermera comunitaria recuerda además que estas medidas no solo buscan disminuir el tabaquismo, sino también proteger a la población no fumadora de los efectos del humo de segunda mano.
Por otro lado añade queaumentar el precio de las cajetillas es otra medida que ayuda a que la gente fume menos: “Aumentar el precio del tabaco es una medida efectiva porque muchas personas no pueden permitirse comprar tantos cigarrillos o tantos paquetes como antes”.
Recomendaciones para dejar de fumar
Encuentra una motivación personal
Recuerda tus razones para dejar de fumar. Eso ayuda a mantener el esfuerzo diario y no perder de vista el objetivo final.
Elige una fecha para empezar
Procura que esta fecha no coincida con días de tensiones. Anótala en un calendario y no la cambies bajo ningún pretexto.
Identifica situaciones que empujan a fumar
Reconocer los momentos de mayor riesgo ayuda a anticiparse y buscar alternativas.
Planifica rutinas sin tabaco
Intenta fumar más espaciadamente y sólo la mitad del cigarrillo hasta que notes cómo tus ganas de fumar desaparecen.
lBusca ayuda
Contar con apoyo cercano —famiares, amigos, o profesionales— puede hacer el proceso mucho más llevadero y ayudar a mantener la constancia.
Entiende las recaídas
Una recaída no elimina los avances logrados ni impide volver a intentarlo. Es parte del proceso.
Celebra los avances
Reconocer cada pequeño logro ayuda a reforzar la motivación y mantener la confianza en aque podrás alcazar el objetivo y dejarás de fumar.
Recaída
Las recaídas son algo habitual cuando alguien intenta dejar de fumar. El estrés, las rutinas o determinados ambientes suelen estar detrás en muchos de los casos. Según los especialistas, estas suponen un indicador de éxito en el proceso de cesación tabáquica. “El tabaquismo no deja de ser una enfermedad y a veces hay recaídas, pero no significa que alguien haya fracasado”, insiste Sonia González, quien recuerda en que estas “forman parte del proceso de aprendizaje”.
La enfermera de Osakidetza expresa que “a veces hay que hacer pequeños cambios en la vida y evitar ciertos ambientes o compañías para reducir el riesgo de recaer”.