Si durante los meses fríos te notas más cansada, con la piel apagada o encadenas resfriados uno tras otro, quizá sea el momento de revisar tu alimentación. Hay un nutriente clave que ayuda a proteger el sistema inmunitario, contribuye a la producción de colágeno y actúa como potente antioxidante. Y ese no es otro que la vitamina C. Incorporarla a través de la dieta diaria es sencillo y delicioso gracias a una amplia variedad de alimentos accesibles y fáciles de combinar como estos:

La naranja

Clásica y siempre apetecible, destaca por su alto contenido en este nutriente esencial y por su aporte de agua. Consumida entera, en zumos naturales o en ensaladas templadas, ayuda a reforzar las defensas y a combatir el estrés oxidativo, muy común en épocas de frío y menor exposición solar.

El kiwi

Pequeño, pero poderoso, el kiwi aporta incluso más cantidad que muchos cítricos. Además, es rico en fibra y favorece el tránsito intestinal, algo que suele resentirse cuando se reduce el consumo de frutas y verduras frescas. Su sabor, ácido y dulce a la vez, lo convierte en un aliado perfecto para desayunos y meriendas.

Fresas

Las fresas contienen 58 mg de vitamina C por cada cien gramos y, gracias a su sabor dulce por naturaleza, son ideales tanto para comerlas solas como para enriquecer tus batidos.

Pimiento rojo

A pesar de que no siempre se asocia con esta vitamina fundamental para el sistema inmune, es una de las hortalizas que más cantidad aporta. Crudo en ensaladas o ligeramente salteado, suma antioxidantes que ayudan a mantener la piel luminosa y a proteger las células frente a las agresiones externas propias de la estación fría.

Brécol

Esta verdura crucífera nos aporta 89 mg de vitamina C por cada 100 gramos consumidos. De hecho, tiene más contenido de vitamina C que las propias naranjas que todos identificamos con esta vitamina tradicionalmente. Un alimento perfecto para una dieta para deportistas, ya que además está genial como complemento para tus platos.

Coles de Bruselas

Aportan 110 mg por cada 100 gramos consumidos. Como la mayoría de las verduras crucíferas, las coles de Bruselas también son ricas en fibra, vitamina K, ácido fólico, vitamina A, manganeso y potasio. No te olvides por tanto es consumirlas de forma regular. Está comprobado que tomar cierta cantidad de coles de Bruselas ayuda al crecimiento de los músculos.

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Limón

Un limón crudo entero aporta 45 mg de vitamina C, es decir, el 50% de la dosis diaria recomendada. Además, ese zumo actúa como antioxidante en nuestro organismo, participa en la formación de colágeno y reduce la presión arterial. Además, es rico en minerales, sobre todo en potasio.