Para los habitantes de Euskal Herria, la costa de Bizkaia ofrece rincones únicos que no tienen nada que envidiarle a ningún otro sitio del mundo. Mundaka, situado en plena Reserva de la Biosfera de Urdaibai, es mundialmente conocido por su famosa ola izquierda, que atrae a surfistas de todos los continentes. Sin embargo, este pueblo marinero es mucho más que un destino de surf, ya que su ubicación estratégica y su entorno natural lo convierten en el lugar ideal para organizar una excursión de un día completo.
La esencia de este municipio se encuentra en su puerto, un rincón que todavía tiene el encanto de los antiguos pueblos balleneros vascos. El Patronato de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai destaca en sus guías que este entorno supone "un ejemplo sobresaliente de integración entre las actividades tradicionales y la conservación de un humedal de importancia internacional". Comenzar el día paseando entre las barcas de colores de su puerto y recorriendo las estrechas calles del casco viejo es una buenísima manera de pasar un día de verano en la localidad.
Una historia entre mitos
La historia de Mundaka está estrechamente ligada a los orígenes del Señorío de Bizkaia y envuelta en leyendas medievales. Cuenta la tradición que en el siglo X llegó a sus costas un barco escocés que transportaba a una princesa, quien dio a luz a 'Jaun Zuria', considerado el primer Señor de Bizkaia.
Más allá del mito, la villa tuvo el honor de ocupar el primer asiento en las Juntas Generales de Gernika, lo que nos deja ver su enorme peso a nivel histórico. Los astilleros tradicionales y la pesca de altura, especialmente la captura de la ballena, marcaron durante siglos la vida de sus vecinos, dando forma a unas calles estrechas que miran siempre hacia el Cantábrico.
Miradores y rutas
El plan de la mañana después de ver las calles de Mundaka puede seguir siguiendo el sendero que conduce hasta la Ermita de Santa Catalina. Este templo del siglo XIX es, según el Ayuntamiento de Mundaka, "un lugar privilegiado por la belleza del entorno y su situación estratégica justo en la entrada de la ría y un edificio de transición entre el gótico y el renacimiento". Desde sus campas se contempla una panorámica perfecta de la isla de Ízaro, el cabo de Ogoño y la desembocadura de la ría, todo ello siendo en una caminata corta, llana y apta para todas las edades.
Para quienes busquen una ruta un poco más larga y exigente, el sendero que conecta Mundaka con la vecina localidad de Bermeo es una opción estupenda. Se trata de un paseo de unos cuatro kilómetros que discurre paralelo a la costa y nos deja ver vistas constantes al Cantábrico.
El sabor de Mundaka
Lo más típico que se puede pedir aquí son los pescados frescos de la costera, con el bonito del norte y las anchoas como grandes embajadores cuando es temporada. Los chipirones y el marmitako también son platos obligatorios en cualquier taberna del puerto. Todo esto se acompaña, normalmente con un vaso de Txakoli de Bizkaia, el vino blanco local.
Cerca del puerto de Mundaka, el bar La Leñera es un sitio muy concurrido que destaca en portales como TripAdvisor (valoración de 4,6/5) por sus raciones de tortilla y sus pintxos.
Si preferimos aprovechar la excursión hasta Bermeo, el restaurante Alakrana es uno de los más recomendables. Su propuesta se basa en el atún, producto estrella de la flota bermeotarra, y rinde homenaje a la cultura pesquera de la villa. Desde el propio restaurante lo definen así “nuestra forma de compartir lo que somos: una cocina basada en el producto, el mar y el cariño por lo bien hecho”. Alakrana ofrece dos formas de disfrutar del atún: la Taberna Alai, un espacio de picoteo más informal donde se puede acceder sin reserva, y el Jantoki Alai, el comedor principal con lista de espera, pensado para una experiencia más completa y para el que es casi imprescindible reservar.
Planes alternativos
Para redondear el día, los alrededores de Mundaka ofrecen varias visitas obligadas muy diferentes entre sí. Hacia el interior, el centro de interpretación Urdaibai Bird Center es un plan cultural muy interesante donde los visitantes pueden observar de cerca la fauna del humedal mediante telescopios de alta potencia y pantallas interactivas. Se trata de un plan ideal tanto para adultos como para los más pequeños. Si se prefiere despedir el día con una de las puestas de sol más espectaculares de la costa de Bizkaia, podemos cruzar al otro lado de la ría en coche o coger el tren local hasta la Playa de Laga, situada bajo el imponente peñón de Ogoño. La playa también es ideal para refrescarnos en los días de más calor de verano.