El Hospital de Basurto ha vivido este viernes un instante de sosiego en medio del ajetreo habitual de un centro médico. Al menos, ha servido de pausa emocional, y todo ha sido gracias al proyecto Fun Farre de la BOS, Orquesta Sinfónica de Bilbao, que junto a Iberdrola está llevando a la prestigiosa formación por distintos hospitales de Bizkaia.
El flamante centro médico, que cuenta con una llamativa arquitectura repleta de mosaicos y donde destacan los estampados en forma de cruz en su tejado, ha incorporado un nuevo espacio a su mapa habitual. Se trata de una carpa provisional que, lejos de su uso cotidian, se ha convertido en un lugar de apoyo tanto para pacientes como para profesionales. Entre las habituales batas azules, verdes y de otros colores del personal sanitario ha destacado la elegante presencia de los músicos profesionales vestidos de negro.
Flautas, oboes, trompetas y otros instrumentos
La magia ha comenzado cuando el director Alain Sancho ha levantado la batuta para dar inicio al espectáculo. Más de una decena de músicos, acompañados por flautas, oboes, trompetas y otros instrumentos, han brindado cobijo sonoro a los asistentes, que contemplaban con asombro el compás del conjunto.
El repertorio ha incluido varias piezas que han transformado el entorno en un auténtico oasis musical. En primer lugar han sonado los Preludios vascos de Aita Donostia. Después ha llegado una de las obras más conocidas de Bach, popularmente conocida como “Pequeña fuga”, junto a una adaptación del compositor finlandés Jean Sibelius, en una interpretación de gran riqueza tímbrica.
A continuación, el programa ha continuado con la Sinfonía para instrumentos de viento de Igor Stravinsky, una composición escrita originalmente en 1920. Finalmente, una pieza de George Gershwin, combinación de música clásica con influencias del jazz y ritmos sincopados, ha puesto el broche a un itinerario musical que ha transitado desde el folclore vasco hasta el jazz americano.
Un repertorio sólido
El sólido repertorio ha evidenciado la versatilidad de la música clásica y su capacidad para conectar con públicos muy diversos. Cuando la última nota ha dado paso al regreso de la actividad habitual, costaba creer que aquel emplazamiento seguía siendo un hospital. Durante unos minutos, la música ha transformado el entorno sanitario en un espacio de encuentro y calma.
La iniciativa ha vuelto a demostrar el poder transformador de la cultura fuera de los escenarios convencionales. Durante cerca de una hora, la música ha creado un paréntesis en la rutina asistencial y ha ofrecido un momento de descanso emocional a quienes conviven cada día con la enfermedad y la recuperación. La propuesta ha permitido generar un ambiente diferente, marcado por la cercanía.
Una vez más, la presencia de la BOS ha puesto de manifiesto cómo la música puede convertirse en una herramienta de bienestar capaz de aliviar tensiones y aportar serenidad en contextos especialmente sensibles.
Fun Farre ha pasado hasta el momento por la Santa y Real Casa de Misericordia de Bilbao, el Hospital Aita Menni y, desde este viernes, el Hospital Universitario de Basurto. El proyecto afronta ahora su última parada en el Hospital Universitario de Cruces, prevista para el próximo martes 16 de junio. Será una nueva oportunidad para escuchar a la BOS y disfrutar de una iniciativa tan necesaria, que permite poner en valor el único lenguaje universal capaz de hacer más llevadera la rutina hospitalaria.