El inmunólogo Alfredo Corell ha acudido al podcast The Wild Project para lanzar un mensaje de tranquilidad respecto a la reciente preocupación por el hantavirus. Ante el alarmismo generado por ciertos brotes detectados, el experto ha sido tajante al diferenciar la dinámica de este virus frente a la que vivimos con el coronavirus. "Lo que quiero decir a todos los que nos estén escuchando, ancianos, jóvenes, que hay que estar muy próximo", explica Corell, señalando que la forma de contagio es radicalmente distinta. A diferencia del COVID-19, donde alguien podía contagiarse simplemente al entrar en un ascensor donde el virus "ha quedado en el aire", Corell afirma con rotundidad que "esto no pasa aquí".

Cero probabilidad pandémica

La base científica para descartar una crisis sanitaria de escala global reside en las matemáticas de la transmisión. El inmunólogo sostiene que el hantavirus tiene una capacidad cero de pandemia. Aunque reconoce que en biología el valor "cero" absoluto es inusual, en este caso se muestra firme: "En este caso sí que lo podemos decir". La clave está en el número reproductivo; "mientras que en situaciones descontroladas podría llegar a 2, actualmente se encuentra en vigilancia con un valor menos de 1". "Eso le da cero probabilidad pandémica, cero. Es imposible que salga una pandemia", sentencia, añadiendo que la probabilidad de una epidemia es también "muy próxima al cero".

La situación actual se define, por tanto, como un brote localizado. Lo especial de este episodio es que se ha detectado en un entorno muy específico: un barco con tripulantes y viajeros de "veinte y tantos países". Corell reconoce que el foco de atención está en evitar que esos individuos, al regresar a sus lugares de origen, pudieran "ponerse en marcha otra cadena de transmisión", pero recalca que "no hay transmisión comunitaria en este virus, no la hay".

Diferencias en la vía de contagio

El hantavirus se transmite fundamentalmente a través del contacto directo con excrementos, orina o saliva de roedores infectados, y no de persona a persona de forma aérea y sostenida como ocurre con los virus respiratorios pandémicos. Esta barrera biológica es la que permite a expertos como Alfredo Corell asegurar que "esto no va a pasar y nos vamos a quedar en un brote".

El origen del hantavirus

El Hantavirus fue identificado por primera vez de manera formal durante la Guerra de Corea, cuando miles de soldados de las Naciones Unidas desarrollaron una extraña enfermedad caracterizada por fiebre alta, insuficiencia renal y hemorragias.

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Evacuación de uno de los afectados por el hantavirus. Tedros Adhanom

Décadas después, científicos aislaron el virus cerca del río Hantan, en Corea del Sur, de donde proviene su nombre. Con el tiempo se descubrió que distintos tipos de hantavirus existen en varias partes del mundo y que son transmitidos principalmente por roedores infectados, a través de la orina, saliva o excrementos. En América, el virus ganó notoriedad en 1993 tras un brote mortal en la región de Four Corners, en Estados Unidos, donde se identificó una variante capaz de causar un grave síndrome pulmonar. Desde entonces, el estudio del hantavirus ha permitido comprender mejor cómo las enfermedades zoonóticas pueden pasar de animales a humanos y convertirse en importantes amenazas para la salud pública.